Deporte

Forster, la resurrección del gigante que desquició a Messi y al Barcelona

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Vuelve a lucir en la élite tras una etapa ‘desaparecido’. En 2012 despachó para el Celtic una memorable actuación ante el equipo azulgrana. Mide más de dos metros

7 de noviembre de 2012. Glasgow. Delante de casi 60.000 almas que rugían como si no hubiera un mañana, el Barcelona sucumbía 2-1 ante el Celtic escocés en el partido de vuelta de la fase de grupos de la Champions. Lo hacía en uno de esos encuentros sin lógica en esto del balompié. El coloso azulgrana, entonces con Tito Vilanova en el banquillo, tuvo un 89% de posesión y 23 ocasiones de gol durante el duelo. Sin embargo, topó una y otra vez con otro gigante, en esta ocasión de 2,01 de estatura: el portero británico Fraser Forster, que guio a su equipo hacia la victoria.

El guardameta, que entonces tenía 24 años, desesperó una y mil veces a Messi, Alexis, Pedro, David Villa, Iniesta y compañía. El Barça pudo golear, pero las intervenciones prodigiosas de Forster lo impidieron. El portero, incluso, le dio a Tony Watt la asistencia para el 2-0 del Celtic, en el minuto 83. Solo Messi, en la prolongación, consiguió batirle. Aunque tuvo que hacerlo a puerta vacía, al rechace de un nuevo paradón de Forster a Villa.

No voy a mentir; ha habido algunos días terriblemente duros en el camino, pero afortunadamente los he superado

Fraser Forster (portero del Southampton)

Aquella noche, el portero presentó sus credenciales a la élite del fútbol mundial. Se ganó el apodo de ‘The Great Wall’ (‘La Gran Muralla’, en castellano) y, de paso, el respeto del propio Leo. “Su actuación fue la mejor que he visto nunca en un portero. Esa noche Forster no era humano“, manifestó el astro argentino en 2015. No en vano, y como el propio Messi reconoció, el Barcelona se interesó en su fichaje para sustituir a Víctor Valdés. Pero al final se decidió por Ter Stegen.

También empezó a sonar para Real Madrid, Chelsea, Atlético o Manchester United. Llegaban los cantos de sirena, pero Forster siguió en el Celtic, donde llevaba tres temporadas y se había convertido en el héroe de la afición. Canterano del Newcastle, el meta había llegado a Glasgow en el verano de 2010, tras cuajar una gran temporada en el Norwich City, por entonces en la League One (tercera categoría británica). Mas a pesar de su escasa experiencia, Neil Lennon confió en él como guardián. El tiempo le dio la razón.

Pero en el verano de 2014, después de haber acudido con Inglaterra al Mundial de Brasil y de la dimisión del citado Lennon en el Celtic, el espigado cancerbero decidió regresar a Inglaterra y fichar por el Southampton. En la ciudad del Titanic, enseguida se convirtió en pieza clave para Ronald Koeman y en un ídolo del St. Mary’s. Y cuando mejor estaba, y empezaba a ser titular con Inglaterra, se rompió el ligamento cruzado de la rodilla izquierda y tuvo que parar durante casi un año. Según regresó, Koeman le volvió a encomendar la titularidad y, tras ello, lo hizo también Claude Puel.

Aunque un 26 de diciembre de 2017, Boxing Day, todo cambió. Los saints cayeron goleados por 5-2 ante el Tottenham y Mauricio Pellegrino, entonces técnico del Southampton, dejó de confiar en él. El entrenador le relegó a la suplencia, de la que no salió con Mark Hughes, el sucesor del argentino. Al curso siguiente Forster desapareció incluso de las convocatorias y a menudo, también de Staplewood, lugar de entrenamiento del ‘Soton’. Dejar de contar tan de golpe fue muy difícil para el arquero, como él mismo reconoce. “No voy a mentir. Fueron tiempos horrorosamente duros, muy oscuros. Era una situación muy frustrante. A veces me costaba ver la luz al final del túnel”, manifestó en una entrevista con ‘Irish Mirror’.

7 de noviembre de 2012. Glasgow. Delante de casi 60.000 almas que rugían como si no hubiera un mañana, el Barcelona sucumbía 2-1 ante el Celtic escocés en el partido de vuelta de la fase de grupos de la Champions. Lo hacía en uno de esos encuentros sin lógica en esto del balompié. El coloso azulgrana, entonces con Tito Vilanova en el banquillo, tuvo un 89% de posesión y 23 ocasiones de gol durante el duelo. Sin embargo, topó una y otra vez con otro gigante, en esta ocasión de 2,01 de estatura: el portero británico Fraser Forster, que guio a su equipo hacia la victoria.

