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Televisión pública polaca: «España vive bajo la dictadura LGTB»

Adoctrinamiento LGTB forzado en España.

Con este draconiano titular encabezó la Televisión Pública Polaca la noticia del día.

En la información, entre datos de la pandemia de coronavirus, la última de Donald Trump y los actos electorales de la jornada, la cadena reseñaba una “sexualización forzada en las escuelas españolas” y lo que describe como una clara “discriminación de los niños y ciudadanos que creen en el matrimonio entre un hombre y una mujer”.

La pieza terminaba con una frase impactante:

“España se ha convertido en el campo experimental de Europa a la hora de implementar la ideología LGTB”.

El por qué del ataque hacia la comunidad LGTB y de paso a España hay que buscarlo en la campaña electoral de las elecciones presidenciales en Polonia.

El 28 de junio tienen la primera vuelta, y dos semanas después la segunda vuelta.

Desde hace bastantes años, siempre que hay elecciones en Polonia, el tema LGTB salta a la palestra. Y es sobre ese punto, utilizando como ejemplo de los riesgos que asumen los ciudadanos si votan a ciertas opciones políticas, donde han empezado a poner el énfasis los candidatos más conservadores.

Un claro ejemplo es el representante del partido en el poder PíS (Ley y Justicia), que declaró en un debate online que la comunidad LGTB «no son gente, son ideología».

El presidente Duda, líder del PIS, se representa a la reelección y asume esas tesis sin el menor rubor.

No es el uníco que juega duro y sucio en este asunto.

Desde el otro extremo del espectro político, llevan semanas difundiendo a los cuatro vientos, con fotos y todo, que en 80 ayuntamientos y con el respaldo de las autoridades se han puesto carteles de “Zona libre de personas LGTB”.

No es verdad, se trata de una campaña lanzada por director de cine polaco y activista Bart Staszewski, precisamente para denunciar la homofobia y en la que los protagonistas de las imágnes son precisamente gays.

 

 

A ocho días de los comicios presidenciales, contra las cuerdas por previsiones económicas nada halagüeñas y la imposibilidad de asumir más gasto social debido a la crisis del COVID19, el partido conservador se ha lanzado a una agresiva campaña en defensa de los “valores familiares”.

En la práctica, esta estrategia se ha traducido en una fuerte retórica contra el colectivo LGTB, la prohibición de la asignatura de educación sexual en las escuelas o la ilegalización del aborto.

Con una campaña electoral cada vez más ajustada con su principal contrincante, el candidato de la Coalición Cívica (KO), Rafał Trzaskowski, Duda quiso elevar el tono en un encuentro con su electorado esta semana con la firma de una declaración en favor de los “valores familiares”.

En la reunión también se comprometió a “proteger a los niños de la ideología LGTB”, asegurando que “es peor que el comunismo”.

Para la comunidad LGTBi, Polonia es el peor ejemplo de política homófoba en el seno de la Unión Europea. Como ya ocurrió en los comicios europeos, los derechos de este colectivo se han convertido en uno de los temas centrales de la campaña de cara a las elecciones legislativas del domingo.

Los ataque contra los homosexuales se multiplican mientras desde el partido gobernante, Ley y Justicia, se define a los gays como «enemigos de los valores de la patria».

A diferencia de la mayoría de los países de la Unión Europea, en Polonia las uniones civiles y el matrimonio entre personas del mismo sexo son ilegales y el gobierno ultraconservador quiere que siga siendo así.

«La familia es una mujer y un hombre, en una relación permanente y con hijos», afirmaba en un mitin Jaroslaw Kaczynski.

El arzobispo de Cracovia califica a los homosexuales «plaga del arcoíris»

La Iglesia católica es un factor determinante en esta ecuación, en un país en el que la gran mayoría de sus casi 38 millones de habitantes se definen como católicos.

Figuras de la Iglesia han lanzado duros ataques contra las personas LGTBi durante la campaña electoral. En agosto, el arzobispo de Cracovia, la segunda ciudad más grande de Polonia, calificó a la comunidad gay de «plaga del arcoíris».

Algunos sacerdotes no han dudado en aconsejar a los fieles a qué políticos tienen que votar. No en vano, el gobierno polaco financia a la Iglesia Católica y sus contribuciones han aumentado significativamente en los últimos años.

La Izquierda clama por un sociedad tolerante y laica

Para la Coalición de la Izquierda, esta vinculación Iglesia-Estado resulta incongruente hoy día en un país europeo.

«Nuestra coalición, la Izquierda, pide una sociedad más abierta, tolerante y laica. Necesitamos tener la iglesia y el estado divididos, como en el resto de Europa, porque la iglesia ha tenido un impacto demasiado importante en la política polaca durante demasiados años», opina Dariusz Standerski, de la Coalición de la Izquierda.

Las encuestas muestran que la actitud de la población respecto a la comunidad LGTBI está evolucionando positivamente, pese al discurso hostil del partido Ley y Justicia que, según todos los sondeos, seguirá decidiendo el destino de Polonia en los próximos años,

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