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Laya y Sánchez salen tocados de la crisis con Gali al ignorar los informes de Inteligencia

La ministra canceló el miércoles en el último momento una rueda de prensa. Lleva siete días sin comparecer

La ministra de Asuntos Exteriores, Arancha González Laya, sale cuestionada del conflicto diplomático con Marruecos y la crisis por la acogida de Brahim Gali. Tras su marcha de España la crisis sigue abierta, y los puentes con Marruecos siguen rotos. Formalmente en el Ejecutivo invocan a la necesaria «discreción» para resolver la crisis diplomática. Pero internamente la crisis, todavía por resolver, ha dejado heridas abiertas en la convivencia en el Ejecutivo.

Y en esta ocasión el choque no viene de parte de los socios de Unidas Podemos, que bajo el mando de Yolanda Díaz, han evitado abrir polémicas estos días. «En Yolanda sí se percibe una mayor voluntad de concentrar su influencia en el ámbito económico y en el

programa de la coalición, que por otra parte es lo que siempre debía haber sido normal», plantea un alto cargo del Ejecutivo.

Según ha podido saber ABC, el Gobierno tenía en su poder informes de inteligencia y de los servicios de información de las fuerzas de seguridad que apuntaban a la situación del Sahara y a la acogida del líder del Frente Polisario como un elemento combinado que iba a suponer un grave riesgo diplomático. Se advertía en esos informes de que la respuesta de Marruecos sería dura. Y se apuntaba ya a que esa reacción estaría vinculada a los flujos migratorios. La política de colaboración en materia antiterrorista se considera libre de riesgos porque no se trata de una cuestión bilateral, ya que la falta de colaboración en la misma no afectaría solo a España. Además de que Estados Unidos no iba a permitir a Marruecos laxitud en esa estrategia.

La consecuencia ha derivado en una crisis en la que además de La Moncloa se han visto implicados los ministerios clave de los socialistas: Exteriores, Defensa, Interior y Transportes. Dentro del Ejecutivo hay cuestionamiento a la figura de la ministra de Exteriores, a quien se señala como responsable principal de la situación.

La polémica ha sido dura, sucediéndose informaciones cruzadas en las que los diferentes ministerios implicados se trasladaban la responsabilidad de lo sucedido. Llegó a apuntarse a Defensa como responsable del primer rechazo al vuelo que salió de Argelia pretendiendo llegar a Logroño. Cuando, como recuerdan fuentes gubernamentales, «las autorizaciones de entrada en España solo competen a Exteriores». Interior y Defensa, en esta ocasión sí, han venido coincidiendo en el enfoque de la situación. Pero el malestar con el papel que Laya ha desarrollado es más profundo y supera a los ministerios implicados.

Aunque hay miembros del Gobierno que reconocen que las posiciones expresadas por el exvicepresidente Pablo Iglesias, en contraste a lo que ahora está haciendo Yolanda Díaz, han dado a Marruecos «el pretexto» para tener una base de fondo que azuzar cuando se produce «el error» de acoger al líder del Frente Polisario. Aunque se cuestiona no tanto la acogida como la decisión de no pactar la cuestión con Marruecos.

Pero también se cuestiona la política de comunicación. Primero por dejar «vendida» a la portavoz del Gobierno, María Jesús Montero, sin capacidad de respuesta. Se considera que la ministra tenía que haber estado «más presente» porque el presidente ha asumido un gran protagonismo en la réplica al comunicado del Gobierno marroquí en el que se cuestionaba la lealtad española y se apuntaba a la posición del Sahara como origen del conflicto. Sánchez contestó duramente tras la cumbre hispano-polaca diciendo que esa posición no era aceptable. Lo que provocó un segundo comunicado de Rabat apuntando directamente al presidente del Gobierno, poniendo en duda su comprensión lectora.

Pero Exteriores persiste en apartarse de la polémica y evitar explicaciones. Desde que estalló la crisis migratoria el 17 de mayo, la agenda de la ministra Laya no ha sufrido demasiadas variaciones; pero sí han disminuido sus ruedas de prensa en el Palacio de Viana. La ministra suele comparecer ante los medios una o dos veces por semana y suelen coincidir con la visita de alguno de sus homólogos.

La semana del 17 de mayo no había en su agenda ninguna rueda de prensa. Fue llamativo que el día 18, mientras en Ceuta reinaba el caos, tuviera una reunión con la Presidenta de La Rioja, Concha Andreu. Comunidad en la que se encontraba ingresado Gali. Aunque no estaba previsto que hubiera rueda de prensa, los periodistas se iban a agolpar en la puerta del ministerio, por lo que de mutuo acuerdo Laya y Andreu suspendieron su encuentro poco antes de que tuviera lugar.

Petición de dimisión

Ese mismo día –ya por la tarde–, tras la insistencia de la prensa, que consideraba importante una declaración de Laya como responsable de Exteriores, la ministra accedió a dar un canutazo de dos minutos en la puerta del Palacio de Santa Cruz. No admitió preguntas. A partir de ese día, poco más se supo de ella. El fin de semana –el 22 de mayo– se desplazó hasta el País Vasco para celebrar con su familia su 52 cumpleaños.

La semana siguiente –es decir, la pasada– recibió el día 26 al Ministro de Asuntos Exteriores de Hungría, Péter Szijjártó. Después sí hubo una rueda de prensa, donde Laya dijo que Marruecos y España resolverían sus diferencias de forma discreta. Fue la última ocasión en la que habló con la prensa, ya que dos días después –el 28 de mayo– se suspendió de mutuo acuerdo la comparecencia posterior a su encuentro con su homólogo de Honduras.

Ayer, tras los últimos acontecimientos, se volvió a suspender en Viana la rueda de prensa prevista de Laya con la Ministra de Exteriores belga, Sophie Wilmés. Aunque comunicaron que había sido «decisión de ambas partes», lo cierto es que la ministra evitó una incómoda comparecencia que versaría sobre Marruecos.

El caso está sirviendo de munición a la oposición para abrir un nuevo frente con el Gobierno. El secretario general del PP, Teodoro García Egea, exigió ayer la dimisión inmediata de Laya, por su «nefasta» gestión de la crisis con Marruecos, y lamentó el «nulo peso» en política exterior que el Gobierno está demostrando tener. El presidente del PP, Pablo Casado, visita hoy Ceuta donde se reunirá con el presidente de la ciudad autónoma, Juan Jesús Vivas.

Ciudadanos registró tres preguntas por escrito en las que pidió explicaciones sobre cómo se autorizó la marcha de Gali, los motivos para denegar el primer vuelo y las garantías que tiene el Gobierno de que Gali colaborará con la justicia española: «Nuestra posición es de apoyo al Gobierno, pero también pedimos explicaciones. De nuevo nos encontramos con un episodio oscuro, extraño».

 

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