Deporte

España pregunta por sí misma en La Cartuja

Pese al entusiasmo de Luis Enrique, debuta en la Eurocopa ante Suecia sin saber todavía qué es y a qué aspira

España, 1.079 días después de aquella infausta noche de Moscú, vuelve a competir en una fase final, nostálgico el personal porque el hoy todavía no emociona si se compara con el precioso esplendor del ayer. España no sabe todavía qué es, a medio camino entre lo que ve Luis Enrique y lo que realmente siente la afición, y se estrena en Sevilla, que siempre es una fiesta, con un montón de preguntas por resolver. La primera, fundamental, es averiguar dónde está realmente, ya habrá tiempo para pensar en algo más y en el destino final. En La Cartuja, habilitada de aquella manera para la causa cuando se tenía que jugar en San Mamés, la selección se mide hoy con Suecia, ni mucho menos una de las grandes potencias, pero sí un rival incómodo, aunque hoy en día cualquiera lo es. Al menos para esta España, cuyo valor está en juego en la Eurocopa.

En esta extraña travesía, la selección ha cambiado tanto que ya nadie sabe ni quién juega. Son 1.079 días en los que Las Rozas se ha convertido en una pasarela por la que han desfilado un puñado de jugadores, muchos incluso semidesconocidos para el público. Terminó Rusia de mala manera, como el Mundial de Brasil y la Eurocopa de Francia, y se recurrió a Luis Enrique para poner orden en el corral, mano dura después de que a la selección se le acabase el hambre por ganar y los jugadores asumieran más poder del necesario. El asturiano, ya se sabe, vive ahora su segunda etapa porque tuvo que dejarlo un tiempo cuando enfermó su hija y una vez pasó el luto por su muerte volvió con un entusiasmo encomiable. Entre medias, aquel episodio tan desagradable con Robert Moreno, quien era su fiel amigo y con el que acabó de uñas porque este entendió que merecía seguir en el cargo.

El caso es que España ha tenido dos entrenadores en esta regeneración, si bien debe entenderse como la era de Luis Enrique desde 2018. El gijonés, obviando el extrañísimo amistoso ante Lituania de la pasada semana (lo dirigió Luis de la Fuente y jugaron los chicos de la sub-21, con 16 estrenos en la absoluta) ya lleva 22 encuentros dirigiendo a la selección y ha contado con 60 futbolistas, de los que 23 son debutantes. Moreno, por su parte, llamó a 31 futbolistas y se bautizaron cinco en sus seis encuentros como jefe. El casting es infinito y no parece que se haya dado con la tecla, pues en todo este tiempo jamás se ha repetido alineación.

Después de una semana de difícil gestión en Las Rozas, España celebra que por fin vuelve el fútbol, pelota y goles para aparcar el coronavirus un ratito sin olvidar que sigue campando a sus anchas. Después de todo, la selección no ha salido tan mal parada (solo Busquets es baja) y Luis Enrique está encantado con lo que tiene, tanto que no duda en conceder a su equipo el papel de favorito, al menos ser uno de ellos. España, sin embargo, es un melón por abrir, aunque nadie puede dudar de la capacidad de los chicos para correr (ha bajado la media de edad hasta los 26 años) y el ansia por ganar que quizá faltó en las tres últimas grandes citas.

Porque entonces, España no había acometido la revolución que tocaba, se quedó en una especie de regeneración que salió rana. En Rusia, España contaba con seis campeones del mundo (Reina, Piqué, Ramos, Busquets, Iniesta y Silva) y ahora solo queda Busquets, con el que no se puede contar hasta que el virus desaparezca de su cuerpo. Ante este escenario, el capitán esta noche será Jordi Alba, así están las cosas. «Cuando me hice cargo, mi objetivo no era una reestructuración. Mi objetivo era ver qué jugadores casaban con mi idea, y eso es lo que voy haciendo. Con algunos jóvenes, uno piensa en hacer una inversión para dejarlos crecer y que mejoren. Hay muchos jóvenes, pero también veteranos, creo que es un buen mix», defendió ayer el gijonés en su accidentada rueda de prensa de Sevilla por culpa de las moderneces.

El líder es el grupo

España es un cambio sin fin, tan distinta que hasta el logo es nuevo y ni asoma Sergio Ramos. El central, quien no llegaba a tiempo según Luis Enrique, no se ha dejado ver por Las Rozas pese a ser el gran capitán y su sombra, inevitablemente, planea en la concentración, aunque cada vez se habla menos de él. Se busca líder, claro, pero hasta para eso Luis Enrique tiene una respuesta. «Los 24 jugadores van a tener que liderar porque ellos toman las decisiones en el campo. Por supuesto que soy uno de los líderes, los entrenadores lo somos. Si un entrenador no es líder, mala señal», recuerda.

De todos modos, como la realidad es la que es, siempre queda bien tirar de la fuerza del grupo y apelar al ‘juntos podemos’. «Los jugadores van a tener que sacar esto adelante. Nuestra fuerza es el grupo, nuestra fuerza es el equipo, y estamos preparados». Tanto que ni siquiera los más de 30 grados de Sevilla le asustan. «No hace mucho calor, los suecos se reían y no se lo creían», vacilaba. Ya es 14 de junio, por fin juega España en la Eurocopa.

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