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La Policía investiga si los saboteadores del Hospital Zendal son personal trasladado de modo forzoso

Una sanitaria vacuna a una mujer
Una sanitaria vacuna a una mujer
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Carlos HidalgoABC

El juez que instruye el caso visitó el centro este martes. Los agentes analizan huellas, cámaras y los cuadrantes de los empleados de los días de autos

La denuncia policial por el boicot en el Zendal: «Dejan sin conexión la medición de constantes vitales»

La Policía está segura de que los distintos robos y sabotajes producidos entre finales de enero y primeros de febrero en el Hospital Enfermera Isabel Zendal han venido de la mano de uno o varios de sus trabajadores.

Fuentes policiales indicaron a ABC que una de las líneas de investigación que se siguen, la más firme, es que se trate concretamente de personal que fue trasladado forzosamente desde otros centros sanitarios al nuevo complejo de Valdebebas, especializado en coronavirus, y que demostró así su ‘descontento’ con ese movimiento laboral. De los 1.226 miembros de la plantilla, 250 son voluntarios.

La presidenta de la Comunidad, Isabel Díaz Ayuso, apuntó en una intervención en la Asamblea en febrero a que probablemente sean

sindicalistas de izquierdas los autores de estos hechos que, en algunas ocasiones, han puesto en riesgo vital a los enfermos allí ingresados. Las primeras sospechas recayeron sobre alguno de los voluntarios que se apuntaron a trabajar en el centro, abierto en noviembre pasado, y que se habría infiltrado de alguna manera entre la plantilla para provocar estos sabotajes. Y que perteneciera a algún sindicato.

Sin embargo, tras la interposición de la denuncia ante la Unidad de Drogas y Crimen Organizado de Madrid (Udyco), que lleva las riendas del caso, las dudas caen sobre los mencionados trasladados de manera forzosa.

Precisamente, este martes por la tarde, según ha podido saber ABC, el juez que instruye la causa acudió al Isabel Zendal para conocer el lugar en persona. Visitó las instalaciones donde ocurrieron los hechos y quiso conocer de primera mano los lugares (almacenes y algún despacho), que es donde principalmente ocurrieron los robos y boicots. Hasta ahora, poco había trascendido sobre el curso de la investigación.

Las fuentes consultadas precisaron que, tras la interposición de la denuncia, el 3 de febrero de 2021, fueron al hospital el comisario de Hortaleza-Barajas y su jefe de Policía Judicial. Además, hubo presencia policial dentro y fuera de las instalaciones durante unos días. Mano de santo: no se volvieron a producir robos, excepto alguna cosa que no parece estar relacionado con el caso, sino más bien algo más ‘rutinario’ del día a día en un hospital.

Los investigadores solicitaron a los encargados los cuadrantes de libranzas, jornadas laborales y horarios del personal, haciendo incidencia en quiénes trabajaron los días de los sabotajes. E stán cruzando los datos para ir tejiendo una red cada vez más pequeña de sospechosos e ir descartando a otras personas. Además, hacen especial hincapié en aquellos que se desempeñan en las zonas donde ocurrieron los hechos, puesto que el hospital cuenta con varios pabellones y es enorme. También se han solicitado los números de taquillas y sus titulares. La empresa de seguridad contratada por la Consejería de Sanidad ha entregado, asimismo, las imágenes que hayan podido captar los sucesos y se ha entrevistado al personal de mantenimiento.

«No es nada organizado»

En cuanto a las notas manuscritas encontradas en uno de los vestuarios (había carteles solicitando que los uniformes sucios se depositaran en las jaulas habilitadas para ello), donde alguien había dejado un «No los va a recoger nadie», se está realizando un análisis que podría ser caligráfico. También se recogieron huellas dactilares y vestigios para su análisis pericial.

Otro de los asuntos por esclarecer es si se busca a una o varias personas. «Todo apunta a que no es nada organizado», indican fuentes policiales, que recuerdan que las sustracciones de las cosas más pequeñas se produjeron en los primeros cajones de las mesillas. Como algo espontáneo.

La Policía Nacional ha tomado ya declaración a personal de dirección pero también a parte del resto del ‘staff’. Hasta el momento no se ha producido ninguna detención y la presencia el martes del juez instructor hace indicar que ahora la investigación se va a impulsar y no van a parar hasta pillar al culpable o culpables.

Los hechos puestos en conocimiento del Grupo I de la Udyco de Madrid en la denuncia, a la que ha tenido acceso ABC, narran que, «desde el día 25 de enero de 2021, se vienen produciendo una serie de hechos que pudieran resultar graves»: «Por un lado se trata de sustracción de material médico fungible y, por otro, una serie de posibles sabotajes en las instalaciones del hospital».

El inventario de objetos robados lo componen ambúes de carro de parada en la zona de pacientes, que sirven para dar oxígeno de manera inmediata previa a la entubación; laringoscopios de carro de parada, en la misma área; conexiones de oxígeno de ventiladores de pared; un ordenador portátil del despacho médico (que luego fue hallado en otra sala); una pantalla de broncoscopio con su fuente de alimentación del almacén para ver el pulmón por dentro; un sistema de alto flujo para introducir gran cantidad de aire en caso de necesidad. Todo ello, «a lo largo de la semana del 25 de enero».

A esas zonas próximas a los pacientes tienen acceso de forma habitual el personal sanitario (médicos, enfermeros y auxiliares de enfermería) y de limpieza. «Y, de modo puntual, los celadores y el personal de mantenimiento», especifica el documento policial. Entre el 28 de febrero y el 2 de febrero se reseñaron más robos: diez laringoscopios; diez ambúes resucitadores, siete pinzas para quitar cuerpos extraños y poder entubar al paciente… Estaban en los carros de parada y en los cajones del control de enfermería, en la zona de pacientes menos graves.

Zonas sin cámaras

Uno de los problemas es que tanto en el área de cuidados intermedios como en el almacén, así como en el control de enfermería, no existían cámaras de videovigilancia (el sistema se ha reforzado tras descubrirse los hechos). Solo las hay en el pasillo general de la planta -1, donde se encuentran los servicios generales y el almacén principal, donde, precisamente, no se han detectado problemas. Es decir, que quien cometió los robos conoce bastante bien el edificio.

Los materiales sustraídos son de vital importancia para la reanimación de pacientes y su falta podría haber provocado una urgencia muy seria o incluso una muerte.

En cuanto a los boicots, consistieron en desenchufar los termos del agua caliente de las duchas de los pacientes y personal; dejar sin conexión a internet durante hora y medio los aparatos que miden las constantes vitales (algo tremendamente peligroso, pues así los médicos no pueden detectar cualquier empeoramiento); arrojar compresas, guantes, batas, empapadores y EPI a los inodoros, para atascarlos; inutilizar grifos, o activar el sistema de evacuación de madrugada.

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