Bienestar

Atletas transgénero, el nuevo debate entre deportistas

La participación de atletas trans en competiciones deportivas tiene fuertes defensores y detractores

Llegan por fin, con un año de retraso gracias al Covid-19, los Juegos Olímpicos de Tokio y se reaviva la polémica alrededor de la participación de atletas transgénero en competiciones oficiales. No debemos caer en el error de llevar el debate a una cuestión de inclusión o discriminación porque, no nos engañemos, no hay nada más discriminatorio que el deporte de élite. Me explico, una centésima te deja fuera, da igual tu esfuerzo, tus emociones; importa un pimiento si te lo merecías. Una analítica antidoping con algún indicador por encima de lo establecido como legal y tu carrera se va pique. La competición al más alto nivel es inflexible ¿Por qué debe ser comprensiva por motivos ajenos a ella? Si un atleta ha perdido a su padre o madre, o incluso un hijo, la mañana en la que se juega el oro olímpico ¿le damos unas centésimas de ventaja siendo comprensivos con su situación personal? La realidad es que no funciona así. De cualquier manera, intentando ver el asunto desde cierta distancia, es interesante saber qué dice la ciencia y buscar una opinión cualificada e imparcial que pueda darnos algo de luz.

¿Qué dice la ciencia?

Bueno, la ciencia hace afirmaciones a favor y en contra, quizás dependiendo del lobby que esté financiando cada investigación, llamarme ‘conspiranoico’. La clave de la desigualdad se encuentra en la diferencia de los niveles de testosterona de hombres y mujeres, hormona que está estrechamente relacionada con la fuerza y la potencia, de ahí que todo este debate se produzca en disciplinas donde el cambio de sexo supone una ventaja competitiva clara. Entendámonos, no existe la polémica porque un hombre haga su transición a mujer y quiera competir en gimnasia rítmica o que una mujer que pase a ser hombre compita en ajedrez, por eso no creo que lo que prime sea una discriminación sexual. La ciencia que habla a favor de la integración de los atletas transgénero (más concretamente de las atletas) afirma que los tratamientos hormonales a los que se someten anulan esas diferencias. No tengo conocimientos científicos para creer o negar esto, pero queda claro que no es una cuestión de emociones, inclusión o integración, cualquier atleta transgénero debería pasar algún tipo de control médico que establezca, bajo unos parámetros definidos por los organismos que regulen su competición en concreto, si puede o no participar en igualdad de condiciones.

Un pequeño ejemplo: Alberto Contador  fue sancionado con dos años por un positivo de 50 picogramos por mililitro (0,00000000005 gramos/ml) de clembuterol en la muestra de orina obtenida el 21 de julio de 2010 (procedente de la etapa del 20 de julio). Esto le supuso una de las sanciones más polémicas del TAS, que llegó en febrero de 2012, con la que el ciclista fue desposeído del Tour de Francia 2010, la Volta a Cataluña 2011, el Giro de Italia 2011, la medalla de bronce en el Campeonato de España de Ciclismo en Ruta de Contrarreloj de 2011 y la medalla de plata en el Campeonato de España de ciclismo en ruta 2011. Creo que esto nos debe hacer pensar que no se pueden despreciar pequeñas ventajas, porque las reglas son así de estrictas.

Una opinión cualificada

Quiero poner en primer plano unas declaraciones de Caitlyn Jenner. Si no tienes el gusto de conocerla, Miss Jenner es el padre de las famosas hermanas Kendall and Kylie Kardashian (ha estado casad@ tres veces y tiene un total de seis hijos). Antes de llevar a cabo su transición, su nombre era Bruce Jenner, atleta americano que ganó el oro olímpico en la prueba de decatlón en los Juegos Olímpicos de Montreal. Creo que no es una persona sospechosa de ser homófoba y, al mismo tiempo, podemos considerar que su currículum como atleta le da suficiente autoridad para saber de qué va todo eso del deporte de élite. Ella defiende sin ningún tipo de reparo que si biológicamente eras un hombre, no deberías competir en deporte femenino. Llega un poco más allá y afirma que sencillamente es injusto y que es una amenaza para todo el deporte femenino, incluido el de los colegios/institutos. No tiene por qué tener la razón absoluta, pero creo que es una voz a la que escuchar.

¿Podemos especular sobre el futuro?

Como en otros aspectos de la vida, la necesidad de regular nuevas realidades acabará por imponer una legislación o límites deportivos para este tipo de circunstancias. Pero no todo vale. Nuestra campeona olímpica Lydia Valentín ha sentido en sus carnes como en dos ocasiones el dopaje de dos rivales la privó de su medalla; ni más ni menos que un oro olímpico de Londres 2012, que le fue concedido siete años después por sanción de la atleta kazaja Svetlana Podobedova, y una plata en los Juegos de Pekín donde tres atletas dopadas la relegaron a la quinta posición. Yo no quiero que en estos Juegos Olímpicos Lydia se quede fuera del pódium porque nadie, ni hombre ni mujer, cuenta con una ventaja competitiva ajena a su entrenamiento y su categoría como deportista. Ni más ni menos. El resto es ruido. Que la fuerza te acompañe.

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