Bienestar

Los beneficios de la chirimoya, la fruta dulce que mejora las digestiones

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Raquel Alcolea

Rica en Vitamina C y potasio, la chirimoya aporta también un equilibrio entre glucosa y fructosa que reduce las molestias digestivas

«Manjar blanco». Así es como los españoles denominaron a la chirimoya cuando la descubrieron en América, aunque el nombre con el que se conoce a esta fruta en la actualidad proviene del quechua «chirimuya» o «semillas frías» pues en la zona de los Andes peruanos, de donde es originaria, crece en latitudes elevadas. El origen, por tanto, de este fruto del árbol del chirimoyo o «Anona cherimola», se sitúa en los Andes peruanos y en las montañas de Ecuador, aunque también los expertos citan las áreas andinas de Chile y Colombia.

En España también se cultiva. De hecho es uno de los grandes productores mundiales de chirimoyas con cultivos ubicados principalmente en Granada Málaga. Sus variedades mayoritarias son Fino de Jete y Campas, y, en menor medida, Pacica y Bonita. La mayor parte de la producción se dedica al consumo nacional, pues es una fruta delicada en cuanto a su conservación.

Es apreciada por su dulzor, su textura y su originalidad debido al aire exótico (aspecto acorazonado) que evoca su forma, pero también es interesante su aporte nutricional. Suele pesar entre 150 y 250 gramos aunque también se han llegado a cultivar ejemplares que llegan al kilogramo de peso. Tal como precisa Marisa Burgos, dietista-nutricionista de Alimmenta, es una fruta que destaca en el ámbito nutricional por su aporte de Vitamina C, que además de ser antioxidante, contribuye a nutrir la piel, los huesos y el tejido conectivo favoreciendo la cicatrización y la absorción del hierro intestinal. También aporta Vitamina B6, que participa en la producción de hemoglobina (molécula que transporta el oxígeno en la sangre) y en el metabolismo de las proteínas y los hidratos de carbono

Al ser rica en Vitamina C, que mejora la absorción del hierro del organismo, es aconsejable consumir la chirimoya en menús que incluyan alimentos con un alto aporte de hierro, según afirma Ana Amengual, dietista-nutricionista del Centro Julia Farré, que cita alimentos como el marisco, la carne, el pescado, los huevos, las legumbres, los frutos secos y los vegetales de hoja verde.

En cuanto a los minerales, su contenido en potasio es interesante pues ayuda a mejorar la densidad ósea y reduce el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares pues contribuye a la disminución de la presión arterial.

Reduce las molestias digestivas

Una de las ventajas que aporta la chirimoya es su aporte de fructosa glucosa (cerca de un 11%). «Esto supone una ventaja para digerirla, especialmente en el caso de aquellas personas que tengan malabsorción de fructosa, pues la presencia de las moléculas de glucosa permite que la digestión de la fructosa sea mejor, fermente menos en el intestino y produzca menos molestias digestivas», aclara Amengual.

Su contenido en azúcares, que resulta mayor si lo comparamos con otras frutas, no tiene por qué ser un motivo para limitar su consumo pues, según aclara la experta del Centro Julia Farré, hay que tener en cuenta que la chirimoya alberga muchas semillas gruesas en su interior y que en realidad la pulpa, que es la parte comestible, apenas representa un 60% de la fruta, por lo que a pesar de estar tomando una fruta de gran volumen en realidad no estamos consumiendo una cantidad elevada de fruta.

También es rica en galactooligosacáridos que, según apunta la experta de Alimmenta, Marisa Burgos, aporta una función prebiótica positiva para la microbiota intestinal.

Cómo elegir la mejor en el supermercado

Su momento de maduración y de mejores sensaciones gustativas y olfativas se da en los meses de invierno.

A la hora de comprar las chirimoyas en el supermercado seguiremos los consejos de la experta en nutrición y colaboradora de ABC Bienestar Catalina Prieto ( @24zanahorias), quien aconseja buscar aquellas cuya piel esté verde con matices dorados. «Debemos evitar comprar las que estén ennegrecidas, demasiado blandas al taco o arrugadas. También se recomienda evitar los frutos pequeños, pues podrían contener un mayor número de semillas.

«Lo mejor es comprar la fruta cuando está ligeramente verde y dejar que maduren en casa a temperatura ambiente», explica Prieto. Y sobre este punto añade una curiosidad: si colocamos en el mismo frutero que la chirimoya un plátano madura las tendremos en su punto ideal de un día para otro. De hecho, su conservación resulta complicada pues no soporta temperaturas que bajen de los 8 grados: se oscurece la cáscara y su pulpa se vuelve arenosa en boca.

Así se pela y preparar la chirimoya

Para sacar el máximo partido a esta fruta Catalina Prieto aconseja pelar su piel verde como si fuese una manzana, cortar después trozos grandes de la pulpa hasta dejar al descubierto las celdillas dispuestas geométricamente que albergan las semillas y retirar éstas con la ayuda de una cucharilla de café para quedarnos con su jugosa pulpa.

Desde el punto de vista culinario la experta de @24zanahorias revela que su sabor suele combinar bien con plátano, canela zumo de limón y con otros sabores tropicales como la piña y el coco, aunque lo cierto es que es una fruta que no necesita mezclarse con ninguna otra.

Lo más aconsejable, según detalla Marisa Burgos, es comer la fruta entera, a cucharadas, aunque también puede usarse en diferentes preparaciones como mermeladas, batidos o incluso como base en bizcochos y galletas saludables.

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