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La crisis de Gobierno será tras los indultos y con un 70% de vacunación

Se cumplen tres años de Ejecutivo y el PSOE sigue sin alternativa al pacto con independentistas y Podemos

Sánchez prepara un gabinete más político en su peor momento, por detrás del PP en los sondeos

Pedro Sánchez empieza a preparar una crisis de Gobierno en un momento político delicado, tras el golpe que supuso el batacazo socialista del 4 de mayo en Madrid. Ahora será clave también lo que suceda en las primarias del PSOE andaluz del 13 de junio. La remodelación de su gabinete, no obstante, llegará cuando pase el verano; con los indultos a los líderes del ‘procés’ concedidos y el 70 por ciento de la población vacunada. El Gobierno quiere evitar especulaciones y concretar una fecha. Aunque habrá cambios, porque eso está decidido. El único debate ya es su profundidad, su duración y su condición de movimiento reversible.

El presidente llevaba tiempo con la idea en la cabeza de reservar la

crisis de Gobierno para la segunda mitad de la legislatura, con la pandemia ya resuelta y asociada a los cambios que prepara también en clave interna para el Congreso Federal del PSOE. Ahora parece que la cuestión puede adelantarse. Será antes de ese cónclave que el PSOE celebra entre el 15 y el 17 de octubre. Pero el momento concreto no está cerrado. Seguro que una vez que se aprueben los indultos, algo que sucederá probablemente a comienzos de julio. A partir de ahí, en el PSOE expresan dudas sobre si «merece la pena» hacer los cambios en julio o al arrancar el curso político tras el verano.

Mientras tanto, Sánchez ha llamado al orden al PSOE y al Gobierno de coalición para que no hablen del tema. Circulan muchos nombres que en el entorno presidencial atribuyen a rencillas y viejas fracturas dentro de la coalición. Debido al aumento de estas conjeturas, La Moncloa envió el jueves por la noche un comunicado desmintiendo la remodelación e incidiendo en que Sánchez está centrado en el Plan de Recuperación y en la vacunación. Una muestra de que el Gobierno quiere controlar todos los tiempos.

«Estos son los ejes principales en los que está volcado el presidente y sus ministros y ministras y no en rumores o comentarios, que sólo el presidente podría confirmar», explicaron estas fuentes. «El jefe del Ejecutivo tiene en exclusiva la prerrogativa y la iniciativa para formar o modificar su gabinete, sin que un extremo así pueda ser comunicado por otra vía que no sea el propio presidente en el tiempo y forma que determine», añaden.

Tres años sin alternativa

El 7 de junio de 2018 tomaban posesión los ministros del primer Gobierno de Sánchez. Ahora vive en su tercer aniversario sus momentos más complejos: por detrás del PP en la mayoría de los sondeos y sin que prácticamente nunca haya abandonado el periodo de excepcionalidad. El horizonte de un cambio de ciclo político es una certeza que ya nadie niega en en el PSOE. Tras la derrota socialista el pasado 4 de mayo en las elecciones de Madrid, los socialistas buscan asideros sobre los que sujetarse.

Al batacazo se ha sumado la decisión del Gobierno, ya nítida, de apoyar un indulto a los presos independentistas. Y hay marejada en el PSOE. Porque también será determinante lo que ocurra en las primarias andaluzas del próximo 13 de junio. Pero las estructuras del partido cimentadas tras su victoria en las primarias (2017) y su condición de inquilino de La Moncloa (2018) son los dos pilares sobre los que Sánchez sustancia su capacidad para resistir a las turbulencias.

Aunque en su entorno se juega deliberadamente a la incertidumbre, hay consenso en los diferentes estamentos del socialismo en que se abre una nueva etapa. Todo el mundo da por hecha la crisis de Gobierno. Entre la operación para alumbrar la coalición, las dimisiones por los escándalos en los inicios y las operaciones electorales, Sánchez ha efectuado cinco remodelaciones en estos tres años. Pero todas limitadas. El grueso del Gobierno y la mayoría de carteras de peso se mantienen. Son once de los diecisiete ministros que empezaron con Sánchez en junio de 2018 los que siguen con él.

Los cambios y el momento definitivo sólo están en la cabeza de Sánchez. Pero guardarán relación y congruencia con los que se preparan también a nivel orgánico, con el Congreso del PSOE programado en octubre en Valencia. Los indultos se concederán en las próximas semanas. A comienzos de julio probablemente. Sánchez y su entorno cercano determinaron que no había que tomar decisiones drásticas tras el 4-M. La consigna fue apretar los dientes y aguantar esos momentos delicados. Y culminar también la campaña de vacunación llegando al 70% de la población inmunizada en el mes de agosto. Con esas dos cuestiones ya ejecutadas, llegará el momento en el que se intentará retomar la iniciativa política. El Gobierno confía mucho en que el verano sirva para impulsar la recuperación económica y cimentar un nuevo estado de ánimo postcovid. Pero más allá de eso es seguro que Sánchez no esperará a que el viento cambie a su favor sino que intentará promover un nuevo impulso. Es ahí donde se encaja la remodelación. El equipo resultante será el encargado de llevarle a las próximas elecciones que el Gobierno sigue situando a finales de 2023 o incluso en el límite legal que sería el 7 de enero de 2024. Fecha perfecta: cae en domingo.

