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La tormenta Bernd sacude Centroeuropa con 133 muertos y miles de evacuados y desaparecidos

La mayor catástrofe de Alemania en décadas provoca una «crisis humanitaria» sin precedentes en el país. Más de mil soldados auxilian al oeste del país, que sigue inundado, donde 165.000 personas continúan sin luz

Alemania no había vivido un diluvio de estas dimensiones en los últimos cien años, una situación meteorológica extraordinaria y de desarrollo errático en la que, el 14 de julio, el territorio oeste del país recibió en solo 24 horas el doble de precipitaciones que recibe en promedio durante todo el mes de julio, según los datos publicados por la Agencia Meteorológica Alemana. Ya el día anterior se apreciaban datos fuera de lo común. Mientras a orillas del Oder se asfixiaban a más de 30 grados de temperatura, junto al Rin llovía y apenas se alcanzaban los 15 grados. En este contexto entró en juego la tormenta Bernd, que llegaba desde el Mediterráneo, tras pasar por el sur de Francia, cargada de aire caliente que había recogido en el norte de África y que descargó finalmente sobre Alemania. Apenas había viento en el oeste del país, por lo que Bernd permaneció inmóvil, condensando y dejando caer toda la humedad sobre una zona de extensión relativamente reducida y con una de las densidades de población más altas de Europa. El mapa de baja presión ha propiciado dos días lloviendo sin parar sobre los Bundesländer de Renania-Palatinado y Renania del Norte-Westfalia.

«Lo que hemos visto fue un evento de lluvia extremadamente continuo», explica Andreas Friedrich, del Servicio Meteorológico Alemán, «la precipitación intensa se prolongó durante un período de 48 horas de lluvia continua». Los meteorólogos hablan de lluvia continua cuando la precipitación de al menos 25 litros por metro cuadrado dura más de seis horas y en Alemania se estuvieron recibiendo un promedio de 40 litros por hora durante esos dos días. «Todas las mañanas a las ocho en punto medimos la cantidad de precipitación durante las últimas 48 horas», dice Friedrich. «En la zona del Ruhr, que se vio particularmente afectada por las tormentas, cayeron más de 160 litros de lluvia por metro cuadrado entre el martes y el jueves por la mañana. En el Eifel fueron entre 140 y 160 litros». «Si junio fue demasiado seco en algunas regiones de Alemania Occidental, julio ya es, evidentemente, mucho más húmedo que el promedio -continúa-. Solo en las últimas 24 horas, en Colonia ha caído el doble de las precipitaciones normales de julio».

Muchos meteorólogos e investigadores del clima están convencidos de que estos fenómenos meteorológicos aumentarán en el futuro. La ministra de Medio Ambiente alemana, Svenja Schulze, se precipitó ayer a atribuir al cambio climático lo sucedido y asegurar que «la tormenta nos muestra que el cambio climático ya ha llegado a Alemania, son cantidades de agua históricas las que estamos viendo», al tiempo que pedía más medios y financiación para la protección del clima, pero los meteorólogos piden, en cambio, calma en las conclusiones. «Es cierto que no se puede atribuir al cambio climático un evento inusual, pero su relación es notable. Los eventos extremos que estamos viendo este año cumplen con nuestras expectativas», dice Fred Hattermann, del Instituto de Potsdam para la Investigación del Impacto Climático. «Ya estamos en medio del cambio climático. La temperatura en Alemania es en promedio casi dos grados más cálida que en la era preindustrial y este aumento de temperatura da como resultado una atmósfera más cálida que puede contener más humedad. Esto significa que ha aumentado el potencial de lluvias más intensas», dice. «Además, las condiciones climáticas duran más. El gradiente de temperatura entre el ecuador y el Ártico, el motor de la corriente en chorro y nuestro viento del oeste, han disminuido debido al derretimiento del hielo. Esto hace que el motor tartamudee, y pueden establecerse condiciones climáticas que no avanzan tan rápido», intenta hacer visible el mecanismo por el que tormentas como estas pueden producirse en Alemania con más frecuencia.

«Todavía no sabemos si en el futuro habrá más o menos precipitaciones en Alemania», mira Hattermann en la bola de cristal climática. «Sabemos que Europa del Norte y Occidental tendrá más precipitaciones en promedio y que el Mediterráneo y Europa del Este tendrán menos. Alemania está en el medio y no queda claro». Según Andreas Friedrich, «un verano típico en 2050 en Alemania registrará temperaturas superiores a 40 grados, sequía y, algunas veces en verano, situaciones climáticas severas con fuertes lluvias e inundaciones para las que debemos prepararnos».

Otros expertos apuntan a un factor adicional. La catástrofe se ha producido en una zona de tradición minera y reconvertida desde los años 80, cuyo subsuelo es recorrido por grandes túneles de excavación y pozos abandonados a través de los cuales el agua habría encontrado vías abiertas y que pueden haber contribuido a impulsar las fuertes corrientes.

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