Cultura

Santiago Segura: «Aunque mis películas sean vapuleadas por la crítica más sesuda, hago un trabajo honesto»

Con ‘A todo tren. Destino Asturias’ busca llenar los cines de familias por tercer verano consecutivo

Hace años que Santiago Segura descubrió que con una película familiar vende cuatro entradas en lugar de una. Así, en la calle pasaron de gritarle ‘Torrente’ a que los más pequeños de la casa le reconocieran como el protagonista de ‘Padre no hay más que uno’. Con esa fórmula lleva dos veranos siendo el rey de la taquilla. «El año pasado, 2.300.000 personas fueron a ver nuestra película con sus mascarillas; hace dos, 2.400.000… Así que para este verano teníamos que llegar a tiempo», cuenta desde su céntrico despacho de Madrid, rodeado de pósters y muñecos de Torrente (y hasta una tragaperras) este actor, director, productor, cómico y presentador que ahora regresa con otro plan veraniego para la familia, ‘A todo tren. Destino Asturias’.

Decía Fernán Gómez que el trabajo de un actor es esperar y esperar; ¿el de Santiago Segura, como director y productor, es vender la película?

El trabajo es todo. Fernán Gómez decía que te pagan por esperar porque para él lo agradable era actuar, lo otro era lo duro. A mí la parte creativa me cuesta menos que hablar con los medios. La vez número 15 que me preguntan por qué debemos ver la película me siento como un vendedor de concesionario. Pero también te digo que si no tuviera un buen producto, me sería trabajoso. No he estado en demasiadas películas de las que me averguence, y si hay alguna me escapo de la promoción porque se me nota.

¿Qué hace para que el público no se canse de uno?

Cuando era pequeño veía a Frank Sinatra o a Tony Leblanc y quería ser como ellos, era mi sueño. Por ejemplo, Tony era compositor, escribía, hizo teatro, cine, tele, y todo con éxito; pero como el mercado es muy cruel a las dos décadas le dio la espalda. Porque aquí pasa eso. Así que cada mañana doy gracias al cielo de poder seguir en el negocio.

Ha pasado de ser ‘el de Torrente’ al de ‘Padre no hay más que uno’…

Tener el favor del público, y haber podido renovarlo con una nueva generación, ha sido una revelación. Con la gente, lo creo de verdad, hay que ser honesto. La gente piensa, porque han visto mis personajes del sonado de ‘El día de la bestia’ o del tarado de ‘Torrente’, que algo tendré de ellos, pero no es consciente de que soy superperfeccionista. Aunque mis películas sean vapuleadas por la crítica más sesuda, hago un trabajo honesto. No es: venga, tira, haz cualquier cosa. Al final, cuando promocionas, parece que me estoy vendiendo. Pero es que así te haces un público, no engañándoles. Es como un restaurante. Puedes comer un día muy bien y otro menos mal, pero si se come mal un día, no vuelves. Y esto igual. El verano pasado, en plena pandemia 2.300.000 espectadores con su mascarilla. Antes de la pandemia, 2.400.000. Y este año, quiero que la gente vea esta película y sea como un recuerdo de verano, que digan: “¿te acuerdas lo bien que lo pasamos el año pasado? Pues ahora hay otra del Segura”.igual antes con Torrente con los chavales, que iban en grupo a verla porque se habían reído con la anterior.

Y si no ayuda el cásting…

Pues pasa igual con el cásting, que creen que sale porque sí. Yo hace cinco años veo al Cejas y veo que hay un tío detrás inteligente capaz de crearse un personaje. Y veo que puede tener madera para aguantar el peso de un papel secundario. No es porque sea famoso. Igual que cuando meto a Kiko Rivera: si es un paquete total, no le meto, por mucha gracia que haga o lo famoso que sea. Pero creo que esas cosas no se valoran, que se piensan que es el todo vale.

¿Se mira mal al que vende entradas?

Tengo un respeto absoluto por el séptimo arte, pero esto también es una diversión. De cualquier película de las que he hecho, si quieres, puedes extraer una moraleja, pero lo esencial es que entretenga. Y lo normal es que la opinión del crítico no sea la del público.

