Cultura

La sinagoga medieval que se ocultaba en una casa particular de Brihuega

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El edificio del siglo XIII fue también iglesia antes de pasar a manos particulares en el siglo XIX

Las primeras intervenciones arqueológicas realizadas en un histórico inmueble particular de Brihuega que el Ayuntamiento de esta localidad guadalajareña adquirió en subasta pública por sólo 12.500 euros han descubierto que en origen fue una sinagoga, la sinagoga mayor de la que hablaban antaño.

El edificio, situado cerca de la emblemática Plaza del Coso, estaba catalogado como Bien de Interés Cultural (BIC) y se sabía que era una construcción del siglo XIII, pero los cronistas del XIX discrepaban sobre si fue una sinagoga o una mezquita antes de convertirse en la iglesia de San Simón en el siglo XVI y de pasar a manos privadas trescientos años después, con la desamortización de Mendizábal.

Sus anteriores propietarios acondicionaron el inmueble como

vivienda y el edificio quedó tapado entre otras construcciones. «Desde el siglo XIX ha estado oculto a la vista de los habitantes de Brihuega», señala su alcalde Luis Viejo. En el recuerdo popular quedó el poso de ‘la antigua’ iglesia de San Simón, que dejaba intuir su pasado.

Los trabajos previos a la restauración del edificio han dado con pistas que apuntan a que en origen fue una sinagoga. Los arqueólogos han encontrado un banco corrido en la parte del ábside, típico en los templos judíos. Quizá en las próximas actuaciones que se realicen en la zona central del templo, el lugar donde se leía el libro sagrado, puedan corroborar esta afirmación si se encuentran restos de alguna estructura dedicada a tal fin.

«Esperamos descubrir con los trabajos de arqueología el acceso a la cripta, que al parecer contaba con pinturas mudéjares similares a las del castillo de Brihuega», añade el alcalde.

Afortunadamente, los anteriores dueños realizaron habitáculos y colocaron un forjado para acondicionar un piso superior, pero no modificaron la estructura del edificio. «Se mantiene íntegro y se puede recuperar casi al 100% de cómo era», asegura Viejo. Tan solo abrieron un par de ventanales, que son los que ahora se divisan desde la calle, tras la demolición de una construcción aneja.

Los judíos y el fuero

Brihuega debió de contar en la Edad Media con una notable población de judíos. Se sabe de la existencia de dos sinagogas, la ahora localizada y otra que debió estar ubicada en la calle Sinoga, muy cerca de la plaza Mayor. En el fuero que le concedió el arzobispo de Toledo Rodrigo Ximénez de Rada en 1242 se decía que «todos los ommnes que moraren en briuega o en su término, xristianos e judíos e moros, todos ayan un fuero» (sic).

«Había judíos que, expulsados de otras localidades, venían a Brihuega porque se les acogía y el fuero les protegía», explica el alcalde.​

Se cree que el templo fue utilizado un tiempo como mezquita, pasó después a ser iglesia y posteriormente vivienda. Ahora, el edificio volverá a acomodarse a los nuevos tiempos. El Ayuntamiento tiene previsto recuperar este monumento, como parte de un dinámico espacio de coworking y emprendimiento, conectado con una casa contigua del siglo XVIII y un jardín.

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