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Radicales de izquierda lanzan piedras a Abascal y Monasterio en su mitin de Vallecas

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Jesús Nieto Jurado/Ignacio S. CallejaABC

La extrema izquierda cumplió ayer su amenaza al trasladar al barrio de Vallecas un clima de violencia política rara vez visto en una campaña electoral en Madrid.

En la plaza de la Constitución del barrio en el que viviera Pablo Iglesias -ahora residente en un chalé con piscina en la serrana Galapagar- se congregaron centenares de radicales cuyo único objetivo fue impedir que Vox iniciara con normalidad el acto de presentación de su candidatura a las elecciones del 4-M, con Rocío Monasterio a la cabeza, y con la presencia de su líder, Santiago Abascal, en el estrado.

Cinco minutos antes de que comenzara el acto (19.25 h), y con los simpatizantes de Vox fuertemente protegidos por antidisturbios de la Policía Nacional, los radicales de izquierda comenzaron a arrojar piedras, adoquines, latas y botellasUna lluvia nada democrática contra un simple acto electoral. La guerrilla urbana contra el derecho de reunión política.

«Lástima que no esté ETA»

Por momentos, se vivieron escenas de pánico entre los simpatizantes del partido de Abascal, a los que les separaba el cordón policial (casco, escudo y porra en mano) de la turbamulta que jaleaba contra Vox. Instantes de tensión -creciente y a más- al comprobarse que los radicales podían desbordar el dispositivo de seguridad. Algo que felizmente no sucedió.

Como confesaron a ABC dos manifestantes de extrema izquierda: «Hemos convertido Vallecas en Alsasua». Otro radical de izquierdas se lamentaba: «Una lástima que ya no esté la ETA». Era el espejo violento en el que se veían algunos de los manifestantes. «Este es un barrio obrero» o «es una provocación de la ultraderecha» eran otros de los mantas que espetaban para justificar lo injustificable.

«Vallekas para todas, Vallekas antifa» era una de las pancartas con las que se recibió a Vox en la conocida como Plaza Roja vallecana, donde el ladrillo arde en la tarde abrileña. Roja como el ladrillo visto, y rojo como el mito que Iglesias le concede al barrio. Ladrillos que volaron.

El mismo Abascal confesó haber recibido el golpe de una botella en la cara cuando tomó el micrófono con camisa verde y avisó con ir hacia la multitud. «Dieciocho pasos hemos tenido que dar hasta acercarnos a esos miserables. Una botella me ha golpeado en la cara. Esto es lo que ha conseguido Sánchez», señaló el líder de Vox quien lamentó que los simpatizantes de su partido se vieran inmersos en esa batalla campal. «Le pese a quien le pese finalizaremos el acto». Hasta recogió un palo de grandes dimensiones.

Uno de los políticos que sufrió también las agresiones de los radicales de izquierdas fue el diputado por Guadalajara Ángel López, quien fue «atendido en el hospital de La Paz por una pedrada en la mano», según informó Vox.

De la violencia de lo vivido en la céntrica plaza de Vallecas, la prueba es que el parque anexo a la Plaza de la Constitución se ha quedado desmochado de adoquines. Las escaramuzas entre los militantes de ultraizquierda y la Policía Nacional se sucedieron. Y las acciones más violentas se simultanearon según el código más bajo de la guerrilla urbana.

Sin llegar a ese exceso, por momentos se vivió un conato de reproducir algaradas callejeras de mayor intensidad como las vividas hace un mes en Barcelona -y de menor calado en Madrid- por la detención del rapero Pablo Hasel. Mito también de algunas de las cosignas profiridas ayer en Vallecas.

Iglesias caldea Twitter

Tras el acto, como si fuera un presagio de la campaña electoral que le espera a Vox, el líder de Podemos y candidato a presidir la Comunidad de Madrid, echó más leña al fuego desde su cuenta en Twitter: «Hoy los ultras de VOX han ido a provocar violencia a Vallecas», «las imágenes son inequívocas: se ve a un ultra lanzar objetos contra los vecinos y a Abascal romper el cordón policial junto a sus matones para provocar una carga»… inició un hilo en la red social cargado de excusas frente a la violencia de la extrema izquierda y sin hacer ni un mínimo llamamiento a la calma.

Un policía, derribado por los radicales de izquierda que han acudido al mitin de Vox

Por su parte, la candidata del PP y presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, sí quiso mostrar a través de Twitter su solidaridad con Vox: «Todo mi apoyo a Vox ante los ataques INTOLERABLES sufridos en Vallecas. Madrid es de todos. También, en un momento en el que la extrema izquierda se derrumba en los barrios que se creían ‘suyos’. Madrid es Libertad», dijo.

El candidato de Cs, Edmundo Bal, también tuvo palabras en contra de la violencia callejera vivida en Vallecas con un llamamiento a la calma: «No hay derecho a acosar a NADIE por sus ideas: los únicos que sobran son los violentos. Lamento que se pretenda convertir al Madrid libre y abierto en una batalla campal de otro siglo. Hoy muchos hablan en nombre de Vallecas, pero no de los problemas de sus vecinos. Paremos esto».

Desde la cuenta del socialista Ángel Gabilondo, al menos hasta el cierre de esta edición, no hubo reacción alguna a los incidentes vallecanos.

Tras la trifulca, los ‘voxeros’ se marcharon increpados a sus domicilios. Todo un escrache podemita el que se presenció ayer en Vallecas y que amenaza con instalar un clima de violencia política nunca visto en una campaña autonómica en Madrid.

 

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