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La CEOE cierra filas en torno a Garamendi: «Ha sido injusto»

El presidente de los empresarios agradece el «apoyo cerrado» de la organización y zanja la polémica

Alerta de su «oposición frontal» a la reforma laboral del Gobierno y pide que la SEPI vuelva a ayudar

La actitud de «toda una vida» frente a «media hora de entrevista». Tras varios días de una fuerte polémica y duras críticas, esta sensación contenida de «injusticia» detonó ayer en forma de lágrimas de emoción. Antonio Garamendi, presidente de la CEOE, recibió emocionado una larga ovación de los empresarios durante la celebración de la Asamblea General de 2021, donde quiso poner el punto y final definitivo a «unos días muy complicados», de los que da fe también su entorno más cercano. «Todos los que me conocéis sabéis que siempre he defendido el Estado de Derecho, el imperio de la Ley, la unidad de España y la monarquía parlamentaria… Se han utilizado unas palabras no literales de media hora

de entrevista… Se ha cogido el rábano por las hojas», se lamentó Garamendi frente a unos asistentes en pie como muestra de apoyo. «Agradezco muchísimo este apoyo cerrado», dijo.

Ni las palabras del líder de la CEOE, ni el gesto de los asistentes es baladí, pues llegan para aplacar la tormenta que el empresario ha soportado después de mostrar en una entrevista una posición un tanto ambigua respecto a los indultos de los presos del ‘procès’ y lo hizo precisamente el mismo día en que salieron de prisión. Diluyen también las corrientes de rebelión interna pues, aunque el presidente de Fomento del Trabajo, Josep Sánchez Llibre, no se encontraba en la sala por indisposición médica, sí que fue expresamente referido por Garamendi, que agradeció su apoyo y le deseó una pronta recuperación.

En el entorno del líder de los empresarios se reconoce que la experiencia vivida ha dejado una profunda mella en su ánimo. Especialmente por el ‘uso’ intencionado del Gobierno de unas palabras que no respondían a la postura que la patronal había mantenido hasta el momento. «O no me expliqué bien o se me entendió mal, pero en ningún caso yo dije para nada que estaba apoyando los indultos», dijo Garamendi poco después de que la ministra de Industria, Reyes Maroto, se valiera de ellas para defender la necesidad de la medida de gracia, asegurando que existía «un clamor general» entre los «empresarios españoles y catalanes» en favor de los indultos.

De hecho, Garamendi se mostró ayer crítico con la gestión del Ejecutivo durante la pandemia y dibujó un camino complejo hasta el necesario acuerdo en materias como la normativa laboral o la segunda parte de la reforma de las pensiones. También criticó sin tapujos, como ya lo hiciera ayer el líder de la patronal madrileña, Miguel Garrido, la armonización fiscal que busca el Gobierno. «Que lo hagan a la madrileña», insistió.

Reactivación de la SEPI

El rechazo a las propuestas laborales fue rotunda. Según Garamendi, «hoy por hoy la oposición es frontal». «No podemos aceptar constreñir el mercado laboral», dijo en relación a las propuestas de Trabajo para reducir la temporalidad y recomponer la negociación colectiva. «Hay mucha ideología en los papeles que nos llegan». «Ideología intervencionista y desalineada con las necesidades del tejido productivo y de los trabajadores. Esto genera mucha incertidumbre», destacó. Distinta es la percepción con respecto a las pensiones, en la que el acuerdo sobre la primera parte de la reforma está a punto de caramelo y espera cerrarse en cuestión de días. «La música suena bien, pero habrá que ver hasta dónde llega la letra», dijo.

Los otros grandes focos de incertidumbre llega, en opinión del empresario vasco, en el terreno fiscal y por el escaso apoyo a las empresas en la pandemia que aún colea. Tras los indultos a los encarcelados por el juicio del ‘procés’, el independentismo recrudecerá la batalla fiscal contra Madrid, una postura contra la que los empresarios prometen batallar. «Si alguien quiere armonizar, que armonice a la madrileña», insistió ayer Garamendi, tras incidir en que se necesitan más bases imponibles y menos tipos. «Subir impuestos no es la línea adecuada», dijo.

Además, Garamendi se mostró preocupado por las muchas empresas que aún se encuentran en serias dificultades. «Estamos al final del camino, pero las empresas siguen teniendo problemas. Y las empresas ya no dicen préstame, dicen compénsame», señaló ayer Garamendi. «Muchas empresas siguen en la UCI y es imprescindible que los fondos de rescate a empresas con problemas, gestionados a través de la SEPI o Cofides, calen y lleguen a las pymes. Es fundamental que la SEPI desbloquee todos los procedimientos, porque no puede ser que estén paralizadas estas ayudas por causas ajenas al mundo empresarial», señaló en relacion al bloqueo de las ayudas que se vive desde el escándalo de Plus Ultra.

Un 2021 «difícil»

Además, la Asamblea General dio luz verde al acta de la asamblea del año anterior y a la memoria de actividades. En el acto se repasaron también las labores llevadas a cabo por la CEOE a lo largo de este año, entre los que se destacaron especialmente las seis prórrogas de los ERTE en unas negociaciones «que no fueron fáciles», así como el apoyo y orientación a los asociados en unos momentos especialmente críticos. La confederación cerró 2020 con un beneficio de 577.000 euros, cifra que contrasta con los 9,1 millones de 2019, aunque aquella cifra estuvo distorsionada por la devolución de fondos de formación. Sin esos ingresos extraordinarios, el resultado hubiera ascendido a 607.000 euros, ligeramente por encima de lo obtenido en 2020. La tendencia a la baja no se corregirá este año, en el que espera registrar un beneficio de 357.000 euros, un 38,1% menos.

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