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Fernández Mañueco: «Los pactos de Estado entre PSOE y PP no se pueden acabar»

El presidente de Castilla y León acusa a Sánchez de haber abandonado a las comunidades, defiende el diálogo y el centro, y se desmarca de los «extremismos»

En junio del año pasado firmó un acuerdo histórico de reconstrucción con toda la oposición. Su gestión de la pandemia se ha caracterizado por primar el interés de sus representados, incluso por encima de la «música» que marcaba su partido a nivel nacional. En marzo superó una moción de censura del PSOE.

-Vuelve el diálogo con el independentismo al centro del tablero. ¿A usted le está funcionando bien el diálogo con el Gobierno?

-Para que funcionara debería haberlo. Hace casi un año que no se reúne la Conferencia de Presidentes, que hemos reclamado de forma reiterada. El Gobierno de Pedro Sánchez ha abandonado a las comunidades. No ha ejercido su responsabilidad de coordinación.

-¿Como Gobierno de Castilla y León no tienen interlocución con el Ejecutivo central?

-Creo firmemente en la política de tender puentes y tiendo mi mano al diálogo. Pero el diálogo no es imposición. La vergonzante moción de censura diseñada en Moncloa no ayuda al diálogo que ofrezco y defiendo.

-¿Por qué su comunidad no acatará las restricciones al ocio fijadas por el Gobierno? Pese a que se abstuvieron en el Consejo Interterritorial, a diferencia de otras comunidades del PP que sí votaron en contra.

-Coordinación no es imposición y el Gobierno de España debe volver a los consensos con las comunidades. Nuestro semáforo nos permite garantizar la seguridad sanitaria y la apertura de la economía, y por eso rechazamos los cierres y las mayores restricciones planteadas ahora por el Gobierno de Pedro Sánchez. Le adelanto que recurriremos a la Justicia si fuera necesario. En el Consejo Interterritorial nuestra consejera buscó el consenso y el entendimiento, y de ahí la abstención.

-A la presidenta Ayuso le fue bien en las urnas con la política de confrontación con el Gobierno. Parece que ahora ya todos siguen su camino por miedo a la opinión pública.

-No, en ningún caso. Estamos ante una crisis sanitaria, económica y social. Lo tuvimos claro desde el principio y así lo mantenemos. Lo primero es proteger la salud y la vida de las personas. La reactivación económica debe avanzar. Quien parece que hace más una cuestión política de esto es el Gobierno de Pedro Sánchez.

-Ayuso hizo lo contrario de todos los demás, y ésa fue su ventaja. Esto lo reconocen hasta dentro de su partido.

-Madrid y Castilla y León hemos compartido desde el principio el mismo objetivo: proteger la vida y la salud de las personas y mantener la actividad económica. Pero cada comunidad es diferente. Tenemos realidades distintas y, por tanto, hemos tomado medidas distintas.

-Eso sí, habrá que reconocer que el Gobierno tuvo razón en no prorrogar el estado alarma en junio. La situación se ha mantenido bajo control.

-El Gobierno dejó abandonadas a las comunidades hace casi un año, el pasado verano, cuando optó por desentenderse de la gestión de la pandemia. Desde Castilla y León hemos reclamado y seguimos reclamando una herramienta intermedia para gestionar las pandemias. Y el Gobierno no ha hecho nada en este sentido.

-¿Cree que es posible una buena convivencia de Cataluña dentro de España?

-Por supuesto. No podemos dar excusas a los que quieren romper esa convivencia. Así ha sido a lo largo de la historia de nuestro país. Cataluña es una parte muy importante de España y tiene que recuperar el protagonismo de ser uno de los tantos motores de la economía de nuestro país, que, por desgracia, ha perdido por cuestiones estrictamente políticas en los últimos años.

-¿Y para ello ayudarán los indultos?

-El oportunismo político no puede ser una puerta a la impunidad. La convivencia no puede depender del indulto a unos condenados por el Tribunal Supremo por delitos muy graves. Los afectados por el posible indulto han manifestado que no muestran arrepentimiento y que lo volverían a hacer, es decir, no han manifestado la condición indispensable para concederlo. Por tanto, los indultos no son garantía de que se resuelva la actual situación, más allá de que le garantice estabilidad al Gobierno de Sánchez con sus socios.

-¿Qué solución propone su partido?

