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España tiene el enemigo en casa

El mal estado del campo y los pitos a Morata hacen que sea la selección anfitriona que menos ha notado el efecto de jugar en casa

La selección española volvía a Sevilla, una ciudad talismán en la que ha vivido noches para escribir una novela que mezcle gestas, intriga, emociones desbocadas y hasta misterios. Sin embargo, el estreno en esta Eurocopa chocó con dos elementos con los que las otras seis selecciones que son anfitrionas y ya han jugado han tenido que lidiar: pitos a uno de sus jugadores y el mal estado del terreno de juego.

Los pitos a Morata se han convertido en un elemento que hasta ahora no se conocía en la selección, el de la afición española abroncando a uno de sus jugadores. Se recuerdan pitadas brutales a Clemente, Luis Suárez o Luis Aragonés. O al equipo. Pero centradas en un jugador por su juego y sus fallos no hay recuerdos. Otra cosa fue lo que sucedió con Piqué, o en los años 80 con Luisito Suárez en el Bernabéu o Di Stéfano en el Camp Nou. En ninguno de los tres casos tuvo que ver con fallos en campo.

Con Morata sí. Porque en La Cartuja se reprodujo lo vivido en el Metropolitano. La ocasión fallada en el minuto 38 dividió a la grada entre los que pitaban al delantero del Juventus y los que salieron en su ayuda siguiendo los gestos de Luis Enrique. Fue salir Morata del campo y unirse de nuevo todo el estadio para llevar a España en volandas a una ofensiva final que no tuvo éxito.

El césped de La Cartuja, muy seco para el juego de la Selección

El otro elemento casero que le falló a la selección fue su césped. Lo que era en primavera una alfombra se ha convertido en un terreno de juego seco, quemado y sobre el que cuesta dar ritmo velocidad al balón. Estaba así para las dos, pero la diferencia era que Suecia no quiso nunca pelota, que se la entregó sin problemas a España (75-25% en posesión y 852 pases contra 103).

A España le quedan al menos dos partidos en La Cartuja. En los dos siguientes (días 19 y 23) no pisará ese césped hasta que llegue la hora del partido. El plan antes de jugar ante Polonia y Eslovaquia es entrenarse el día antes en Madrid y viajar después.

El margen de mejora no parece mucho y sería positivo que no empeorara de aquí al sábado. Porque de lo visto en los entrenamientos del domingo al partido con Suecia, la transformación a pero fue evidente. Durante la semana se espera que las temperaturas bajen en Sevilla, lo que puede ayudar a que el verde no amarillee aún más.

Pese a todo, España ya sabe que su casa es de los 11 estadios en los que se juega la Euro la que peor césped tiene. Y puede que entre las 24 selecciones del torneo ninguna necesite tanto como la de Luis Enrique que el campo no sea un elemento distorsionador de su juego. Es de esas cosas que el seleccionador dice que no pueden controlar, pero…

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