Cultura

Autoras que se crecen en la sala de exposición

piedad-invertida-k64-U401876924454HLH-620x400@abc
Spread the love

VV. AA.- ABC 

Los nombres de Marina Vargas (Llamazares Galería), Asunción Molinos (IVAM) y Dalila Gonçalves (Rafael Ortiz) se defienden con soltura en sus últimas comparecencias

Renovar una diosa

Marina Vargas.El cuerpo del AmorGalería Llamazares. Gijón. c/ Instituto, 23. comisario: Óscar Alonso Molina. hasta principios de febrero.

Asomarse a la recién renovada galería Llamazares para visitar la exposición de Marina Vargas (Granada, 1980) El cuerpo del Amor requiere dos compromisos por parte del visitante que quiera comprender en profundidad cada pequeño matiz reflejado en sus piezas. El primero es perder toda perspectiva con la obra, permitiéndose a uno mismo entrar de lleno en cada una de ellas. El segundo, más difícil por el preciosismo de la estética, es abstraerse de esa belleza para sumergirse en la emoción de cada trazo marcado por la autora. Por separado, esos trazos que Marina imprime en cualquiera de los

soportes utilizados son una cicatriz y, al mismo tiempo, una cura de la misma.

Visto de este modo, no es sencillo dejar a un lado la emoción subyacente en cada una de las obras que conforman la exposición en este espacio, íntimo, que nos supone ya bajar, cual Inanna de la mitología sumeria, a los inframundos, arriesgándonos a nuestra propia muerte y resurrección.

Marcadas por diferentes creencias e iconografías, por la alquimia y la mística, las piezas de la granadina hacen llegar a un estado de introspección que va más allá de cualquier religión. No importa si nos entregamos a una deidad, a un oráculo o a nuestro propio ser, como poderosos en sí mismos que somos todos y cada uno de nosotros, con capacidad de curación, creación, destrucción y tormento.

Vargas siempre vincula su obra a su trayectoria vital, ligada al empoderamiento humano, al empoderamiento femenino, que, con marcada sensibilidad, transmuta todo lo que encuentra a su paso. Si nos fijamos en las fechas de creación de estas obras comprendemos ese tránsito también de materiales, cada vez más frágiles, pero también más moldeables, siempre mutados, en pos de la adaptación y el fluir para permitir que la vida se cuele por cualquier lugar por el que deba abrirse paso. Ahora, Marina Vargas cambia sus tradicionales líneas doradas por plata, una aleación más blanda, pero compuesta por una riqueza (en número) mayor que la de otras aleaciones más nobles, porque en realidad, todos nosotros, nuestras creencias, dolores, éxitos, nunca son en este instante.

Papeles reinterpretando el tarot, curiosamente con las cartas de tránsito, de cambio, y cerámicas, que, dentro de la fragilidad que suponen, reflejan fuerza y gallardía. Dibujos y estudios sobre el cuerpo (su cuerpo), que avanzan en la comprensión de un todo y, como pieza central, una talla intervenida, en la que la herida se muestra como elemento real de valor, porque no es sino en nuestras heridas donde obtenemos el valor y la fuerza para seguir nuestro camino. Por Noemí Méndez.

Instalación de Asunción Molinos
Instalación de Asunción Molinos

Cultivos de regadío en el IVAM

Asunción Molinos GordoComo solíamos…IVAM. Valencia. C/ Guillén de Castro, 118. Comisaria: Sandra Moros. Hasta el 11 de abril.

El desconocimiento de los procesos que conlleva la agricultura y cómo se vive en el campo, con todo lo que lo diferencia del ámbito urbano, es un tema que está en el punto de mira de muchos artistas comprometidos con el medioambiente. Esto lleva a una creciente recuperación y puesta en valor de las tradiciones desde la creación actual.

La galería 6 del IVAM en Valencia acoge la exposición Como solíamos…, proyecto de instalación específica de la artista Asunción Molinos Gordo (Burgos, 1979), comisariado por Sandra Moros (Segorbe, 1981), conservadora del museo, que además suele coordinar los proyectos de revisión de la colección del centro y las producciones a pequeña escala.

La instalación se compone principalmente de cierta cantidad de tierra prensada, vestigios cerámicos y otros materiales que reproducen el trazado de las típicas acequias valencianas. En concreto, el sistema de riego que retrata deconstruído sobre la superficie de la sala, a modo de restos arquitectónicos, es el de la técnica del tapial. Con ella, la artista rinde tributo al gremio de agricultores e invita al público a considerarlos, no solo como productores y recolectores de alimentos, sino también como responsables y difusores de saberes antiguos que hoy continúan siendo útiles.

Y una de las conclusiones a las que conduce es que no tiene sentido concebir los espacios rurales como un sinónimo de atraso o como regiones exclusivamente agrícolas.

Molinos Gordo, que ganó el Premio de la Bienal de Sharjah (Emiratos Árabes), en 2015, con su proyecto WAM (World Agriculture Museum), trabaja desde una perspectiva ecologista, influida por el ámbito de la antropología, la sociología y los estudios culturales. El campesinado contemporáneo y el entorno rural son para ella fuentes de inspiración.

Su obra nos recuerda, entre otras cosas, que tenemos mucho que aprender de nuestros ancestros. Por Marisol Salanova.

Pieza de Dalila Gonçalves en la galería Rafael Ortiz
Pieza de Dalila Gonçalves en la galería Rafael Ortiz

La sutileza de los sentidos

Dalila Gonçalves.No ouvido há labirintos e cristais.Galería Rafael Ortiz. Sevilla. C/ Mármoles, 12. Hasta el 13 de marzo.

Sonidos que no suenan, ojos que no miran, bocas que se abren únicamente para mostrar un horizonte. No es de extrañar que nos venga a la imaginación la figura mitológica de Jano, dios romano de las transiciones, los comienzos y los finales y que ha dado nombre a un mes de enero que deja siempre más dudas que futuros.

Transitando por los espacios de la galería Rafael Ortiz en Sevilla, entre las instalaciones escultóricas, fotos y videocreaciones de Dalila Gonçalves, el espectador asiste -traicionado por vista y oído- a una puesta en cuestión de sus certezas en torno a los sentidos. Ante una pieza espectacular, Sopra (2020), el cono lígneo muta de altavoz a catalejo que enfoca los nudos de una madera que ha perdido defectos y ganado ausencias.

Gonçalves (1982) es una de las artistas portuguesas más internacionales, cuya estimulante y siempre sorprendente producción pivota sobre dos grandes bases. Por un lado, la reflexión ontológica sobre lo real, un terreno perdido a mitad de camino entre la poética del anhelo (o anhelo poético) y la terquedad (física, objetiva) de la existencia. En paralelo, la creadora sobresale en la indagación empírica de las propiedades de la materia creativa, que impulsa hasta los límites, extrayendo cualidades y texturas inesperadas, permeando procedimientos y efectos.

La transparencia, su captación, su revelación, y lo dúctil, lo frágil, lo fláccido y lo consistente coinciden en Cascas (2020). Sobre peanas teñidas de rojo carmín se produce una subversión de las técnicas del decoupage y de la cartapesta, pero realizada con tiras de porcelana, moldeadas sobre piedras y desocupadas antes de la cocción final. El vacío se hace entonces tan importante como la forma que se abandona. La luz, tan trascendente como la materia que atraviesa. Por Iván de la Torre Amerighi.

Añade un comentario

Pulsa aquí para comentar

Mercedes Benz
The new Mercedes-Benz C-Class