Bienestar

Cómo conseguir un orgasmo haciendo ejercicio

La excitación sexual ligada a determinados esfuerzos físicos no es un fenómeno extraño, es posible incluso llegar al clímax en lo que se denomina con el anglicismo ‘coregasmo’

Entrar en la sala principal de un gimnasio a veces impone un poco. Máquinas que no se sabe bien para qué valen, gente de aquí para allá, algún que otro Conan que va con cara de ‘a que te mato’ y, según el sitio, olor a choto concentrado. No suena agradable, menos cuando a todo esto le acompaña una banda sonora de gruñidos y gemidos de personas que parecen estar llegando a su último aliento. Todo indica que las están pasando canutas, pero conviene mirar atentamente ya que no es una leyenda urbana: la práctica del ejercicio puede provocar un orgasmo. Desde mediados de los años cincuenta ya se pueden encontrar dentro de la literatura médica referencias a este fenómeno bajo el término ‘coregasm’, anglicismo que si tuviese una traducción sería la de un ‘coregasmo’, palabro que significa la aparición de un orgasmo motivado por la contracción de los músculos del suelo pélvico como consecuencia de la activación de toda la faja abdominal o ‘core’.

Aunque este fenómeno es mucho más común entre mujeres, también puede ocurrir a los hombres. Vamos a conocer por qué ocurren, cuáles son los ejercicios más propicios para ocasionarlos, cómo puedes buscarlos o, por si llegan en un momento no adecuado, como intentar evitarlos.

Por qué suceden

Los científicos no están exactamente seguros de por qué ocurren. La principal tesis defiende que el temblor típico de un músculo fatigado se convierte en una estimulación interna que ocasiona el orgasmo. Algo así como un vibrador biológico muscular, si nos vale para montarnos mentalmente nuestra particular película erótico-festiva. En el caso de los hombres afectaría estimulando la próstata. Al no haber un patrón fijo de activación muscular, tu capacidad para tener un orgasmo haciendo ejercicio va a estar determinada por tu anatomía, tono muscular y estado emocional a la hora de hacer ejercicio. También pueden afectar notablemente tus patrones concretos de movimiento a la hora de entrenar. Donde sí que hay una certeza absoluta es que es un fenómeno asexual por naturaleza, es decir ocurre independientemente de cualquier deseo, pensamiento o fantasía sexual. No vas a tener más posibilidades de llegar a un ‘coregasmo’ porque hagas abdominales mientras piensas en el buenorro o buenorra de turno por quien suspiras. No funciona así.

La investigadora Debby Herbenick del Centro para la Promoción de la Educación Física y Salud Sexual de la Universidad de Indiana, publicó los hallazgos de un estudio en el que participaron 370 mujeres de las cuales 124 afirmaron haber experimentado orgasmos inducidos por el ejercicio y otras 246 experimentaron placer sexual sin llegar al clímax. Tardaron solo 5 semanas en encontrar esta muestra por lo que hay que deducir que no es algo extraño, ni se parece a buscar una aguja en un pajar. Las mujeres tenían entre 18 y 63 años de edad. Entre otras observaciones del estudio, destacan:

  • Aproximadamente el 40 por ciento de las mujeres que habían tenido estas sensaciones o estímulos lo habían hecho en más de 10 ocasiones.
  • La mayoría de las mujeres del grupo que llegaba a tener un orgasmo, admitió sentir cierto grado de timidez al hacer ejercicio en lugares públicos, y alrededor del 20% de ellas declararon que no podían tener control sobre ello.
  • En cuanto a los ejercicios, del grupo que llegaba al orgasmo el 51,4% informó haber experimentado un orgasmo haciendo abdominales. El segundo grupo correspondía al  levantamiento de pesas con un 26,5% seguido de yoga (20%), montar en bicicleta (15,8%)correr (13,2%) y caminar (9,6%).
  • En las respuestas abiertas, el ejercicio más nombrado fue el trabajo de abdomen en ‘la silla del capitán’.

Qué se siente

Para las mujeres, un ‘coregasmo’ se siente similar a un orgasmo vaginal profundo, aunque puede que no sea tan intenso. Algunas mujeres dicen que no es tan estremecedor. Lo más habitual es una sensación en la parte inferior de los abdominales, la parte interna de los muslos o la pelvis en lugar de un estímulo punzante o tembloroso en el clítoris. Para los hombres, un ‘coregasmo’ es similar a un orgasmo prostático. Se dice que los orgasmos prostáticos duran más y son más intensos. Eso es porque pueden producir una sensación continua en lugar de pulsante. Dicha sensación también puede expandirse por todo el cuerpo. Se puede llegar a la eyaculación, incluso si el pene no está erecto. Ya sabes, mejor pantalones oscuros.

Cómo aumentar sus posibilidades de tener uno

Aunque suelen ocurrir por accidente, existen ciertos trucos que puedes seguir para aumentar tus posibilidades de vivirlos. Lo ideal es fortalecer toda la faja abdominal para tener alto control y propiocepción en la zona, los ejercicios de Kegel son una buena opción. No hay que dejarse llevar por la idea de que el ejercicio de mayor intensidad es el que tiene posibilidades de inducir un orgasmo más fuerte, también el ejercicio de intensidad media baja alargado con más repeticiones puede obtener el mismo resultado. La clave está en prestar la máxima atención al cuerpo para notar cualquier sensación que surja y no dejar ‘que se nos escape’. Es bueno que sepas que, aunque no seamos capaces de llegar al orgasmo durante el ejercicio, mejore nuestra respuesta sexual posterior al entrenamiento.

Cómo prevenir que ocurra

Bueno, aunque suene muy apetecible, igual no tienes ganas de vivir según qué cosas en un entorno al que vas a hacer ejercicio y no quieres interferencias. Tengamos en cuenta que un orgasmo en medio de un gimnasio sin haberlo previsto de ninguna manera puede resultar bastante raro e incómodo. Aunque relajar la zona pélvica es un remedio casi infalible para evitar que esto ocurra, yo no te daría este consejo dado que por evitar un orgasmo igual te llevas una hernia al levantar peso sin activación abdominal. Si el momento no es el adecuado y sientes que empiezas a tener ciertas sensaciones, para y deja el ejercicio que está provocando esta sensación, con eso debería ser suficiente. Como en casi todo, el gusto va por barrios, pero si vas a entrenar entrena, lo que venga después es un añadido y, bueno ya que estamos, a nadie le amarga un dulce, pero ten siempre presente tus objetivos deportivos. Que la fuerza te acompañe.

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