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La amenaza de Bárcenas: «Hay papeles, hay firmas y dinero»

La defensa de imputados del PP airea que el ex tesorero sí está dispuesto a «cantar» contra Mariano Rajoy. En esta situación, sólo gana Pedro Sánchez

«Respira y vive por Rosalía [Iglesias]». Éste es Luis Bárcenas, condenado en el «caso Gürtel» a una treintena de años de cárcel, y que esta semana se sienta como principal acusado en el juicio sobre la financiación ilegal del PP. Antes ha remitido un escrito a la Fiscalía Anticorrupción en el que confiesa una serie de hechos que afectan a ex dirigentes populares muy relevantes, incluido Mariano Rajoy, y promete colaborar con la Justicia.

Uno de sus principales objetivos es obtener la semilibertad para su mujer, quien ingresó en prisión el pasado mes de noviembre, después de que el Supremo confirmara los casi 13 años de cárcel impuestos.

¿Está Pablo Casado informado de lo que puede salir de esa confesión? ¿Habla Casado con Ángel Acebes o con Francisco Álvarez Cascos para no ir a ciegas? ¿Habla con Mariano Rajoy o con José María Aznar?

Los cambios que Casado promovió al llegar a Génova tuvieron como objetivo reforzarse y asegurar el control del partido. Estaban más pensados, como hacen en todas las organizaciones políticas, para ayudar a perpetuarse a los que llegan al mando que en el bien del PP en sí.

Y estos días, en el aire de los «mentideros» judiciales circulan rumores sobre que el pacto de Bárcenas implica destapar la caja de Pandora contra la generación de Rajoy, y, por derivada, contra las siglas del PP, e inevitablemente el daño caería, de ser así, también sobre su primer representante, sobre Casado. En el círculo de la defensa de los imputados del PP, en todas esas tramas paralelas que han acabado cruzándose, aventan que hay cuentas en Suiza, hay firmas, hay dinero, hay papeles y hay ramificaciones por todas las comunidades.

En la estructura actual de Génova, Alberto Durán es el jefe de la asesoría jurídica, y Sebastián González, el tesorero nacional. Durán sigue de asesor jurídico con despacho en la sexta planta de Génova, y es a la vez de absoluta confianza de María Dolores de Cospedal. Despacha con la ex secretaria general y despacha con el actual secretario general del PP, Teodoro García Egea. Sebastián González fue «mano derecha» de Acebes, otro ex secretario general del partido.

Un problema no menor es que Casado no tiene interlocución con la «fontanería» de Moncloa, una vía necesaria para tantear cuestiones como la que en estos momentos amaga con estar cuajándose en la sombra contra el principal partido de la oposición. Casado ha intentado abrirse una línea con Iván Redondo, el todopoderoso jefe de Gabinete de Sánchez, a través de Pablo Hispán, su jefe de gabinete. Pero Redondo desprecia a los dirigentes que están hoy al frente del PP y busca sacar provecho de las dudas de los barones populares sobre si en estos momentos representan o no una alternativa de Estado. De quien se dice que tenía buena relación con Redondo es de García Egea.

Elecciones catalanas

A una semana de las elecciones catalanas del 14-F, el presidente del Gobierno gana, sin duda, con el panorama al que se enfrenta el PP, pero lo que no está claro es cuánto puede perder el PP. La primera reacción de la dirección popular al anuncio de Bárcenas de que vuelve a tener voluntad de confesar, sin nuevas pruebas conocidas hasta ahora, fue el «caiga quien caiga». Desde un convencimiento puramente intuitivo y que niega credibilidad a quienes advierten de que Bárcenas sí tiene pruebas y esta vez sí está dispuesto a llegar hasta el final para conseguir, como él mismo asegura en su escrito, beneficios penitenciarios.

Tras ese «caiga quien caiga», la cúpula popular ha rectificado para activar la operación salvar las siglas del partido. pero mientras se clarifica hasta dónde llega Bárcenas, y qué se trama en un ámbito que controla una de las personas de más confianza de Sánchez, la fiscal general del Estado, el PP se enfrenta a una complicada campaña catalana bajo la amenaza de que Vox les haga sombra en el Parlamento autonómico. En Génova hay malestar con alguna empresa demoscópica, próxima a ex dirigentes del máximo nivel del PP, y que pronostica desastre para Casado en estos comicios. Si esto es así, Casado tendrá que volver a tirar de las riendas para contener la presión territorial.

Tensión lantente

La tensión latente entre su «mano derecha» y el presidente gallego, Alberto Núñez Feijóo, no ha cambiado mucho en los últimos años, aunque guarden las formas. El primer choque siguió a la estrepitosa derrota electoral del PP en las generales de abril de 2019. Entonces, ya hubo un movimiento de los barones para presionar con una gestora si la dirección no variaba su estrategia de competencia con Vox y de abandono del centro y la moderación. En aquella campaña Casado llegó a ofrecer puestos en su gobierno a Vox.

La salvación de Casado llegó de la mano de una operación mediática, dirigida a colocar la atención en otro foco: en el de los diseñadores de la campaña, García Egea y Javier Maroto, actual portavoz en el Senado. Junto con la puesta en escena de la rectificación centrista por parte de la dirección popular. Pero los cronistas que vivieron en primera persona, dentro de la dirección, aquella crisis, cuentan que, en un almuerzo en Madrid, Feijóo llegó a advertirle a García Egea que, si no se cobraba su cabeza ahora, no pasaba nada porque ya lo haría más adelante.

El barón gallego está al tanto de los movimientos del «número dos» a sus espaldas y en su feudo, buscando abrir vías paralelas de intervención, por ejemplo, con el ex ministro de Sanidad José Manuel Romay Beccaría. El ex ministro se puede considerar como uno de los padres políticos del presidente de la Xunta. Feijóo siempre ha dicho que daría el salto a Madrid cuando viera en peligro las siglas del partido, como no olvidan dentro del PP. Y en su apuesta por cerrar filas con Rajoy hay una estrategia de autodefensa orgánica: apoyo leal hasta que no haya algo probado que justifique desvincularse de esa lealtad.

Mientras, en Moncloa celebran por adelantado el éxito de una estrategia que debe servirles, o eso dicen, para desestabilizar a este Partido Popular.

1 Comentario

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  • BIEN. ¿¿¿Y HASTA AHORA BACENAS NO HA COLABORADO CON LA JUSTICIA TENIENDO ESO QUE DICE. CREO QUE ESO SE LLAMA OBSTRUCCIÓN A LA JUSTICIA,¿NO?

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