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Vox sube mientras el 40% de los votantes del PP reprueba la línea de Pablo Casado

Vox sube mientras el 40% de los votantes del PP reprueba la línea de Pablo Casado
Vox sube mientras el 40% de los votantes del PP reprueba la línea de Pablo Casado

Gana dos puntos en un solo mes hasta situarse en el 17,4% y es el único partido que mejora. El 33,9% de los votantes del PP aprueba la labor de oposición al Gobierno de Casado y el 40,3% la desaprueba.

Cuando se cumple un año de la invasión del Covid, el escenario electoral se recompone en espera de los efectos que tenga la recuperación o la ausencia de ella. Las formaciones de la coalición gubernamental bajan, pero están lejos de sufrir un fuerte desgaste por la gestión de la pandemia. Mientras, los partidos de la derecha se revalorizan, aunque la tendencia desde comienzos de año es que el partido que gana enteros es Vox. En medio, la opción liberal que representa Ciudadanos se desangra.

El partido de Santiago Abascal es, por tanto, el que gana terreno en este momento. Según los datos del Panel EL MUNDO-Sigma Dos, mantiene una tendencia sostenida al alza desde principios de año y en el último mes es el único que sube frente a todos los demás. Se sitúa en una intención de voto del 17,4%, casi dos puntos más que en febrero y seis más que en junio de 2020, cuando se encontraba en horas bajas.

El PP sufre la tendencia contraria. En ese mes de junio de 2019 alcanzó su mejor dato desde las elecciones, con un 26%, y desde entonces se ha ido desinflando hasta el 22,9% actual. Sigue siendo un porcentaje mejor que el que obtuvo en las elecciones de 2019, pero la tendencia es a la baja y hay otros datos en el Panel que así lo confirman y que deben preocupar a Pablo Casado.

El primero es la valoración que tienen los votantes populares de la oposición al Gobierno que está realizando su partido. Sólo a un 33,9% le parece bien o muy bien, frente a un 40,3% que la valora mal o muy mal. En comparación, Santiago Abascal logra la aprobación del 80,5% de sus votantes e Inés Arrimadas consigue el 44,1% de los suyos.

El otro dato preocupante para el PP es la transferencia de voto entre partidos que señala el Panel. Vox le estaría quitando en este momento el 21,5% de sus votos al PP y el 11,9% a Ciudadanos, mientras que a la inversa apenas hay votantes que se vayan a pasar de Vox a otras opciones del centro o la derecha. El partido de Abascal es también el que más voto fiel presenta (86%), mientras que PP y Cs son los dos que menos (53% y 45,2%, respectivamente).

Con unos datos que se acumulan de esta manera desde hace ya varios meses, el Panel indica una tendencia que ya ha tenido su primer resultado en las elecciones catalanas del pasado 14 de febrero, en las que Vox superó con holgura al PP y a Cs.

Entre las fuerzas del Gobierno, el PSOE estaría en condiciones de ganar de nuevo las elecciones tras un año durísimo, aunque con un resultado más ajustado que en 2019. Desde el mes de enero los socialistas se deslizan a la baja, y ni la victoria en las elecciones catalanas, ni la aprobación de los Presupuestos, ni la llegada de las vacunas ni la proximidad de las ayudas europeas parecen estar reportando los beneficios electorales que se podían esperar.

No obstante, el partido de Pedro Sánchez no sufre un gran castigo por la pandemia. Conserva una fidelidad del 70% y mantiene a otro 19% de sus electores indeciso. Sufre, eso sí, un efecto preocupante entre sus propios votantes. Son más los que desaprueban la gestión del Gobierno (39,2%) que los que la aprueban (38,6%). Entre los electores de Unidas Podemos, la otra pata del Ejecutivo, el dato es el contrario: el 60,2% la ven bien o muy bien, frente al 17,4% que la ven mal o muy mal. Es decir, que la acción del Gobierno es mucho más aplaudida por los votantes de Podemos que los del PSOE.

Es más, la tendencia entre bloques no beneficia a la izquierda. Ahora, el tándem PP-Vox sumaría el 40,3% de los sufragios y con Cs rondaría el 46%, frente al 39% que obtendrían PSOE-Podemos. Una circunstancia que obligaría de nuevo a Pedro Sánchez a depender del apoyo de multitud de partidos nacionalistas, regionalistas e independentistas.

Parte de esta situación se debe al deficiente rendimiento electoral de Unidas Podemos, que no está sacando rédito alguno de su presencia en el Gobierno con un vicepresidente y cuatro ministros. La coalición obtuvo sus mejores expectativas electorales en diciembre de 2019, justo cuando logró entrar en el Ejecutivo. A partir de entonces cayó abruptamente y se mueve en el entorno del 11%. Ahora aparece con un 11,7%.

El partido de Pablo Iglesias ve cómo el 5% de sus votantes se traslada al PSOE e incluso un 1,3% emigra hacia el territorio de Vox y otro tanto hacia el del PP. Es, sin embargo, el 11% que se pasa a otras marcas el que más debe preocuparle, porque sin duda la mayor parte de ellos se sienten atraídos por los partidos netamente independentistas.

Ciudadanos, por su parte, no levanta cabeza. El partido de tinte liberal que juega la baza de centro oscilando entre PSOE PP ha comenzado el año con mal pie. Desde enero su caída es continua. Su previsión actual es del 5,4%, punto y medio por debajo de lo obtenido en las elecciones de 2019.

Al partido que lidera Inés Arrimadas le perjudica notablemente la polarización de la sociedad, que prefiere tomar partido por las opciones más nítidas y deja de lado las que considera titubeantes porque no acierta a entrever hacia qué plato de la balanza se dirigirán. En cualquier caso, su apuesta por tender la mano al Gobierno, primero para aprobar el estado de alarma y luego para negociar los Presupuestos, no está teniendo de momento recompensa.

Eso a pesar de que Arrimadas es la segunda líder mejor valorada, por detrás de Pedro Sánchez, y tiene buena aprobación entre sus votantes, que le dan un 6 de nota. A Casado, los votantes del PP le valoran con un 5,4, a Abascal le ponen los suyos un 7,5 y a Iglesias los suyos un 5,9.

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