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Junqueras sale en ayuda de Sánchez y aparca la unilateralidad por ahora

Gobierno y Generalitat escenifican el reencuentro antes de la concesión de los indultos, que el líder de ERC acepta

La Moncloa celebra ‘el gesto’ del líder independentista porque avala su estrategia y modifica el escenario

 

El Gobierno de Pedro Sánchez ya tiene el gesto que buscaba. A pocas semanas de que el Ejecutivo ordene liberar a los presos del 1-O, el independentismo representado por ERC abjuró ayer, al menos de manera momentánea y táctica, de la vía unilateral para conseguir la independencia, a la vez que valoraba los indultos como otro «gesto» que contribuirá a «aliviar el dolor».

La decisión política de dejar en la calle a los responsables de la intentona de 2017 está tomada, y ahora de lo que se trata es de allanar el camino e intentar explicar a la opinión pública que el secesionismo, al menos una parte de él, asume la vía del diálogo. Como si se

tratase un movimiento orquestado, ayer fue el día en que Gobierno y Generalitat enseñaron que la agenda del «reencuentro», esto es, indultos y mesa de diálogo, es una pista ya abierta.

A primera hora de la mañana el ministro Miquel Iceta confirmaba en la SER que la salida de los presos es cuestión de semanas, quizás de días -«antes del verano», apuntó-, unas declaraciones que se produjeron con Sánchez volando a Barcelona, donde al mediodía iba a participar en el acto de concesión al editor de ‘La Vanguardia’, Javier Godó, de la medalla de la patronal Fomento del Trabajo.

Después de haber hablado por teléfono el viernes pasado, Sánchez y Pere Aragonès iban a encontrarse presencialmente después de la elección del presidente catalán, una imagen de reencuentro, de recuperación de la normalidad y de la mínima cortesía institucional tras años de desplantes. La presencia de los nombres más importantes de las financias y la empresa catalana bendecía, oficiosamente, un cambio de rasante político.

Si el acto de Fomento ya tenía una importante carga simbólica -«no se cansen de dialogar», rubricaba el presidente de la patronal-, la publicación, minutos antes, de una carta en el diario ‘Ara’ del presidente de ERC, Oriol Junqueras, encajaba las piezas.

Junqueras, que en el octubre negro de 2017, junto a los principales dirigentes de ERC, fue quien más presionó para lanzar Cataluña pendiente abajo por la vía unilateral que acabaría precipitando la aplicación del 155, oficializaba ayer el viraje que los republicanos llevan tiempo esbozando.

Así, en la misiva, Junqueras reconoce que la respuesta del soberanismo tras el referéndum del 1 de octubre -la DUI del 27 del mismo mes-, no fue entendida como «plenamente legítima» por una parte importante de la sociedad, «también de la catalana». «Seguimos creyendo que la mejor vía para hacerlo -la independencia-, como siempre hemos defendido, es la vía escocesa. La vía del pacto y el acuerdo, la vía del referéndum acordado. Es la opción que genera más garantías y reconocimiento internacional inmediato. Porque sabemos que otras vías no son viables ni deseables en la medida en que, de hecho, nos alejan del objetivo a alcanzar».

Una consulta pactada es precisamente la medida que Unidas Podemos (UP), socio minoritario del Gobierno, defiende para Cataluña.

«Circunstancias»

El giro estratégico de ERC no es de fondo, sino más bien táctico -«la independencia es la mejor herramienta para ayudar a la gente de este país, pero las estrategias deben adaptarse a las circunstancias para ser ganadoras»-, aunque al menos sí supone un cambio de discurso que sin duda rebaja algo la presión sobre Sánchez después de que desde Lledoners la única voz que llegaba como respuesta a los indultos era la del «ho tornarem a fer» (lo volveremos a hacer). La carta de Junqueras es el «gesto» que, en conversación con ABC, el jefe de la oposición en Cataluña, Salvador Illa, reconocía que ayudaría a serenar la sociedad y transmitir la conveniencia de los indultos.

