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Crece la colección del Prado con las obras adquiridas gracias al legado de una profesora

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Aunque el grueso de sus fondos proviene de las colecciones reales, el Prado también se ha nutrido a lo largo de su historia de donaciones, herencias y legados particulares muy importantes. Entre sus insignes donantes, el barón d’Erlanger, que legó a la pinacoteca en 1881 las Pinturas Negras de Goya; Ramón de Errazu, que en 1904 entregó un notable legado, con obras de Fortuny y Raimundo de Madrazo; la duquesa de Villahermosa y el marqués de Casa-Torres, que donaron varios Velázquez; la duquesa de Pastrana, los bocetos de Rubens para las pinturas de la Torre de la Parada… Entre las donaciones de mayor trascendencia para el Prado figuran las de Pablo Bosch, Pedro Fernández Durán y Francisco Cambó

. Sin embargo, fue el legado Villaescusa el más importante que ha recibido el museo en su Historia. A su muerte en 1991, Manuel Villaescusa hizo al Prado heredero de un patrimonio valorado en varios miles de millones de las antiguas pesetas para adquisición de obras que enriquecieran su colección. Se compraron obras de Goya, El Greco, Sánchez Cotán, Morales, Ribera, La Tour… A ellos se sumaron José Luis Várez Fisa, que donó doce obras de los siglos XIII al XV; Plácido Arango, expresidente del Patronato del Prado, legó 25 obras maestras de su colección, de Pedro de Campaña, Morales, Francisco de Zurbarán, Valdés Leal o Goya; el Duque de Alba donó una tabla atribuida a Fra Angelico; William B. Jordan, un ‘Retrato de Felipe III’, de Velázquez; y Óscar Alzaga, seis obras de Sánchez Cotán, Herrera el Viejo, Antonio del Castillo o Mengs.

‘Retrato de caballero’, de Adriaen Thomasz. Key. Detalle
‘Retrato de caballero’, de Adriaen Thomasz. Key. Detalle – MUSEO DEL PRADO

Pero no todos los mecenas del Prado son conocidos. Tras su muerte, a los 86 años, en julio de 2016, la profesora Carmen Sánchez dejó en herencia al museo bienes por valor de 758.646,18 euros «para la adquisición y restauración de cuadros, específicamente». En estos años, el Prado ha adquirido con esos fondos quince obras (muchas de ellas, en 2017), directamente a los propietarios, a anticuarios y en subasta tanto en España como en el extranjero. Las exhibe en sociedad a partir de mañana y hasta el 29 de agosto, en una exposición como homenaje a esta benefactora en las salas 60 y 60A del edificio Villanueva, bajo el título ‘El legado de Carmen Sánchez. La última lección’, que ha sido comisariada por Pedro J. Martínez Plaza. Como el importe total de las adquisiciones ascendió a 779.177,10 euros, el Prado tuvo que aportar con fondos propios los 20.530,92 euros restantes.

El director del museo, Miguel Falomir, elevó la propuesta de las adquisiciones a la comisión permanente del Patronato de la pinacoteca, que es la que autoriza las compras. Como es preceptivo, la Junta de Calificación, Valoración y Exportación de Bienes del Patrimonio Histórico Español analizó la documentación y los informes de las obras para valorar si el precio de las mismas era adecuado.

‘Paisaje napolitano’, de Mariano Fortuny
‘Paisaje napolitano’, de Mariano Fortuny – MUSEO DEL PRADO

Las obras compradas con su legado cubren varias lagunas históricas de la pinacoteca. Ya anuncióFalomir que en la reordenación de las colecciones, que se está llevando a cabo, quiere poner énfasis en la pintura de historia y social del XIX y dar mayor visibilidad a las artistas. Por un lado, se han comprado con este legado obras de cinco pintores que no están representados en sus colecciones. Es el caso del escultor y pintor Alonso Berruguete (Paredes de Navas, 1480-Toledo, 1561), hijo de Pedro Berruguete. En 2017 se adquirió ‘Alegoría de la templanza’ (óleo sobre tabla, 1513-1516) en venta directa por 151.553,30 euros. En él, la templanza, una de las cuatro virtudes cardinales, está personificada en una joven coronada de laurel. En su mano izquierda porta una brida (símbolo de esta virtud). Apenas hay datos de su procedencia. Se cree que la pintó en sus años de formación en Italia (1508-1518), muy influido por Miguel Ángel. De hecho, la figura recuerda a sus corpulentas sibilas de la Capilla Sixtina.

‘San Francisco arrodillado en meditación’, de Mariana de la Cueva. Detalle
‘San Francisco arrodillado en meditación’, de Mariana de la Cueva. Detalle – MUSEO DEL PRADO

También se estrenan en las colecciones del Prado Mariana de la Cueva Benavides y Barradas (Guadix, Granada, 1623-Granada, 1688) y Gabriel Antonio Corvoysier. Son las primeras obras de ambos artistas cuya autoría se identifica. De la primera se compró en 2017 en la sala Abalarte Subastas de Madrid ‘San Francisco arrodillado en meditación’ (óleo sobre lienzo, hacia 1664). Su precio: 1.842,68 euros. En la parte inferior derecha del cuadro hay un papel a medio doblar en el que se lee: «D. Maria(a) de la cueba/ y barradas fac/año de 16(6)4». Esposa de Francisco de Zayas, era una excelente pintora granadina, de quien no se conocía ninguna obra. De Corvoysier (Madrid 1659-1725), pintor y archero real, se compró en 2019 en subasta ‘Virgen del Carmen imponiendo el escapulario a san Simón Stock’ por 27.707,03 euros.

