Bienestar

¿Es malo comerse las pepitas de las uvas? Falsos mitos navideños sobre la alimentación

Este año, a las creencias tradicionales, se une la desinformación sobre la Covid-19 y su riesgo de contagio

Los bulos siempre están presentes, y más en Navidad. Ya sea porque lo leemos en redes sociales, porque nos lo cuenta alguien por Whatsapp, o simplemente alguien en la mesa de la comida transmite el mensaje, las creencias falsas son de lo más comunes, y es la alimentación y nutrición uno de los campos en los que más se dan.

Además de las ya típicas creencias sobre la cabeza de las gambas, o las pepitas de las uvas (luego vamos a ello), este año se añaden a estos bulos todos los propiciados por las pandemia derivada de la Covid-19. Por supuesto, ya tenemos claro que debemos, durante las cenas, mantener en medida de lo posible la mascarilla puesta, ventilar lo máximo las estancias en las que estemos y practicar la distancia social.Siguiendo unas normas de higiene y seguridad básicas, no debemos tener más problema.

¿Contagio a través de la comida?

Aunque el virus puede mantenerse en una superficie, en el caso de los cubiertos y utensilios de cocina, siempre que estén limpios, no hay problema. «Los utensilios, si se han lavado en lavavajillas, alcanzan temperaturas superiores a 80 grados, lo que garantiza la correcta limpieza y desinfección», apunta Luis Riera, director general de la consultora de seguridad alimentaria Saia. Por otro lado, la Agencia de Seguridad Alimentaria Europea no ha dicho que el coronavirus pueda propagarse a través de la comida. Si hay quien quiera ser más precavido, puede evitar servir comida al medio, y presentar todo en raciones individuales. Lo que sí es importante, es utilizar siempre cubiertos para coger comida de las fuentes, evitando tocarla con las manos y, posiblemente, rozarnos con el resto de comensales.

Más allá de los «bulos particulares» de este año, durante la época navideña siempre se tienen dudas de nutrición, y terminamos por creer «tradiciones» que no podrían estar más lejos de la realidad.

Siempre hay quien dice que durante las campanadas, debemos tener cuidado de no tragarnos las pepitas de las uvas… pero no pasa nada si lo hacemos; no, no va a crecernos una uva en el estómago. No solo no pasa nada por comerlas, sino que las semillas de las uvas contienen vitaminas C y E, betacarotenos y polifenoles que, además de fortalecer el sistema inmunológico, previenen el envejecimiento prematuro gracias a su acción antioxidante.

¿Es buena la cabeza de las gambas?

Otra de las cosas que se suelen decir, es que lo más rico de las gambas son las cabezas. Expertos de IMF Business School comentan que en la cabeza de los mariscos hay colesterol y cadmio, un metal pesado que contamina los mares y se acumula en las vísceras de las cabezas de los crustáceos. «Además, a la mayoría de los mariscos, también los congelados, para prolongar su vida y mantenerlos más frescos se les añaden sulfitos y éstos se concentran en las cabezas», aseguran.

También, se suele decir que, para conservar el jamón bien, lo mejor es taparlo con su propia corteza. Esto, según los profesionales, no sirve, ya que lo único que conseguimos es que no se oxigene, pero que su sabor cambie. «Los expertos jamoneros aconsejan ponerle encima un paño o lonchas muy finas de tocino adheridas perfectamente a la superficie del corte para evitar que se acabe resecando o enmoheciendo y comerlo cuanto antes», explican.

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