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Las hondas raíces en Irlanda hacen de Biden un fiel aliado de la UE

Desmarcándose de Trump, el presidente de EE.UU. se enemista con el sector del Brexit

«Ser irlandés es algo que me ha marcado toda mi vida». Esas fueron las palabras del actual presidente de Estados Unidos, Joe Biden, cuando se despedía del cargo de vicepresidente allá por 2016, y preparaba el colofón de su mandato de ocho años: un viaje de seis días a Irlanda, incluidas visitas a los lugares de los que partieron sus ancestros.

Esas raíces, inextricables de su profundo catolicismo, han marcado para siempre a un hombre que ahora mismo emplea el cargo de hombre más poderoso del planeta para advertir a los líderes del Brexit de que no permitirá que se ponga en peligro la paz en Irlanda del Norte por cuestiones de fronteras y comercio. No podía tener Bruselas mejor

aliado que el actual inquilino de la Casa Blanca, tras los duros años de admoniciones de Trump. En realidad, según el censo, son 35 millones los estadounidenses de ascendencia irlandesa, un colectivo con indudable influencia. Ha habido varios presidentes con antepasados de Irlanda: John Kennedy -el primer católico en ocupar el cargo de dos-, Ronald Reagan, Bill Clinton y Barack Obama. Biden, es, sin embargo, el único con ascendente irlandés tanto de padre como de madre, y él, tras hacer sus cálculos genealógicos, se ha definido como «un 60% irlandés».

Reencauzar las relaciones trasatlánticas

Según la Casa Blanca, uno de los cometidos de Biden en su viaje es evitar que las negociaciones posteriores al Brexit dañen el acuerdo de paz del Viernes Santo, que puso fin a tres décadas de guerra en Irlanda del Norte. Ese pacto está ahora en duda por los desacuerdos comerciales y de aduanas entre Londres y Bruselas, tras la salida del Reino Unido de la Unión Europea.

Biden está reencauzando las relaciones trasatlánticas tras los cuatro años de Trump, él mismo de ascendencia alemana y escocesa. Trump apoyó el Brexit, y marcó insólitas distancias con respecto a la UE con duros aranceles y amenazas de desinversión y ruptura. En Europa, Biden se vio con el primer ministro británico, Boris Johnson, y pronto lo hará con otros líderes de la UE y la OTAN, antes de un cara a cara en Suiza con Vladimir Putin de Rusia.

El desembarco de Biden, sin embargo, ha sido en el Reino Unido, la primera visita al extranjero del actual presidente, con Irlanda y su paz como prioridad. Antes, los subalternos de Biden ya abonaron el terreno. En una reunión preparatoria, Yael Lempert, que actualmente es la diplomática de mayor rango de EE.UU. en Gran Bretaña, le dijo a lord Frost, el ministro responsable del Brexit, que su gobierno está «inflamando tensiones» en Irlanda y Europa con su oposición a los controles en los puertos norirlandeses, según reveló ayer la prensa británica. Esto, dijo la funcionaria, Biden no lo tolerará.

El sector del Brexit andaba este jueves lógicamente indignado y a la vez temeroso de que peligre la «relación especial» entre Londres y Washington. Alguien en la bancada conservadora hasta dijo a la revista ‘Politico’ que Biden está «senil», sin atreverse a dar su nombre, claro. Estas advertencias de EE.UU., sin embargo, no deberían sorprender a nadie. Biden no esconde sus simpatías. Días después de ganar las elecciones del año pasado, una reportera se le acercó y le dijo que trabajaba para la BBC, la cadena pública británica. «¿La BBC?», dijo Biden. «Yo soy irlandés».

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