Bienestar

Qué tipos de memoria tenemos y cómo se ejercita cada una

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S.B

Tenemos posibilidad de entrenar la memoria a largo plazo, a corto y la memoria operativa

Ejercitar nuestro cuerpo es importante, pero es igual de importante hacer lo propio con la mente. Y es que la agilidad mental es esencial para «mantenernos en forma» en el sentido más amplio del concepto. Pedro López, director de «Liceum, Gimnasios para la mente», explica que la gimnasia mental es esencial para entrenar las habilidades cognitivas. «Son retos, ejercicios y problemas que estimulan nuestro cerebro, en vista de desarrollarlo y frenar su deterioro», explica.

Dentro de esta gimnasia mental, podemos centrarnos en ejercitar la memoria de manera específica. O mejor dicho, las memorias. Tal como explica el profesional, existen varios tipos de memoria. Un buen paralelismo, asegura, «es imaginar la memoria como un gran armario en el que cada cajón guarda una información distinta. Para ello, es clave mantener ordenado y activo cada uno de esos cajones para que cuando necesitemos una determinada información esté disponible y accesible para encontrarla rápidamente». Clasifica la memoria en tres grandes grupos:

Tipos de memoria

1. Memoria de trabajo o memoria operativa: es la puerta de entrada a las memorias más duraderas. «Aquí, nuestra mente, filtra lo que es necesario que almacene a largo plazo y lo que puede desechar. Esta memoria está presente en todas las actividades de nuestro día a día», explica Pedro López. Pone como ejemplo, para entrenarla, hacer recetas elaboradas en la cocina. «Para llevar a cabo bien una receta necesitamos mantener en nuestra mente los pasos que ya hemos dado y los que nos quedan para finalizar», explica. Asimismo, pone otro ejemplo: Otra mantener conversaciones con personas con las que no hablemos habitualmente. «Esto nos hará tener que mantener la atención par ir siguiendo adecuadamente la conversación, reteniendo todo lo dicho», apunta.

2. Memoria a corto plazo: esta memoria dura un poco más que la anterior. «Actúa de filtro, ya que parte de la información que guarda se mantendrá al cabo del tiempo, pero otra se perderá. Es importante recordar que no podemos retener toda la información que ocurre a nuestro alrededor», explica el profesional, que explica que, para nuestro cerebro, es esencial olvidar todo aquello que no sea importante. Para entrenar la memoria a corto plazo, la recomendación principal es respondernos preguntas básicas y del día a día: ¿Recuerdas qué comiste ayer?, ¿qué ropa te pusiste el pasado lunes para salir a la calle?, ¿cuál es el último libro que te has leído?, ¿qué hiciste el pasado fin de semana?, ¿qué cenaste el pasado miércoles?, o ¿Cuál fue la última película que viste en el cine?, por ejemplo.

3. Memoria a largo plazo: se trata de la memoria que está consolidada y que nuestro cerebro ha valorado que es lo suficientemente importante para que perdure en el tiempo. «En ella guardamos información de carácter general y de nuestra propia historia de vida», apunta Pedro López. Una forma de entrenar esta memoria, por ejemplo, es recordando fechas importantes para cada uno de nosotros. «Otra forma de reforzarla es teniendo accesibles nombres de personas importantes ¿Eres capaz de nombrar 10 actores o actrices de la actualidad?, o ¿10 escritores que te gusten?», recomienda.

Para terminar, reitera la esencialidad de cuidar las memorias mediante ejercicios y recordando diferentes sucesos. «De esta manera las “obligaremos” a trabajar, desechando la información que no nos interesa dando paso a “guardar” la que realmente es importante para nosotros», concluye.

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