La crítica sesuda ya no es tan dura contigo…

Es verdad. Con ‘Torrente 4’ y ‘Torrente 5’ se entendió por fin lo que era Torrente y la valoraban dentro de su universo. Conozco mucha gente que dice que lee la crítica para hacer lo contrario de lo que dice. Me parece terrible pero es así. Hay de todo, pero es normal. Hay gente que en Twitter dice que si haces algo de cara al público te tienes que preparar para la crítica, pero si la crítica es un insulto, de qué me sirve. Pues entonces para mí esa opinión es una opinión de mierda, porque no es constructiva. Y luego dicen que les insultas. Pero no quiero entrar en eso: que los críticos hagan lo que quieran porque es su trabajo, no quiero entrar en eso. Bastantes zancadillas hay en la vida para pensar qué va a decir el de ‘Dirigido por…’. Crees que Billy Wilder no tenía conflictos cuando la crítica le ponía a caer de un burro… Yo he leído críticas terribles de ‘Con faldas y a lo loco’, que es de las mejores de las comedias de la historia.

La comedia siempre es sospechosa…

Siempre digo que reírse no es serio.

Sabe que pisa un charco en la escena del «todos, todas, todes»…

No es un charco. Está en la calle. Hay gente como el personaje de Leo Harlem que no lo defienden y como el que hace Sara Sálamo que piensan que es lo correcto. Me dices a mí, y no sé lo que pienso: veo a Pérez-Reverte que dice que el lenguaje inclusivo es un poco absurdo y creo que tiene razón, y luego veo otra gente que me hace ver que cuando hablo a tres niños y tres niñas, digo niños, y a lo mejor es injusto. Pero en la película son personajes: si hago el de un asesino no es porque me guste matar.

Hablando de personajes: ¿cómo se lleva Santiago Segura con el personaje que ha creado en los medios?

No lo llevo mal. Al final, el personaje no lo puedes controlar porque es una suma de muchas cosas que se quedan en el inconsciente colectivo de la gente. Me llevo como puedo con mi personaje porque sé que no es yo. A mí solo me conocen mis amigos íntimos. Creo que al final es un personaje que vas modificando porque le vas sumando cosas. Luego hay cosas que pienso que pueden ser graciosas. Cuando estaba gordo como un tonel, hacía el clásico ligón fracasado. Cuando tuve pareja, pensé que podía ser gracioso un tío machacado por su pareja, un tipo amargado de la vida familiar. Mi pareja me echaba la bronca porque decía que la dejaba mal, pero son roles o clichés cómicos que funcionan. En realidad, no me llevo mal porque la gente me percibe como un tipo simpático. Nunca salgo en la lista de los mejor vestidos ni los más guapos, pero la gente quiere tomarse una cerveza conmigo. Lo importante no es resultar antipático cuando eres un personaje cómico. Por ejemplo: trato de hacerme fotos con todo el mundo, pero también sé que si me hago 99 fotos y a uno lo mando educadamente a paseo porque hay de todo, pues sé que el que va a poner el tuit y va a correr el rumor de que soy un borde es ese tío. Igual que el que pone que esta película es una mierda es el que no la ha visto. Porque hay mucha gente que odia.

Hablando de odiadores… Usted siempre tira de ‘amiguetes’, pero me da la sensación de que en el cine español, cada vez que hay una polémica tratan de sacar su nombre…

Hombre, con quién van a crear polémica, pues con el que asoma la cabeza. Sé que cuando hay una polémica en el cien español, estoy con el escudo porque sé que van a venir contra mí, es como cuando estás feliz y vas guapo al estreno y te caga una paloma o te tiran un cubo. Me contó una historia Guillermo del Toro el otro día, un cuento de un cocinero que tenía dos cubos con cangrejos, uno lo tenía tapado y otro sin tapar, y decía: “los cangrejos americanos están tapados porque si uno se asoma, los demás le ayudan a escapar; el otro no lo tapo porque son mexicanos, y si uno intenta salir, el resto le vuelve a meter en el cubo. Y se reía porque nosotros somos así. Es una pena, pero somos así. Hay un poquito de chunguez, porque la gente te quiere, te exalta, pero a la hora que pueda tirarte para abajo… No quiero decir nombres, pero ves que hay gente a la que le sacan algo y la gente los ataca con una virulencia… Pero, ¿cuándo va a salir el juicio, en tres o cuatro años? Y la gente ya los ha juzgado antes.

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