Buscará más peso político

La reducción de carteras es algo complejo. Al tratarse de un Ejecutivo de coalición, Sánchez tiene pactadas con Unidas Podemos (UP)unas carteras para ellos. Y son precisamente las que están en manos del socio minoritario las que están en condiciones de integrarse en otras, ya que básicamente se trata de carteras desgajadas ‘ad hoc’ para hacer hueco al socio minoritario.

No obstante, desde UP evitan anticiparse a cualquier cambio que les afecte y se remiten desde diferentes estamentos a su pacto con los socialistas. Sin embargo, algo que tienen claro es que si finalmente se toma la decisión de romper el acuerdo, Yolanda Díaz, vicepresidenta tercera y ministra de Trabajo, no está en peligro. Por otro lado, Manuel Castells, de Universidades, está desdibujado, pero es una figura importante para la mesa de diálogo y tiene buena relación con Sánchez. Se sobreentiende así que el más débil de UPes Alberto Garzón, de Consumo, y no tanto la titular de Igualdad, Irene Montero.

Sánchez tendría que concentrar en las carteras socialistas ese recorte, ya que la proporción respecto a Unidas Podemos debe mantenerse. Pocos, muy pocos, son los ministros que se libran del desgaste. La vicepresidenta económica, Nadia Calviño; la ministra de Defensa, Margarita Robles y Yolanda Díaz son de forma recurrente las mejor valoradas en los sondeos. Pocos son los que salen indemnes de estos tres años. Con casos de drásticos descensos en la confianza electoral como los del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, y el de Transportes, José Luis Ábalos. Aunque ambos, a su manera y por diferente motivo, son importantes para el presidente.

Pero incluso figuras que debutaron en enero de 2019 como José Luis Escrivá (Inclusión y Seguridad Social)y Arancha González Laya (Exteriores) acumulan ahora mucho desgaste y fuegos importantes en sus parcelas. «No me imagino una revolución total», dice un dirigente de peso. Que, no obstante, sí ve cambios en «dos o tres perfiles de peso». Ábalos y la vicepresidenta primera, Carmen Calvo, son las dos figuras clave del Consejo de Ministros en su doble condición de máximos dirigentes del PSOE y personas de absoluta confianza del presidente Sánchez. Y lo van a seguir siendo. También María Jesús Montero, portavoz y titular de Hacienda, es perfil fuerte.

Los cambios inevitablemente se mezclarán con lo que suceda a nivel orgánico en el PSOE. La previsión es que Sánchez reduzca su Ejecutiva, apartando a perfiles de menor rango cuya presencia en la actual dirección obedece a su apoyo a Sánchez en las primarias de 2017. Pero sin influencia alguna en las decisiones del día a día.

Está por resolver también el encaje de algunos de los líderes territoriales que no repetirán, y que podrían incorporarse a la nueva dirección. Así como la decisión de sí se nombra a un portavoz efectivo para el partido o sigue otorgándose ese rol de facto a José Luis Ábalos, en su condición de secretario de Organización del PSOE.

Sánchez ha encargado a Félix Bolaños, secretario general de la presidencia del Gobierno, que diseñe el proyecto político del PSOE para los próximos años. Una muestra de confianza en una de sus personas clave, que siempre suena en los mentideros socialistas como futurible ministro. Si bien ningún «ascenso» significaría ganar una influencia adicional, pues ésta ya es máxima. Pero sí operaría como un reconocimiento a su figura.

Muy atado a ‘Frankenstein’

Con los inicios de la pandemia como el momento más angustioso, la coalición afronta ahora una etapa en la que por primera vez empieza a ver encuestas en las que el PP está por delante y en las que aparece como factible aritméticamente una alternativa a su presencia en La Moncloa. El cambio es total respecto a la realidad política de hace unos meses. Y sitúa al Gobierno en la necesidad de recuperar terreno por primera vez. Ya no le sirve con gestionar su ventaja. Empieza otro partido. Y en ese partido Sánchez ha perdido una baraja. El 4-M de 2021 ha certificado lo que ya apuntó el 10-N: la incapacidad del PSOE por ganar votantes que se sitúen a su derecha. Más bien al contrario: los sondeos indican fuga del votante socialista hacia el PP.

Tres años después de aquel «Gobierno bonito» queda el recuerdo, pero la expectativa es de cambio inminente para muchos de ellos. Tres años después de alcanzar el Gobierno en una moción de censura con unos apoyos que se pretendían coyunturales, Sánchez empieza una nueva etapa. El PSOE no crece en votos según los sondeos, sino todo lo contrario. Y la aceleración en el proceso de descomposición de Ciudadanos no deja más alternativas. Sin Ciudadanos, pero también sin sus votos, a Sánchez sólo le queda un camino. Sostenerse ‘in aeternum’ con esa coalición Frankenstein.

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  • La sitaucion de España empeora por mometos la manifestacion del dia 13 no puede ser flor de un dia debe continuar hasta conseguir echar a Sanchez del gobierno, y hay que agotar todas las vias incluido la presion sociala para impedir que sanchez indulte a los que quiere destruir la unidad de España, Piense ustedes que nos estomos jugando vivir bajo un regimen totalitario socialcomunista o vivir en una libertad democratica

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