‘Mujer en el baño’, taller de François Clouet. Detalle
‘Mujer en el baño’, taller de François Clouet. Detalle – MUSEO DEL PRADO

Apenas se conservan en España obras del pintor francés del siglo XVI François Clouet. En 2017 se adquirió en venta directa ‘Mujer en el baño’, que estaba en una colección particular de Madrid, por 80.000 euros. Este óleo sobre tabla es una variante del retrato del mismo título de este artista que se halla en la National Gallery de Washington. Se cree que la obra del Prado es una réplica del taller de Clouet. Se utilizó un calco para su realización. El cuadro tiene pedigrí. Estuvo en el castillo de Chenonceaux (que perteneció a Diana de Poitiers, favorita de Enrique II de Francia) hasta 1888. Fue adquirido por Manuel Ortiz de Zevallos, diplomático peruano y gran coleccionista.

‘La boulonnaise’, de María Blanchard. Detalle
‘La boulonnaise’, de María Blanchard. Detalle – MUSEO DEL PRADO

Como ya adelantó ABC, también se estrena en la colección del Prado María Blanchard con ‘La boulonnaise’ (1922-23), adquirida por 70.000 euros en venta directa. Hace dos décadas, el lienzo fue vendido por Guillermo de Osma a una colección de Oviedo. La entrada de Blanchard en el Prado es polémica, pues, según un Real Decreto de 1995, las colecciones del Prado y el Reina Sofía quedaban delimitadas por la fecha de nacimiento de Picasso (1881), justo el año que nació Blanchard, cuya colección atesora el Reina Sofía. Falomir ofrecerá hoy explicaciones acerca del porqué de esta adquisición.

‘Giuseppe María Ferdinando Dal Pozo’, de José Aparicio e Inglada. Detalle
‘Giuseppe María Ferdinando Dal Pozo’, de José Aparicio e Inglada. Detalle – MUSEO DEL PRADO

Asimismo, con el legado de Carmen Sánchez se incrementan los fondos de artistas que ya estaban representados en las colecciones del Prado con otras obras, algunas inéditas. De Adriaen Thomasz. Key (h. 1554-h. 1589), uno de los principales retratistas flamencos del XVI, se adquirió en venta directa en 2018 por 50.000 euros, un retrato de caballero desconocido, pintado en 1577. Del también flamenco Pedro de Campaña, un autorretrato (h. 1550), comprado en subasta en 2019 por 170.824,72 euros. Entre las nuevas incoporaciones al Prado, ‘La estigmatización de san Francisco’, de José del Castillo, adquirido en Aragón Subastas de Arte de Madrid en 2017. Se cree que es un cuadro de altar, posiblemente de un oratorio privado. Este artista del XVIII forma parte, junto con Maella, Bayeu y Goya, de la escuela de pintores españoles que formó Mengs en Madrid. Del alicantino José Aparicio e Inglada el Prado adquirió en venta privada en 2018 su mejor retrato, ‘Giuseppe María Ferdinando Dal Pozo’ (un eminente jurista), firmado y fechado en 1810 en Roma. En él se aprecia la influencia de David e Ingres. Su precio: 60.000 euros.

‘Sagrada Familia del Roble’, de Luis Eusebi. Detalle
‘Sagrada Familia del Roble’, de Luis Eusebi. Detalle – MUSEO DEL PRADO

Luis Eusebi (1773-1829) es una de las figuras más queridas del Prado. Primer conserje de la pinacoteca y redactor de su primer catálogo de pinturas, se adquirió ‘Sagrada Familia del Roble’ (1821). Este gouache es una de las primeras copias conocidas de un cuadro del Prado. Concretamente, de una obra de Rafael y Giulio Romano. Tiene un espléndido marco. Firmado en la columna, salió a subasta en la sala Ansorena de Madrid en julio de 2020. Partía con un precio de 1.200 euros y subió hasta los 5.856 euros. Completan las compras: ‘Los comuneros Padilla, Bravo y Maldonado en el patíbulo’, de Antonio Gisbert, réplica de la obra que se halla en el Congreso de los Diputados (adquirido en venta directa en 2020 por 25.000 euros); tres obras de Eduardo Rosales (‘Doña Blanca de Navarra entregada al captal de Buch’, ‘La Reina doña Juana en los adarves del castillo de la Mota’ y un boceto, ‘Sala de Constantino en el Vaticano’) -adquiridos, respectivamente, por 32,499,99 euros, 37,500,01 euros y 3.630 euros– y ‘Paisaje napolitano’, pintado por Mariano Fortuny en Portici poco antes de su muerte. Se compró en subasta en 2017 por 54.450 euros.

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