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Marruecos moviliza a su comunidad en Cataluña a favor del separatismo en respuesta al ‘caso Ghali’

Rabat ha enviado en los últimos días a decenas de colaboradores a Cataluña para agitar allí el independentismo.

La crisis diplomática y de fronteras por la negativa de España a reconocer la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental amenaza con escribir en Cataluña su próximo capítulo. Según ha podido saber EL ESPAÑOL en fuentes solventes de Rabat, el régimen ha enviado en los últimos días a decenas de colaboradores a Cataluña para agitar allí el independentismo contra España.

Este paso coincide con la escalada de tensión entre España y Marruecos, pero también con el acuerdo entre Esquerra Republicana y Junts per Catalunya que ha dado paso a un gobierno presidido por Pere Aragonès cuyas prioridades son la amnistía de los presos del procés y el referéndum de autodeterminación.

Justo unos días antes de que Rabat facilitara el cruce de la frontera del Tarajal y entraran en Ceuta 8.000 marroquíes en menos de 48 horas, hubo una reunión de independentistas catalanes con musulmanes de la ciudad autónoma que trabajan para Marruecos, tal y como informa un miembro de uno de los partidos nacionalistas a EL ESPAÑOL. Los delegados musulmanes se encontraron, por separado, con miembros de varias fundaciones y asociaciones culturales de marcado cariz político y muy vinculadas a Esquerra Republicana y a JxCat.

El 17 de mayo, el mismo día que comenzaron las entradas irregulares desde Castillejos, retornaron los musulmanes de Cataluña a Ceuta. En respuesta a la acogida por España del secretario general del Frente Polisario, Brahim Ghali, Marruecos pretende sumarse a la movilización independentista en Cataluña.

El régimen de Rabat ha extendido una red que controla a los referentes de la comunidad marroquí en Cataluña -la más importante de España-, a través de sus consulados en la región. En algunos casos, estos líderes están amparados por las instituciones catalanas o forman parte de partidos políticos.

La estructura marroquí en Cataluña se asemeja a la de un pulpo. A la cabeza está el Ministerio de Exteriores, que depende de la Dirección General de Estudios y Documentación (DGED), el servicio de Inteligencia exterior marroquí. El personal de la DGED está distribuido en los 13 consulados que tiene en España. Por ejemplo, “en Barcelona, el vicecónsul es el jefe del servicio de la DGED en Cataluña”, detalla un marroquí afincado en la capital catalana. Además, Marruecos tiene consulados en Gerona y Tarragona.

Mezquitas y consulados

Los agentes marroquíes se encuentran inmersos en organizaciones y partidos españoles que han cedido el control de las mezquitas a Marruecos. Precisamente, es en las mezquitas donde se han producido muchas captaciones de marroquíes para la causa independentista.

Los consulados también captan a jóvenes que llegan a Cataluña sin empleo y les encomiendan recados y trabajos, como informar a las familias de la repatriación de personas que han fallecido. A cambio, les ordenan organizar manifestaciones promarroquíes o acuden a las que van en contra de Marruecos, para hacer contramanifestación, grabar a los marroquíes que participan y después tomar represalias contra ellos, o contar en los medios marroquíes solo una parte de los acontecimientos, la favorable al Reino. “La red es extensa, porque hay mucha gente que se ofrece a los servicios secretos, por cuatro duros”, explica la misma fuente catalana.

Sin embargo, el apoyo del país magrebí a los separatistas catalanes viene de lejos. Cuando el movimiento independentista comenzó a ganar posiciones, Marruecos vio una oportunidad para debilitar a España. Entonces, sus servicios de Información comenzaron a trabajar in situ a favor de la independencia.

Gracias a estos apoyos, por ejemplo, Rabat consiguió que en 2014 el Parlamento de Cataluña votara en contra de reconocer el derecho de autodeterminación al pueblo saharaui.

La comparación entre el independentismo catalán y la autodeterminación del Sáhara Occidental es recurrente en el discurso del gobierno marroquí. Institucionalmente, Rabat dice que apoya al Ejecutivo español en la crisis con Cataluña. Alega que cuando algún representante separatista catalán ha acudido a pedirles apoyo, siempre le han exigido que fuera acompañado por algún representante del Gobierno español.

Pero sus maniobras quedaron en evidencia ya en 2013 con la expulsión de España de Noureddine Ziani, agente de los servicios secretos marroquíes que Rabat colocó a la cabeza de la Fundació Nous Catalans y de la Unión de Centros Culturales Islámicos de Cataluña.

Ziani valía para todo. Por un lado, defendía la independencia de Cataluña y, por el otro, emprendía campañas a favor de ocupar militarmente el Sáhara Occidental para incorporarlo a Marruecos.

Pujol y Maragall

Es conocido también que el expresidente de la Generalitat Jordi Pujol mantuvo una relación fluida con el régimen durante años, hasta el punto de reivindicarse ante el Gobierno de Rabat como el valedor de sus intereses en España y en el continente europeo.

En una carta dirigida al Ministerio de Asuntos Exteriores, Pujol llegó a asumir el papel de embajador de Rabat, al anunciar que en sus acuerdos con el Gobierno central, ya estuviera este en manos del PSOE o del PP, defendería un “impulso” a la política de colaboración con Marruecos.

Los presidentes de la Generalitat Pujol, Pasqual Maragall y Artur Mas han visitado con asiduidad Marruecos. En Rabat justifican esta presencia recurrente como “viajes de negocios” para instalar empresas en el país. Maragall fue recibido incluso por el rey Mohamed VI en 2004. Y es famoso el tributo de Mas en el mausoleo de la Torre de Hassan en Rabat ante las tumbas de Hassan II y Mohamed V, padre y abuelo del actual monarca, y su memorable frase en francés: “Larga vida a Marruecos y Cataluña”.

La Generalitat de Cataluña financia desde hace décadas muchos de los proyectos de la comunidad marroquí. A partir de que se reactivó el conflicto entre Marruecos y el Sáhara Occidental el pasado mes de noviembre, Aicha El Gourgi, coordinadora y secretaria general en España de la Unión Socialista de Fuerzas Populares marroquí (USFP), recibió 240.000 euros de la Generalitat para un proyecto con menores.

Poco después viajó a Marruecos en plena crisis con el Frente Polisario y, en una entrevista en el digital cercano al poder Le 360, reconoció los esfuerzos que hacen los residentes en Cataluña por el “Sáhara marroquí” e incluso habló mal de España: “Nosotros hemos sido oprimidos en España, se maltrata nuestra identidad”.

“Todas las manifestaciones y marchas que hemos organizado como comunidad marroquí en España demuestran el amor a nuestro país, amor a nuestro Sáhara y nuestro unánime dicho: ‘Marruecos en su Sáhara’ y el ‘Sáhara en su Marruecos'”, declaró El Gourgi. También se felicitó por las protestas en Cataluña a favor de la soberanía marroquí del Sáhara Occidental.

Con las tensiones actuales entre Marruecos y España, Cataluña vuelve a estar en el foco de Rabat como palanca para intentar ganar su pulso.

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