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Sánchez humilla a Garzón, flanco débil de la crisis de Gobierno

Malestar en Unidas Podemos con el presidente por la rotunda desautorización al ministro

El titular de Consumo queda tocado ante una remodelación de Gobierno que Sánchez sigue frenando

El presidente del Gobierno le gusta la carne al punto y el ministro de Consumo está chamuscado. Pedro Sánchez dejó ayer achicharrarse la credibilidad de Alberto Garzón, al que desautorizó de forma rotunda por su cruzada contra el consumo de carne. Durante una comparecencia junto a la primera ministra de la República de Lituania, Ingrida Šimonyt, en el marco de su gira a los países bálticos, desautorizó a este miembro de su gabinete con la frialdad de quien sonríe mientras te humilla: «Sobre esta polémica, a mí, donde me pongan un chuletón al punto, eso es imbatible».

El presidente del Gobierno decantaba así la discusión en el seno del Ejecutivo cuando se le preguntó por el cruce de declaraciones

entre Garzón y el titular de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, y las críticas de la industria cárnica por las palabras del ministro de Consumo.

Detonante

La polémica surgió cuando Garzón lanzó un vídeo el pasado miércoles en el que apuntaba a que el 14,5% de las emisiones de gases de efecto invernadero «proviene de la ganadería, especialmente de las macrogranjas», y para que se obtenga «un kilo de carne de vaca se requieren 15.000 litros de agua». Y se preguntaba: «¿Qué pensaríais si os dijera que el consumo excesivo de carne perjudica a nuestra salud individual y a nuestro planeta? Estoy preocupado por la salud de nuestros conciudadanos y de nuestro planeta. Sin planeta no tenemos vida, ni salarios ni economía, y nos lo estamos cargando».

El líder de Izquierda Unida intentaba darle así una visión poliédrica al debate. Salud y medioambiente. Pero la forma de sus palabras y la falta de comunicación de su campaña al ministro de Agricultura provocaron el choque. Planas dijo que «es tan errónea como la del azúcar mata». El responsable de Agricultura tachó de «absolutamente fuera de lugar» el señalar con el dedo al sector cárnico.

El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, fue extremadamente duro con el ministro de Consumo: «En Madrid se dicen muchas ‘tontás’ por parte de la clase política, que no termina de enterarse de lo que pasa en este país». Page acusó a Garzón de inventar una polémica artificial por la ausencia de competencias de su ministerio: «Quiero empresarios que quieran ganar dinero, porque ya tenemos un ministro que se está inventando su cargo todos los días y dice que no hay que comer carne, con lo que eso implica para miles de puestos de trabajo del sector cárnico en esta región». El de Aragón, Javier Lambán, defendió el papel de la carne en una dieta equilibrada y señaló las palabras de Garzón como «dislates erróneos y perversos». Las palabras de Sánchez pretendían zanjar un debate, conocedor de que hay sensibilidades en su partido que sintonizan más con las tesis de Garzón en este punto. Especialmente por el enfoque medioambiental.

Aunque el ministro Garzón no se vino abajo. Y en una entrevista en televisión se dijo «satisfecho» por haber provocado un debate que puede «salvar miles de vidas». Sin referirse expresamente a Sánchez, vinculó las posiciones contrarias a su postura con los «intereses económicos». Y advirtió: «Es una línea de trabajo que no vamos a abandonar en ningún momento». En el socio morado de la coalición la desautorización no gustó nada. Existe bastante malestar por lo que consideran un tono de Sánchez condescendiente e injusto. Aunque no se niega que Garzón no estuvo acertado, porque fue completamente por libre. Pero en líneas generales no gustó el tono de Sánchez.

Y se recordaba algo obvio que estaba en el recuerdo: no hace ni dos meses que el presidente presentaba con gran pompa el plan España 2050 en el que se apuntaban cosas como: 1) «numerosos estudios señalan que el consumo de carne de la población española es entre dos y cinco veces superior al recomendable», 2) «el abandono progresivo de la dieta mediterránea y el incremento del consumo de productos de origen animal, responsables del 80% de las emisiones asociadas a nuestra alimentación» y 3) «el consumo de alimentos es hoy la principal fuente de los impactos ambientales que generan los habitantes de la UE».

¿Por qué entonces desautoriza Sánchez a Garzón cuando lo que dice se parece mucho a su gran proyecto de país que presentó a la sociedad española? Las razones son políticas. Garzón es un ministro con escasas competencias, las propias no ya de una secretaría de Estado sino de la tradicional dirección general de consumo. Tiene poca libertad para plasmar políticas sin el visto bueno de ministerios, todos socialistas, con más rango. Le ha pasado en este caso y en el de Nutriscore con Agricultura. También con Hacienda en lo relativo a las casas de apuestas, o con Transición Ecológica y también Hacienda en el precio de la luz.

«Hacerse un hueco»

A eso se refieren varias fuentes consultadas. Un ministro de la parte socialista atribuye a la «necesidad» de Garzón por «hacerse un hueco» en el debate el hecho de que plantease esa campaña sin un diálogo previo en el Gobierno. Sánchez guarda con celo los tiempos de la crisis de gobierno y ayer volvió a decir que «la prioridad es la que es, recuperación y vacunación», así que «nada nuevo que añadir al respecto». Ni siquiera quiso dar datos al preguntársele si la vicepresidenta Carmen Calvo se podría ver afectada. Como publicó ABC, Unidas Podemos defiende que una eventual remodelación del Gobierno debe afectar solo a los ministerios del PSOE porque ellos ya están infrarepresentados. Pero de forma informal no se niega que Garzón sea el flanco más débil. Y desde ayer, más.

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