-De momento, parar los posibles indultos a unos condenados que no han manifestado arrepentimiento y que, además, reconocen que volverían a hacerlo. Las tensiones con Cataluña hay que solventarlas desde el diálogo y en el marco de la Constitución. Otro escenario no es posible.

-¿Qué les ha hecho ser un partido residual en Cataluña y País Vasco?

-Han sido circunstancias diferentes en cada caso. Uno de los retos que tenemos como partido es recuperar el amplio espacio de centroderecha que hay en las dos regiones y debemos capitalizarlo en torno al proyecto del Partido Popular.

-En Vox creen que la confrontación dura en el tema territorial les beneficia a ellos más que a nadie. Que su fortaleza está en mantener la tensión en actos como el del próximo día 13 en la Plaza de Colón contra los indultos.

-El único beneficiado de todas estas acciones es España. Las manifestaciones vienen a corroborar nuestro posicionamiento y modelo de Estado en torno a la unidad de España y el respeto a nuestra Constitución.

-¿La política debe hacerse en la calle?

-La política tiene que estar pegada en la calle. Personalmente no entiendo la política de otra manera. Un político que no está en la calle es un político desconectado de la realidad.

-¿Es acertado manifestarse con Vox?

-Nos manifestamos con los ciudadanos, en apoyo a una convocatoria de una plataforma civil.

-Con Zapatero también se manifestaron por casi todo y, al final, volvió a ganar y por más votos.

-Las circunstancias eran distintas y las pretensiones de Sánchez también. Consideramos que hay límites que no se pueden traspasar. Hoy estamos viendo a través de las encuestas que la gestión de Sánchez no gusta a la gran mayoría de los españoles.

-¿Usted integraría a los cargos de Ciudadanos de su gobierno en las listas del PP para las próximas elecciones?

-Desde mi partido somos muy respetuosos con el resto de formaciones políticas. Es una cuestión que deben contestar desde Ciudadanos.

-¿Pero usted cree en la fusión entre los dos partidos? ¿Deben seguir ofreciendo puestos a cargos actuales de Cs?

-Creo en la unidad del centro y la derecha para conseguir un Gobierno que gestione con eficacia la economía, el empleo y los servicios públicos.

-¿Y esa unidad pasa por darles más cargos a dirigentes naranjas que pueden quedarse fuera de la política en unas próximas elecciones?

-Ya le he dicho que esa respuesta deben darla ellos.

-Esta semana ha vuelto otra vez el pasado más amargo del PP con la imputación de Cospedal en el «caso Kitchen». ¿Qué piensa de este escándalo?

-Tengo un respeto total por la Justicia, los procesos de investigación y las decisiones judiciales. Quien nada debe, nada teme. Respetemos la presunción de inocencia.

-¿Entiende que se suspenda de militancia al ex ministro del Interior Jorge Fernández por la imputación y no se haga lo mismo con la ex ministra y ex secretaria general María Dolores de Cospedal? Lleva a pensar que el doble trato es porque ella ayudó a Casado a ganar el Congreso de sucesión de Rajoy.

-Las normas internas del partido son iguales para todos. Es el Comité de Derechos y Garantías el que evalúa cada caso.

-¿Le preocupa lo que pueda seguir saliendo de Villarejo y Bárcenas?

-Sinceramente, no. Insisto en que confío plenamente en la Justicia.

-Todas las encuestas auguran que para que Casado llegue a gobernar necesitará hacerlo con Vox. ¿Qué significaría esto para el PP? ¿Sus votantes en Castilla y León lo entenderían?

-No adelantemos acontecimientos. El PP está liderando el cambio de ciclo, y esa tendencia se consolidará en los próximos meses.

-¿Pero usted se identifica con el discurso y las formas de Vox?

-Defiendo la moderación y el centro político, y esto no significa no ser firme en la defensa de los principios. También le digo que no me gustan los extremismos. Veremos qué ocurre en el futuro, pero lo que hoy es una realidad es que el Partido Popular concita la confianza mayoritaria de los españoles y estoy seguro de que seguiremos atrayendo a más personas que buscan un futuro mejor.

-¿Hay que asumir que se acabaron para siempre los pactos de Estado?

-Los pactos de Estado no se pueden acabar. Nunca. Un pacto es un pacto, una negociación, un acuerdo. No una imposición, que es lo único que practica Pedro Sánchez. El sanchismo sólo entiende el pacto en forma de imposición.

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