Ciencia

¿Cuándo despegará Ingenuity, el primer helicóptero que volará en otro planeta?

Helicóptero
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Patricia BioscaABC

La NASA anunciaba el fin de semana que el primer vuelo del Ingenuity, el primer helicóptero que se alzará en otro mundo, se retrasa unos días. La causa: un problema con un temporizador de vigilancia que se encarga de alertar de cualquier problema potencial y pone en ‘modo seguro‘ al dron en caso de que, efectivamente, algo no marche bien. El contratiempo fue detectado mientras el helicóptero intentaba cambiar desde el modo ‘prevuelo’ a modo ‘vuelo’ durante una prueba de máxima velocidad del rotor, si bien desde la agencia espacial norteamericana aseguran que Ingenuity no tiene daños, está en buen estado y próximamente volverá a intentar la proeza, concretamente a partir del próximo miércoles, 14 de abril.

Una vez que la NASA -que trabaja a contrarreloj para analizar los datos enviados por el helicóptero- esclarezca el motivo del problema, los ingenieros reprogramarán de nuevo el primer vuelo de la tecnología humana en otro mundo. Pero este hito tiene que establecerse en un calendario y horario muy bien pensados, ya que tanto el diseño de Ingenuity como las condiciones de Marte provocan que varios factores influyan en el éxito (o el fracaso) de la misión.

Ni de noche, ni muy temprano, ni muy tarde

«Para empezar, Ingenuity no puede volar de noche», explica en un comunicado Bob Balaram, ingeniero jefe del Proyecto de helicópteros de Marte en el Laboratorio de Propulsión a Reacción (JPL, por sus siglas en inglés) de la NASA. «Depende de su cámara para observar el suelo mientras vuela, y eso no sería posible de noche». De hecho, si no fuera por este detalle, la noche no sería un mal momento para que un helicóptero sobrevolara el Planeta Rojo, ya que la densidad del aire sería mayor y facilitaría las maniobras.

Además, los ingenieros también tienen que tener en cuenta la autonomía del Ingenuity: cada vuelo consume muchos cientos de vatios y la batería de iones de litio -que alimenta los dos motores de propulsión principales y los seis motores de control de las aspas- «necesita manejar las sobrecargas de energía mientras el helicóptero vuela y combate los vientos y ráfagas del aire», afirma Balaram. Esto es que necesita mantener el voltaje que los motores no se detengan o que los dispositivos electrónicos no tengan problemas. Y como Ingenuity amanece de la fría noche marciana con poca energía, «necesita tomar el sol para calentarse y dejar que el panel solar cargue la batería lo suficiente para manejar las demandas de energía del día. Todo esto significa que Ingenuity no puede volar demasiado temprano por la mañana.

«El mediodía y la tarde son mucho mejores», señala Balaram. Pero el vuelo tampoco puede ocurrir a última hora de la tarde: «Las baterías se podrían agotar sin dar tiempo al sistema a recargarlas, y no queremos entrar de nuevo en esa noche fría marciana sin un poco de energía…». Ingenuity tiene que mantenerse ‘caliente’ durante las horas sin luz, cuando las temperaturas bajan hasta los 80 grados bajo cero.

Coordinación perfecta con el Perseverance

Por otro lado, Ingenuity necesita ser un ‘buen invitado’ y, aunque ya no esté en el interior del Perseverance, necesita coordinar todas sus maniobras con él. El rover le tiene vigilado con sus cámaras, pero sus sistemas necesitan saber en todo momento cuándo va a llevar a cabo sus tareas y pruebas. Y todo ello teniendo en cuenta que Perseverance sigue preparándose para el gran objetivo de la misión, que es explorar el cráter Jezero en busca de posibles restos de vida antigua en Marte: hay momentos en los que el rover está enfocado en, por ejemplo, enviar un gran volumen de datos con imágenes de sus aledaños y no podría prestar atención al pequeño helicóptero. O con sus cámaras analizando algunos restos, como la extraña roca verde que Perseverance encontró hace unos días. Es por ello que todos los equipos deben estar sincronizados a la perfección.

El parte meteorológico en Marte

Marte es un lugar ventoso. Por eso, Ingenuity ha sido probado en una cápsula en la que se intentaban simular las corrientes de nuestro vecino, usando los datos registrados por otros aparatos sobre la superficie del planeta rojo y modelos matemáticos computerizados. «Pero no podemos probar en todo el rango de condiciones de viento que uno podría experimentar en Marte -señala Balaram-. El mayor riesgo está en el despegue y el aterrizaje, momento en el que una ráfaga inoportuna podría presentar un gran desafío». Es por ello que los técnicos necesitan tener el ‘parte del tiempo’ en nuestro vecino, para lo que el instrumento MEDA (con contribución española) del Perseverance, una suerte de estación meteorológica sobre el terreno, es muy útil. De hecho, durante la rueda de prensa del pasado viernesMiMi Aung, responsable del proyecto Ingenuity en el JPL de la NASA afirmaba que para los próximos días se esperaban vientos de unos 6 metros por segundo, por debajo de los 11 m/s que aguantaría como máximo Ingenuity.

Así que el equipo de operaciones tiene mucho trabajo estos días para poner de nuevo una fecha para el histórico momento. Esperemos que no se haga mucho de rogar.

 

 

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