Bienestar

Cómo ser un buen jefe y retener el talento para que no se vaya

La buena comunicación y el refuerzo positivo son clave para ser buen líder y motivar y cuidar a los empleados

¿Qué es ser un buen jefe? Aunque esta pregunta tiene muchas, muchas respuestas, si se pregunta a los expertos suelen coincidir en puntos comunes. Por ejemplo, Ignacio Hernandez, director asociado de Robert Walters, consultora de búsqueda y selección de directivos, comenta que, en su opinión, un buen jefe debe ser admirado, debe ser alguien que lidere mediante el ejemplo y mantener siempre una relación bidireccional con su equipo. De esta manera, es como podrá exigir un buen rendimiento a la vez que escucha las necesidades que le transmitan. «Es muy importante tener capacidad de adaptación. Cada empleado tiene sus propias necesidades y marcar un mismo estilo para todos no suele dar el fruto esperado. Es necesaria cierta flexibilidad y adaptar las exigencias a cada empleado a sus cualidades», añade el experto.

Otra duda que suele surgir es si ser bien líder es algo innato, o algo que se puede trabajar. Comenta Ignacio Hernández que ambas afirmaciones son ciertas. «El liderazgo suele ser una cualidad innata, pero no necesariamente alguien con esa cualidad le saca el partido adecuado», explica. Dice que el líder innato será admirado por su forma de ser intrínseca, pero si no conduce bien sus cualidades también puede fracasar. «Sin embargo, formarse como líder puede llevarte a una gestión de equipos ejemplar. Hay muchas cualidades que se pueden trabajar y que pueden llevarte a ser un líder admirado», asegura también.

Cómo cuidar la relación con los trabajadores

La clave de un buen jefe es, claro, la relación con sus trabajadores. Por ellos, cualidades como la capacidad de escucha, o entender qué cosas se pueden hacer para mejorar el día a día de los empleados es esencial. «Hoy en día la retención de talento es el gran quebradero de cabeza de las empresas, y se debe trabajar mucho en la línea de crear un ambiente laboral agradable», asegura el director asociado de Robert Walters. Además, habla de la importancia de escuchar las necesidades particulares de cada empleado y trabajar para mejorar esos puntos que ellos perciben como mejorables. «Esto, sin lugar a dudas, permitiría conseguir esa sensación de comodidad que todo el mundo busca en su trabajo, pero suele chocar con la exigencia», asegura.

En este punto, pone de absolutamente necesario que los equipos rindan: «Hay que trabajar la sutileza. Exigir a la vez que preguntamos ‘¿Cómo te puedo ayudar?’, y siempre transmitir a los empleados mensajes de ánimo y refuerzo, premiando su esfuerzo y comentando siempre que vamos en buena línea, de forma que mejoremos la sensación de seguridad».

Por otro lado, una de las tareas más difíciles de un jefe es saber mantener una relación cercana con sus empleados a la vez que su figura debe seguir percibiéndose como la del jefe. «Debemos ser cercanos para que se genere un clima de confianza que nos permita entender bien cada situación, pero a la vez suficientemente distantes como para que no se llegue al exceso de confianza», asegura y añade que el jefe debe ser percibido como tal para evitar que lo personal interfiera en lo laboral.

Por último, el experto deja un consejo final: compartir con los empleados tanto los puntos de mejora detectados en ellos como los que ellos puedan detectar en nosotros. «La formación es fundamental para mejorar en todos aquellos puntos en los que nuestro liderazgo es mejorable, y trabajar la escucha y la adaptabilidad como pilares para un buen entendimiento de nuestros empleados», concluye.

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