Cultura

Test semanales a los solistas y suspensiones: así hace frente al Covid la ópera en España

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Jaime G. MoraABC

El Liceo de Barcelona, el Teatro de la Maestranza y el Palau de les Arts de Valencia, los grandes coliseos operísticos españoles más allá del Teatro Real de Madrid, se han visto obligados a suspender producciones tras detectarse casos de coronavirus desde la reanudación de la actividad o por la imposibilidad de llevar adelante montajes cuya envergadura los hacía incompatibles con la ‘cultura segura’.

En todos los casos han aplicado el mismo criterio para controlar los contagios entre el equipo artístico: mascarillas obligatorias para todos los colectivos –solistas, coro, figurantes y orquesta– durante los ensayos y distancia interpersonal de 1,5 metros siempre que sea posible; en las funciones quedan exentos de llevar mascarilla los solistas y vientos, pero practicándoles

 test PCR o antígenos semanalmente.

Solo el Teatro Real evita determinar esta periodicidad, ya sea en su protocolo anticovid o de manera expresa cuando se les pregunta por ello. Su plan marco de contingencia alude a «la realización de test o pruebas diagnósticas periódicas en el tiempo» cuando coinciden varios artistas en el escenario sin mascarilla y sin guardar la distancia requerida, pero no detalla con qué frecuencia deben hacerse.

El director general del Teatro Real, Ignacio García-Belenguer, tampoco lo aclaró en la rueda de prensa del lunes. Admitió que su protocolo no especifica la periodicidad y dijo que una «mayor salubridad» no pasa por hacer «cuantas más pruebas mejor». En la comparecencia sí informaron de que en ‘Un ballo in maschera’, ‘Rusalka’, ‘Don Giovanni’, ‘Norma’ y ‘Siegfried’ hicieron entre 8 y 10 pruebas individuales, 12 en el caso de ‘Peter Grimes’.

Christof Loy en el Liceo

El Liceo barcelonés remitió ayer a ABC un resumen de su protocolo de prevención sanitaria que apunta: «En aquellas representaciones o ensayos en el escenario donde no se pueda mantener distancia de seguridad, ni el uso de equipos de protección adecuados al nivel de riesgo, como es el caso de los cantantes, se adoptarán las medidas de seguridad que hayan sido diseñadas para cada caso en particular, a partir de las recomendaciones de las autoridades sanitarias».

Valentí Oviedo, director general del Liceo, añadió que en los ensayos el uso de mascarilla es obligatorio para todos y que los solistas o los vientos de la orquesta que por motivos artísticos no pueden llevar dicha protección en las funciones son testados semanalmente en el centro médico.

En el teatro de la ópera catalán, explicó Oviedo, abrieron en septiembre la nueva temporada conscientes de la única manera de hacer frente a las limitaciones que suponía un aforo del cincuenta por ciento y la necesidad de asegurar la salud de los artistas era hacer una escalada gradual a nivel escénico. La primera ópera que representaron fue ‘Don Giovanni’, donde apenas hay coro y la orquesta es reducida. «Todos íbamos con mucha prudencia», señaló el responsable del Liceu. El director de escena fue Christof Loy, el mismo que ensayó ‘Rusalka’ en el Teatro Real sin usar mascarilla, como desveló ayer ABC, pero siempre se siguió el protocolo, garantizó Oviedo: «Todo el mundo entendía que debíamos ser muy prudentes».

El Liceo se vio obligado a suspender representaciones en noviembre y diciembre por «motivos económicos, artísticos y de reputación» tras restringir la Generalitat el aforo máximo a 500 personas, un 21 por ciento del total. En enero cancelaron ‘Tannhäuser’ porque juzgaron inviable representar una ópera con una orquesta tan grande, un coro tan voluminoso y con una puesta en escena que impedía «mantener los grupos burbuja requeridos en los protocolos». Las limitaciones de movilidad por el Covid también impidieron la llegada de la producción ‘Otello’ desde Londres.

Maestranza y Les Arts

El Teatro de la Maestranza de Sevilla asegura que sus puestas en escena tienen en cuenta el distanciamiento social y que todos los implicados en la producción, cantantes incluidos, deben actuar con mascarilla durante los ensayos. Los solistas son los únicos que pueden quitársela en las funciones. Los miembros del coro cantan con unas mascarillas especiales diseñadas por el Teatro de la Zarzuela. Cuando en febrero presentaron ‘Un ballo in maschera’, que fue representado en el Teatro Real entre septiembre y octubre, garantizaron que los bailarines-figurantes mantenían el distanciamiento social en los ensayos.

En diciembre, la decisión de la Junta de Andalucía de cerrar toda la actividad no esencial a las 18.00 horas y la estricta limitación de aforo llevó al Maestranza a cancelar la ópera ‘Je suis narcissiste’. Las nuevas restricciones sanitarias adoptadas por el Gobierno andaluz en marzo, que limitaba de nuevo el aforo a doscientas personas, suspendieron la programación prevista hasta después de Semana Santa. Esta limitación no solo liquidaba la rentabilidad de los espectáculos, sino que se hacía imposible reubicar a los abonados.

En el Palau de les Arts, la detección de varios casos de coronavirus en el equipo de la producción de ‘Falstaff’ les llevó a reprogramar a marzo las funciones previstas en la última semana de enero. Además de medidas de seguridad como el distanciamiento social y el uso de mascarillas, en el coliseo valenciano tienen establecido un protocolo de cribado por PCR semanal para los solistas, director de orquesta, equipo creativo y figuración. Los solistas son un «grupo crítico» ya que «no usan mascarilla en los ensayos a partir del ensayo del primer conjunto y en las funciones, y solo respetar la distancia de seguridad interpersonal cuando la dirección de escena lo considera posible».

El Palau, que se jacta de no haber cerrado desde que el 12 de junio reanudaron su actividad, se vio obligado en el inicio de temporada a sustituir las representaciones de «la impactante recreación escénica de Romeo Castellucci del ‘Réquiem’ de Mozart porque «su complejidad escénica» era incompatible con la evolución de la pandemia. La dirección de Les Arts también decidió aplazar para julio el ‘Réquiem’ de Verdi debido al «importante número de cantantes y de músicos en el escenario» y emplazó a futuras temporadas ‘Tristan und Isolde’, de Wagner, «ante sus necesidades musicales y la envergadura de la obra, de más de cinco horas de duración».

 

 

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