Bienestar

La relación entre la microbiota y la tendencia a engordar

Las bacterias denominadas firmicutes y bacteriodetes, que forman parte de nuestra microbiota, tienen una relación con el peso

Cuando se dice que dentro del intestino hay un segundo cerebro, no es una afirmación que se haga a la ligera. Y es que hay tal cantidad de neuronas dentro, que hablamos de un centro neurálgico esencial para el correcto funcionamiento del cuerpo.

Para asegurarnos que tenemos a punto este ‘cerebro’, es muy importante el cuidado de las bacterias que viven en él. La típicamente denominada ‘flora intestinal’, a la que hora nos referimos como microbiota, juega un papel fundamental en nuestra salud. No solo en cómo nos sientan los alimentos, o cómo nos afecta el estrés y la ansiedad al estómago, sino que también tiene una influencia en nuestro peso.

Las bacterias denominadas firmicutes y bacteriodetes,

que forman parte de nuestra microbiota, tienen una relación con el peso. Aunque todos tenemos bacterias de ambas familias, se ha comprobado que las personas obesas tienen una mayor proporción de firmicutes respecto a los bacteroidetes que las personas delgadas, cuya proporción es justo al contrario. El doctor Jorge Ángel, director médico del laboratorio Equisalud, explica que hay una gran cantidad de estudios que avalan la idea, e incluso se hizo una revisión en 2020 de la literatura científica sobre ello en la ‘European Journal of Clinical Nutrition’.

¿Primero las bacterias o la obesidad?

Explica el profesional que en los estudios llevados a cabo en ratones se ha observado que, si se ponen en un animal delgado las bacterias del estómago de un ratón obeso, este primero comienza a tener una tendencia a engordar; lo mismo que ocurre al contrario. «El debate que hay es el clásico ‘qué fue primero, el huevo o la gallina’, en este caso, qué fue primero, las obesidad o las bacterias», explica el doctor. Apunta que se ha visto que, cuando una persona baja de peso, por lo general también cambian las bacterias de su estómago pero, comenta el profesional, «hay que tener en cuenta que una persona que adelgaza normalmente ha realizado ejercicio y ha seguido una dieta específica». Aun así, apunta que el cambio de bacterias se ha observado incluso en personas que han bajado de peso a través de una cirugía.

El tener mayor o menor cantidad de firmicutes y bacteriodetes tiene un impacto en nuestro metabolismo. Explica el doctor Jorge Ángel que, por ejemplo, las bacterias que están altas en las personas obesas, como los firmicutes, producen sustancias que quitan la saciedad. «Estas bacterias están condicionando que comamos más. Producen también unas toxinas que nos pueden inflamar en otros niveles y también hay una diferencia en la producción de ácidos grasos de cadena corta», indica, y añade que, por esto, el ‘recuento’ de las bacterias de cada persona puede producir factores que hacen que las personas obesas tengan menos saciedad y más hambre.

Qué influye en la microbiota

Hay muchos factores ambientales que pueden afectar la composición de nuestra microbiota, siendo el más relevante la dieta. «Aun así, los fármacos, el estrés, la ansiedad o las toxinas también influyen en nuestra microbiota», asegura el doctor. La dieta mediterránea es la dieta indicada para mantener una microbiota saludable. «Es una dieta antiinflamatoria: nos alejamos del azúcar y de las comidas procesadas, y eso es una medida de protección contra la obesidad y otras patologías», asegura el profesional. Además, explica que el ayuno (por ejemplo estar durante una ventana de 16 o 12 horas sin comer, un par de días a la semana) también puede producir un cambio en la microbiota.

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