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«Me da yuyu ponerme la vacuna de AstraZeneca»

Pere García, profesor de Barcelona
Pere García, profesor de Barcelona
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La Razón

Pere García, profesor de 29 años en Barcelona, es uno de los cientos de personas que duda de la seguridad del suero de la farmacéutica

Dudas, desconfianza y miedo. La vacuna de AstraZeneca es «segura y eficaz», dictaminó la Agencia Europea del Medicamento (EMA) tras estudiar los casos de trombosis en personas que recibieron el suero. Aunque no descarta que pueda existir una relación, la EMA invitó a los países a seguir utilizándola porque «sus beneficios superan a los riesgos». Pero muchos ciudadanos desconfían. No es de extrañar, pues el fármaco desarrollado por Oxford ha estado envuelto en polémica desde sus inicios.

En España, tras el aval de la EMA a AstraZeneca, ayer se reactivó su administración a los trabajadores de profesiones esenciales como sanitarios de segunda línea, fuerzas de seguridad y emergencias, y docentes. Pero con muchas reticencias. Pere García, profesor de 29 años en una escuela de adultos en Mataró (Barcelona) no lo tiene nada claro. «Estoy dudoso, quiero esperar a ver más acontecimiento», reconoce. Cuando recibió el sms con su cita de vacunación, hace tres semanas, tampoco tuvo mucho margen para pensárselo. «Entre que no estaba bien de salud y que luego se paralizó por los casos de trombos no pude confirmar, ahora estoy en el limbo, pero me han dicho que si quiero ponérmela no tendré problema».

Lo que le ha pasado a sus compañeros le frena. De los 11 profesores que forman el claustro, 10 aceptaron vacunarse con AstraZeneca y «todos salvo uno, tuvieron efectos secundarios y que estar un par de días de baja». A la chica que le sustituía «le dio una reacción muy fuerte y a otra compañera le salieron hasta manchas en la cara junto con un dolor de cabeza muy intenso. Y yo, como ya he estado fastidiado por temas de salud, no quiero que me pase lo mismo», afirma.

Pere insiste en que no está en contra de las vacunas. «No es ese el mensaje que quiero trasladar», advierte. «Entiendo que hay que vacunarse por el bien general pero, ¿hasta qué punto estamos dispuestos a asumir riesgos? Las vacunas no se hacen en cuatro días y tanto correr implica riesgos». En este punto, Pere se acuerda de la profesora de 43 años que sufrió un ictus isquémico tras haber recibido la vacuna de AstraZeneca: «Dicen que no hay relación, pero es raro que sufra un trombo así de un día para otro si era joven y no tenía patologías previas», opina este docente.

Lo cierto es que los casos de profesiones que están sufriendo reacciones adversas graves no paran de sucederse. La semana pasada se conoció el de un policía de Jerez que tuvo que ser ingresado por un espasmo cardíaco una semana después de recibir el suero de Oxford. Y también el de una farmacéutica de Port de Sagunt que un día después de recibir la primera dosis llegó a perder el conocimiento.

«La verdad es que después de escuchar todas estas experiencias, y las de mis compañeros, ganas de vacunarme no tengo», apunta Pere. Por eso, tiene pensado hacerse un test de anticuerpos y «si da positivo no me la pongo, por pura lógica». Eso sí, asegura que si le dieran a elegir cuál recibir, cambiaría de decisión. «AstraZeneca me da yuyu, optaría por la rusa o la de Pfizer, incluso estaría dispuesto a pagarla, me parece injusto que no nos den esa opción». Actualmente, 989.586 personas han recibido la primera dosis de AstraZeneca y solo 33 han completado la pauta. A quienes rechacen la segunda dosis la ministra de Sanidad Carolina Darias les advierte que «no se vacunarán por ahora» con otro fármaco de distinta marca.

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