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La lentitud en la vacunación agita el fantasma de una doble crisis

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María CuestaABC

El riesgo da una oleada de quiebras empresariales aumenta y fuerza al Gobierno a estudiar medidas para blindar su solvencia. Los concursos de acreedores en la hostelería se dispararon un 90% en el último trimestre del año anticipando un aumento de la mora en la banca

El año 2021 estaba llamado a ser el de la esperanza, el de la vuelta a la normalidad real, el que marcaría el fin del «annus horribilis» de la pandemia. Pero los rebrotes y la lentitud del proceso de vacunación están estrechando el camino hacia la ansiada recuperación y ahora cualquier resbalón pueden empujar a la economía de nuevo al fondo del precipicio. Quedan aún meses duros por delante que, además, deberán ser sorteados por unas empresas agotadas financieramente.

El Banco de España ya alertó de la «intensificación» de la desaceleración económica que ha iniciado España y de la «pérdida de empuje de la recuperación». El último trimestre del año logró cerrar en positivo, con un ligero alza

del 0,4%, según el INE, pero cada vez son más las voces que apuntan a que el dato puede ser corregido a la baja. Esta notable desaceleración del último trimestre del año ha despertado los fantasmas de una nueva crisis.

Porque en enero la economía española se volvió a zambullir en las aguas de la destrucción de actividad, como atestiguan los primeros datos económicos que han salido del horno sobre dicho mes. El mercado laboral eliminó 218.953 puestos de trabajo, cifras que, si bien en términos desestacionalizados resultan en ganancia de empleo, al descontar los afectados por ERTE o cese de actividad, vuelven a resultar en retroceso. A ello se le sumó que el consumo, principal motor de la recuperación, arrojó un bajón ante la tercera ola y las restricciones y los efectos de la tormenta Filomena en buena parte del territorio. Como señalaba recientemente BBVA, el gasto en tarjeta medido en terminales del banco se redujo un 11% interanual en enero, después de repuntar un 6% en diciembre.

El problema es que el alargamiento de la crisis, o incluso su recrudecimiento, ponen en jaque la efectividad de las medidas adoptadas de apoyo a la financiación, por las que el Estado ha asumido riesgo crediticio por valor de 87.000 millones de euros. Sin embargo, el reto ahora ya no es de liquidez, sino de solvencia. Los efectos ya han empezado a dejarse notar en las estadísticas de los sectores más directamente afectados: según los últimos datos de concursos de acreedores del INE, correspondientes al cuarto trimestre del año, el incremento interanual en el sector de la hostelería asciende a más del 90%.

De hecho, la posibilidad de que la pandemia desate una oleada de quiebras empresariales ha pasado a un primer plano en la agenda de las autoridades internacionales y, aunque con retraso, también está obligando al Gobierno a analizar medidas con las que intentar ponerles coto. Fuentes cercanas al Ministerio de Economía explican que actualmente el Tesoro está analizando al detalle el estado del tejido empresarial para poder separar el grano de la paja. Esto es, las empresas solventes que sufren un apuro debido a la pandemia, de las que no lo son, con vistas a medidas selectivas.

Estabilidad financiera

«Si las vacunas son la condición necesaria para la recuperación, la condición suficiente es la estabilidad financiera. Es decir, que no surja un problema financiero, y no hablo únicamente de España, sino también del extranjero, que desestabilice los mercados. Hay muchas empresas zombis, algunas de ellas muy grandes, que pueden hacer temblar la economía. Y la historia nos demuestra que la sensibilidad de la economía española a las turbulencias financieras internacionales es muy elevada», recuerda Emilio Ontiveros, presidente de Afi. Porque junto a los mimbres financieros todos los ojos están fijos en el gran antídoto económico y sanitario: la campaña de vacunación y que esta avance a buen ritmo. Si bien España, con un 2,7% de la población que ha recibido al menos una dosis, está por encima de la media europea, se observa un abismo entre la UE y Estados Unidos (12,32% de su población) o Reino Unido (18,45%). Una brecha que se cierra algo más al observar el porcentaje de la ciudadanía que está completamente vacunada: bajo este prisma, España está por encima de Reino Unido (1,46% frente al 0,75%) y no tan lejos de Estados Unidos (2,74%).

Las vacunas y el consumo

Para que la economía no siga en caída libre, el objetivo es que en verano ya haya un buen porcentaje de población inmunizada, pues el primer trimestre, para cuando Barclays y la Autoridad Fiscal ya auguran una caída del -0,8%, parece que será difícil remontar tras el mal arranque. «La duda será el segundo trimestre del año. Si vemos que tenemos un 40% de la población vacunada, la gente lo va a ir interiorizando y saliendo más y consumiendo», considera el economista jefe de BBVA Research para España, Miguel Cardoso. Porque el turismo y la hostelería están en vilo. «La economía se va a resentir de forma dura en el primer semestre. Dependemos del turismo europeo, pero si no vienen los británicos que están recomendando anular reservas en España en verano, no vienen alemanes, franceses, etc… el golpe será más duro», señala el profesor de Economía Financiera y Contabilidad en la Universidad de Barcelona, José María Gay de Liébana, quien añade que «a diferencia del año anterior, ahora no hay tantas personas trabajando y muchas empresas ya no son viables».

Otra de las cicatrices de la pandemia es el endeudamiento, que ha crecido mucho azuzado por unos tipos en mínimos. «La clave ahora es: ¿será suficiente la intensidad del crecimiento para digerir el endeudamiento alcanzado?», se pregunta Ontiveros

Tras la crisis financiera de 2008, el volumen de crédito había ido ajustándose año a año. Hasta la llegada de la pandemia, cuando impulsado por la política de avales, el crecimiento del crédito se dio la vuelta. El ICO repartió más de 114.000 millones de euros en 2020, de los que los sectores más afectados recibieron más de 42.500 millones. El sector turístico, del ocio y la cultura recibió más de 17.000 millones, la distribución comercial de alimentos y bebidas cerca de 9.000 millones, las de bienes de consumo y comercio cerca de 6.000 millones, la industrias de alimentación alrededor de 5.800 millones y el sector textil y moda cerca de 4.700 millones.

Sin embargo, el crédito de dudoso cobro creció en paralelo durante este último año, lo que, según los datos de la última encuesta sobre préstamos bancarios del Banco de España, augura un cerrojazo del grifo crediticio para el primer trimestre de este año. También los analistas dan por descontado un repunte de la tasa de morosidad a corto plazo, que promete tensionar y endurecer las condiciones de crédito y afectar, en definitiva, a la actividad económica. El fantasma de una dolorosa crisis en W reaparece así cuando aún muchos se lamían las heridas de 2012.

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