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Sánchez a Ayuso: «Cataluña no se llevará gran cosa»

Pedro Sánchez quitó hierro ante Isabel Díaz Ayuso al pulso secesionista. No le preocupa y hasta garantizó que no sacarán nada de la negociación.

Moncloa fue ayer el marco en el que la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, se presentó a nivel nacional como uno de los muros de contención de las cesiones del Gobierno de coalición al independentismo. La «mesa» de dialogo bilateral con la Generalitat estuvo en la agenda de la entrevista y fue también tema central en la comparecencia de Ayuso.

La presidenta fijó un camino de oposición a Pedro Sánchez en la gestión de la pandemia, que fue avalado mayoritariamente por las urnas, y ahora toma también la delantera en el marco autonómico a la hora de poner pie en pared ante esta negociación de Moncloa con la Generalitat. La razón es exigir el mismo trato para todas las comunidades y que no haya privilegios.

Este discurso de Ayuso entraba dentro de lo previsible. Pero de lo que cuentan que sucedió a puerta cerrada sólo se puede deducir que Sánchez o ERC no se ajustan a la realidad porque no hay un mínimo común denominador entre lo que uno y otro dicen que saldrá de este diálogo. La conclusión de la parte madrileña fue que Sánchez «no está en este mundo». El presidente del Gobierno trasladó en privado a Ayuso un mensaje de tranquilidad. Quitó hierro a la negociación con los independentistas, incluso aunque en su partido la vean como una jugada política muy arriesgada. Para el jefe del Ejecutivo, no hay peligro, no hay riesgo, no lo ve grave y está muy confiado, según le explicó a Ayuso, en que la negociación se resolverá sin que se lleven gran cosa. O nada. Una conversación que hay que enmarcar, en todo caso, en el contexto de desconfianza absoluta entre las dos partes.

Frente a esta versión de Sánchez que escuchó Ayuso, ERC se sienta en la «mesa» con la expectativa, exigencia, de que salga un acuerdo que recoja el procedimiento para someter a votación de los catalanes la pregunta de si independencia sí o no, y que en ese acuerdo se haga, además, la ingeniería jurídica necesaria como para que pueda activarse la consulta sin necesidad de modificar la Constitución porque para eso no tienen los votos.

Ellos ya le han ofrecido distintas posibilidades al Gobierno, sostienen, y dicen que éste es un tema irrenunciable y que Sánchez «lo sabe».

Ayuso explicó ayer, desde el Palacio de la Moncloa, que lo que más le preocupan son los temas que afectan a España, y por eso instó a Sánchez a elegir entre su futuro o el de España porque los independentistas son como un «lobo hambriento, con el que siempre se empieza una nueva negociación».

ERC quiere que la negociación sobre la independencia evolucione en paralelo a la que toca a las otras cosas más tangibles, financiación, competencias y reconocimiento de la realidad nacional de Cataluña.

Tras una reunión que duró hora y media, la presidenta también explicó que no había conseguido el compromiso del presidente del Gobierno de que no habría más impuestos en su región. Si hay más subidas fiscales, anticipó que las recurrirá ante el Tribunal Constitucional. «Los madrileños no van a pagar un proyecto de ruptura y de secuestro de España», argumentó.

En un camino que seguirán la mayoría de los presidentes autonómicos, al menos todos los del PP, Ayuso anticipó ayer la estrategia de oposición territorial de Pablo Casado.

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