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Un empresario arruina a decenas de comunidades de vecinos con la venta millonaria de ascensores fantasma

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Aitor Santos Moya / Cris de Quiroga – ABC

Los residentes piden a Íñigo Álvarez Hervada la devolución de los pagos adelantados tras años de obras estancadas y falsas promesas

Idolina y José tardan diez minutos de reloj en bajar a la calle. Este matrimonio, de 80 y 78 años, respectivamente, vive en un primero de la calle de San Telesforo, 11, (distrito de Ciudad Lineal) desde que se levantara el bloque a principios de los 70. Los achaques de la edad no perdonan. Él, con una minusvalía del 73 por ciento, camina agarrado a un bastón; ella, operada de las dos rodillas y con una minusvalía del 40, hace lo propio sujeta a una muleta. Desde hace año y medio, su tormento se resume en una espiral de sinuosos escalones. A un lado, el hueco del ascensor, desprovisto de las medidas de seguridad necesarias; al otro, la maldita escalera, tan estrecha en su cara interna como peligrosa en cualquiera de sus ángulos. Del elevador que pagaron durante 18 meses, junto al resto de vecinos de su edificio, ni rastro. Esta comunidad es solo una de las decenas que un día se cruzaron con Rehabilitaciones Técnicas Inver S.L., una empresa que ha cobrado cientos de miles de euros por la instalación de unos ascensores que nunca llegan.

Pero eso no es todo. El caso se dispara por encima del millón de euros si se suman, además, los presuntos impagos a subcontratas, arquitectos y otros profesionales por cuenta ajena, obligados a dejar las obras ante el estupor de los residentes afectados. Fuentes próximas a Rehabilitaciones Técnicas Inver S.L., cuyo administrador único es Íñigo Álvarez Hervada, señalan a ABC que cerca de un centenar de comunidades vecinales, repartidas entre Madrid capital, Móstoles, Leganés y Alcobendas (aunque también hay proyectos parados fuera de la región, en Segovia o Valladolid) habrían caído en la trampa. De todas las direcciones señaladas, este diario ha podido cotejar 55 de estos proyectos firmados, de los cuales solo dos han sido ejecutados de forma satisfactoria.

Anciano

La argucia es tal, que Rehabilitaciones Técnicas Inver S.L. también habría cobrado cerca de 200.000 euros por las señales de más de una treintena de contratos, la mayoría de ellos en casas humildes de Puente de Vallecas, que jamás llegaron a ponerse en marcha. Más tarde, con las reformas ya estancadas, la empresa contratista vendió esta cartera de clientes a otra compañía por algo más de 200.000 euros. Casi 400.000 euros sin poner un solo ladrillo.

Obtención de licencias

Rehabilitaciones Técnicas Inver S.L. aterrizó en Madrid hace tres años. En realidad, la empresa la conformaban cuatro personas: el propio Íñigo Álvarez Hervada; dos comerciales, Juan Luis Zapirain y su hijo, Lander (actualmente desvinculados); y Cozmin Vasile Pop, un tipo con porte de ‘armario empotrado’ que hace las veces de jefe de obras. El plan empresarial era sencillo: elegir una zona y arrasar con sus prometedoras instalaciones. Para ello, los dos comerciales empleaban una estrategia agresiva, mezclada con cuidadas presentaciones 3D para mostrar fantásticos diseños de los futuros ascensores ya instalados. Tras alcanzar un acuerdo, los cobros no se hacían esperar. En primer lugar, una señal que en algunos casos alcanzaba el 10 por ciento del presupuesto total —entre 120.000 y 150.000 euros por ascensor— y el resto repartido en 18 mensualidades a pagar desde la firma del contrato. Lo que no explicaban, según coinciden varios de los inmuebles perjudicados, es que las licencias suelen tardar más de un año por los enredos burocráticos al tratarse de elementos arquitectónicos complejos. «Cuando empezaron las obras en septiembre de 2019, ya habíamos pagado 85.000 euros», afirma Fede, vecino de San Telesforo, 11.

Hueco del ascensor

El ‘modus operandi’ se repetía en todas aquellas comunidades que mordían el anzuelo. «Empezamos a pagar en junio en 2018 y terminamos en diciembre de 2019», reconoce Fátima, residente de San Telesforo, 21, indignada por un ascensor fantasma que le ha costado a cada vecino alrededor de 7.000 euros. «Con la obra ya pagada, vinieron en enero de 2020 a picar un poco el portal y se largaron», dice. Así estuvieron hasta finales de ese mismo año, donde otras personas aparecieron para «picar otra vez» y volver a desaparecer.

Para comprender el escenario actual, hay que remontarse a los primeros proyectos, que avanzaron con buen pie, una garantía que les permitía hacerse con varios contratos en pocos kilómetros a la redonda. Los distritos de Ciudad Lineal, Puente de Vallecas y Carabanchel concentran medio centenar de ellos. Sin embargo, los problemas no tardaban en llegar y los responsables saltaban a otro lugar antes de que se extendiera el boca a boca de sus chapuzas. La renuncia de Miguel Velerda, aparejador de la empresa desde 2018, marcó un antes y un después. «Cuando empecé me decían que de las comunidades no cobraban nada hasta que tuviesen la licencia, que mis honorarios procedían de dinero interno, pero luego empecé a cobrar pagarés», explica Velerda.

Último pagaré

Las cuadrillas de obreros aguantaban unas pocas semanas, en las que aprovechaban para realizar algunos arreglos mientras Inver pagaba lo convenido. Pero el flujo de dinero cesaba y las subcontratas abandonaban los trabajos. El último pagaré que recibió Velerda, por valor de 35.000 euros, resultó devuelto, como muchos otros. Un mes después, en octubre del año pasado, el aparejador presentó su renuncia; Álvarez Hervada le debe 113.000 euros. A Integra Grupo Insider, una subcontrata dedicada a construir los huecos de los ascensores, le adeuda cerca de 200.000 euros.

Edificio

En febrero de 2020, mientras Álvarez Hervada calmaba las aguas entre los vecinos reiterando que su empresa gozaba de solvencia económica y que los trabajos continuarían, Inver S.L. comunicaba a los juzgados de San Sebastián —ciudad donde la empresa tiene su sede social— su situación de insolvencia. A día de hoy, la mayoría de las obras apenas han prosperado. El horizonte es tan oscuro que los moradores de San Telesforo, 11, han colgado pancartas en todos los balcones. Por otro lado, otras cinco comunidades barajan interponer una demanda colectiva, con la esperanza de que se sume el mayor número de bloques agraviados.

ABC ha tratado de contactar sin éxito con los responsables de Inver. El buzón de voz de Íñigo Álvarez Hervada está lleno y tampoco responde al correo electrónico. El número de Juan Luis Zapirain ya no existe y Cozmin Vasile Pop optó por no hacer declaraciones cuando fue interceptado por sorpresa en la propia calle de San Telesforo: «No tengo nada que decir».

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