El guardameta, que entonces tenía 24 años, desesperó una y mil veces a Messi, Alexis, Pedro, David Villa, Iniesta y compañía. El Barça pudo golear, pero las intervenciones prodigiosas de Forster lo impidieron. El portero, incluso, le dio a Tony Watt la asistencia para el 2-0 del Celtic, en el minuto 83. Solo Messi, en la prolongación, consiguió batirle. Aunque tuvo que hacerlo a puerta vacía, al rechace de un nuevo paradón de Forster a Villa.

No voy a mentir; ha habido algunos días terriblemente duros en el camino, pero afortunadamente los he superado

Fraser Forster (portero del Southampton)

Aquella noche, el portero presentó sus credenciales a la élite del fútbol mundial. Se ganó el apodo de ‘The Great Wall’ (‘La Gran Muralla’, en castellano) y, de paso, el respeto del propio Leo. “Su actuación fue la mejor que he visto nunca en un portero. Esa noche Forster no era humano“, manifestó el astro argentino en 2015. No en vano, y como el propio Messi reconoció, el Barcelona se interesó en su fichaje para sustituir a Víctor Valdés. Pero al final se decidió por Ter Stegen.

También empezó a sonar para Real Madrid, Chelsea, Atlético o Manchester United. Llegaban los cantos de sirena, pero Forster siguió en el Celtic, donde llevaba tres temporadas y se había convertido en el héroe de la afición. Canterano del Newcastle, el meta había llegado a Glasgow en el verano de 2010, tras cuajar una gran temporada en el Norwich City, por entonces en la League One (tercera categoría británica). Mas a pesar de su escasa experiencia, Neil Lennon confió en él como guardián. El tiempo le dio la razón.

Pero en el verano de 2014, después de haber acudido con Inglaterra al Mundial de Brasil y de la dimisión del citado Lennon en el Celtic, el espigado cancerbero decidió regresar a Inglaterra y fichar por el Southampton. En la ciudad del Titanic, enseguida se convirtió en pieza clave para Ronald Koeman y en un ídolo del St. Mary’s. Y cuando mejor estaba, y empezaba a ser titular con Inglaterra, se rompió el ligamento cruzado de la rodilla izquierda y tuvo que parar durante casi un año. Según regresó, Koeman le volvió a encomendar la titularidad y, tras ello, lo hizo también Claude Puel.

Aunque un 26 de diciembre de 2017, Boxing Day, todo cambió. Los saints cayeron goleados por 5-2 ante el Tottenham y Mauricio Pellegrino, entonces técnico del Southampton, dejó de confiar en él. El entrenador le relegó a la suplencia, de la que no salió con Mark Hughes, el sucesor del argentino. Al curso siguiente Forster desapareció incluso de las convocatorias y a menudo, también de Staplewood, lugar de entrenamiento del ‘Soton’. Dejar de contar tan de golpe fue muy difícil para el arquero, como él mismo reconoce. “No voy a mentir. Fueron tiempos horrorosamente duros, muy oscuros. Era una situación muy frustrante. A veces me costaba ver la luz al final del túnel”, manifestó en una entrevista con ‘Irish Mirror’.

Fue muy difícil, muy frustrante, y a veces era difícil ver la luz al final del túnel; terminé atrapado en esa situación

Pero, afortunadamente para Forster, todo cambió con la llegada al banquillo de Ralph Hasesnhüttl. El técnico contó con él en el tramo final de la 18-19 y la pasada campaña decidió cederlo… al Celtic. Allí, se reencontró con Neil Lennon, recuperó el nivel competitivo y ganó la Premiership. Y esta temporada regresó al Southampton, donde compite con Alex McCarthy por un puesto bajo palos. Ha sido el portero de los saints durante toda la FA Cup, en la que no encajó ni un solo gol hasta semifinales, de las que el ‘Soton’ acaba de quedar apeado por el Leicester, que venció 1-0 en el choque disputado en Wembley.

Y en Premier también está ganando la partida en las últimas fechas. Hasta hace unos meses sólo había jugado un partido del campeonato en los últimos tres años, pero el pasado 4 de enero volvió a la titularidad en el triunfo de los saints por 1-0 ante el Liverpool, en un duelo tras el que fue elegido hombre del partido. Y de los últimos siete, ha jugado cinco. Números que evidencian una realidad: que, a sus 33 años, y después de una travesía espinosa, ‘La Gran Muralla’ ha vuelto al lugar del que nunca debió marcharse.

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