El propio Junqueras bendijo la medida de los indultos, distanciándose del independentismo más ultra que los ve como una palanca ‘de división’. Es una medida que puede servir para «paliar el dolor de la represión y el sufrimiento de la sociedad catalana, y cualquier gesto en la línea de la desjudicialización del conflicto ayuda a poder recorrer este camino», apuntó.

En la sede de Fomento, los discursos de los dos presidentes abonaban el terreno. «Es la hora de retomar el camino del diálogo y la negociación», apuntó Aragonès sin renunciar al objetivo del referéndum y la amnistía. «Estimado Pere», respondió Sánchez, «tenemos que ser generosos y responsables, y esforzarnos unos y otros. Dejemos atrás la dialéctica estéril, cambiemos las amenazas por propuestas, vengan de donde vengan». Los gestos también cuentan. Ambos presidentes chocaron sus puños a petición de los fotógrafos, aunque ya se habían saludad antes de acudir al auditorio. La entrada no fue conjunta para no dar una imagen de excesiva proximidad, según fuentes del Govern.

El PSOE está satisfecho

Como no podía ser de otra forma, en el Gobierno de coalición y en las filas socialistas la carta de Junqueras fue recibida con satisfacción porque sirve para avalar su estrategia y modifica el marco político para conceder la medida de gracia. Y también desactiva a los críticos. Por ejemplo, el presidente de Extremadura, el socialista Guillermo Fernández Vara, advirtió ayer en Twitter de la importancia de la carta. A pesar de que él había criticado al Gobierno por querer indultar a quienes no se arrepentían, no querían el indulto e insistían en repetir todo. «La política no son sólo gestos pero son muy necesarios. Y este es muy importante», escribió Vara. «Hay que salirse al encuentro dentro de la Constitución. Junqueras afirma que los indultos ‘aliviarán’ el conflicto», siguió.

Durante las últimas semanas, los ministros y portavoces de PSOE y Unidas Podemos fueron preguntados reiteradas veces por si el Ejecutivo y el presidente Sánchez esperaban algún gesto de los independentistas. Aunque nadie se atrevió a manifestar un deseo concreto, pues preferían no abundar en una respuesta, la nueva actitud de Junqueras en la misiva se recoge con júbilo. El ministro de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana y secretario de Organización del PSOE, José Luis Ábalos, celebró ayer en ‘La Sexta’ que la carta del líder de ERC es «la reacción a la política de diálogo del Gobierno de España», así como consideró que «la autocrítica» y «revisión» que hace significa que han asumido que «el marco político del diálogo tiene que estar dentro de la legalidad».

No obstante, el ministro insistió en que la posición del Gobierno sigue siendo la de siempre. «Nosotros no estamos por ese referéndum», apuntó; y explicó que todo pasa por «buscar una solución dentro de la legalidad para mejorar la convivencia». Ábalos señaló además que el Ejecutivo confía en que se «entenderá» la medida de gracia a los presos catalanes condenados por malversación y sedición «porque va a encontrar muchos beneficios y ninguno en una posición de escarmiento que pasa factura».

En este sentido, según recogió Europa Press, Ábalos insistió en la importancia de seguir explicando la intención de Moncloa después de ser preguntado por el rechazo mayoritario de la sociedad a los indultos. «Tenemos que hacer pedagogía respecto de por qué planteamos estas medidas, y para qué», explicó el titular de Transportes. «No es que estemos al principio del proceso, sino que ya es una situación madura que hace posible estas medidas», añadió.

A su juicio, es interesante saber de qué situación estamos hablando; «de sentencias y condenas que se cumplen, que han ido evolucionando». El objetivo, explicó acto seguido, es acabar con aquello que «enrarece la normalidad e imposibilita el reencuentro». En nombre de todo el Gobierno de coalición, Ábalos aseguró que no les queda otra alternativa que «la confianza justa y necesaria» con los partidos independentistas para seguir avanzando. «Si no, no hay forma de sentarse», apostilló. Aunque también subrayó que le parece «un paso importante» que Junqueras «empatizara» con el conjunto de catalanes, incluso con aquellos que no piensan como ellos.

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