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Sánchez aspira a controlar la gran empresa a través de sus consejos

Tras la revolución lenta en la cúpula de las compañías públicas, el objetivo está ahora en las privadas, sobre todo, en las del Ibex 35

Hasta mediados del año que viene, en 13 de las mayores empresas del Ibex (Inditex, Santander, Iberdrola, BBVA, Acciona, Naturgy, etc.) terminan mandato hasta 24 consejeros independientes o de los llamados ‘otro externo’. Un aspecto que a Pedro Sánchez no le pasa desapercibido en su estrategia para meter baza en el tejido productivo. El Gobierno ha iniciado una revolución lenta en las empresas públicas y también aspira a ganar cuota de poder en las grandes compañías del Ibex 35. Así lo aseguran varias fuentes empresariales consultadas por ABC, que inciden en que el presidente pondrá en marcha de aquí a 2022 una hoja de ruta para intentar colocar a afines en los consejos de administración de

las firmas del selectivo español. Los que pueda y donde pueda, porque la decisión última, siendo empresas privadas, no está en su mano; lo fía todo a la influencia que logre tener en los nombramientos que habrían de estar por venir.

El Gobierno tiene sus armas para buscar ganar peso en el interior del Ibex 35. Lo ha intentado en varias ocasiones desde fuera; ha tratado de afianzar su relación con varios primeros espadas desde que se conformó su Gobierno. A la vista están los actos -unos más mediáticos que otros- que ha organizado, invitando a los presidentes y consejeros delegados del tejido empresarial. Actos de propaganda de la revolución económica que estaría por venir vía fondos europeos. La estrategia es captar apoyos de aquí y de allá y sumarles al proyecto del Gobierno de la digitalización y la transición verde.

En esa estrategia de ganarse el favor de las compañías entran sectores como el de la banca, las energéticas, las infraestructuras… pero no siempre ha habido un trato de complicidad entre estos y el Ejecutivo. El caso de la banca es un buen ejemplo de todo ello.

Desde el inicio del Covid, Sánchez y sus ministros han llevado a cabo un plan para transmitir que las entidades financieras son sus aliados. Lo vendieron con la puesta en marcha de los préstamos del Instituto de Crédito Oficial (ICO), luego con el adelanto del dinero de los ERTE y más tarde con los consiguientes acuerdos para extender las condiciones de los citados ICO.

Sin embargo, su relación con este sector, que fuentes cercanas al Gobierno reconocen que ha sido fundamental este año, ha tenido muchísimos altibajos. Han chocado por los ICO, por las quitas de deuda, por el caos del SEPE con los ERTE… y en los últimos meses por los ERE y los sueldos de los ejecutivos. Hasta el punto de que el Estado, a través del FROB, votó contra el sueldo de José Ignacio Goirigolzarri en Caixabank.

Así las cosas, fuentes empresariales aseguran que la capacidad de influencia de Sánchez sobre las decisiones de la empresa privada ha ido cayendo con el paso del tiempo. Prueba de ello son los actos que organiza con el Ibex, con notables ausencias en el último. Ahí entran las intenciones del presidente del Gobierno de buscar incrementar su cuota de poder interna en las compañías. En Caixabank lo ha conseguido porque es accionista, pero en el resto no lo tendrá tan sencillo.

Intentar colocar a afines en los consejos de administración no es tarea fácil, pero tampoco imposible. La interlocución Ibex-Gobierno es continua; las recomendaciones siempre están ahí. Y la baza que planea utilizar Sánchez pasaría por influir en los nombres de los consejeros independientes que hayan de nombrarse de aquí a 2022.

De las compañías analizadas, entre los 24 miembros cuyo mandato expira, algo menos de una decena son mujeres; la mayoría son hombres. Un hecho importante para Sánchez. Con todo, recordar que según los estatutos sociales y reglamentos de los consejos de las mayores compañías del Ibex, todos ellos pueden ser renovados en sus cargos por tres o cuatro años más, según cada empresa.

En este sentido, aparte de la afinidad con el Gobierno, el perfil que busca el Ejecutivo es que estos consejeros sean mayoritariamente mujeres. De esta manera, estaría en línea con lo que persigue la CNMV, que pretende que la cuota de consejeras en empresas llegue al 40% en 2022. Una cifra que las compañías del Ibex rozan, pero aún no alcanzan, ya que cerraron 2020 con el 31,2% de consejeras.

¿Cómo lograr ‘colar’ sus nombres entre los consejeros a elegir? Con presión y más presión. Mediática, pública, pero también en privado, dada la interlocución continua que han de tener Gobierno e Ibex por multitud de asuntos. Fuentes cercanas al Ejecutivo ponen de ejemplo lo que se ha logrado con la banca y los ERE: con mensajes duros en contra de los despidos se ha logrado reducir, de momento, las cifras de las salidas en BBVA y Caixabank. Aunque, en realidad, arrogarse ese ‘mérito’ es difícil de tragar, como recuerdan en el sector. El razonamiento de La Moncloa es: ‘si hemos logrado torcer el brazo a la banca tantas veces, también podremos hacerlo con otros sectores’.

Puertas giratorias

Hasta ahora Sánchez sí ha metido mano en las empresas públicas, donde hay un buen número de presidentes con antiguos cargos en el PSOE. El último caso ocurrió este mismo viernes, donde Renfe designó a Alejandro Colldefors, antiguo miembro del PSC, como presidente del AVE a La Meca. Mayor transcendencia tuvo la llegada de Marc Murtra, también ex del PSC, a la presidencia de Indra. Solo la presión de varios consejeros independientes evitó que la compañía semipública le otorgara funciones ejecutivas.

Otros ejemplos de ‘ascensos’ desde la llegada de Sánchez han sido el de Beatriz Corredor, antigua ministra de Vivienda con Rodríguez Zapatero, a REE; el de Joaquín López, exdiputado del PSOE, a SAES; y el de la también exsenadora socialista Susana Hernández a Sainsel, empresa donde Indra tiene un 49%.

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