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El veto a los puertos españoles en la Operación Paso del Estrecho costará 500 millones y miles de empleos

El castigo de Marruecos a España afectará a navieras, peajes, gasolineras o agencias de viajes

 

 

Navieras, concesionarias de autopistas, gasolineras, restaurantes, agencias de viajes… el perjuicio económico del veto de Marruecos a los puertos españoles en la Operación Paso del Estrecho (OPE) no es baladí y su repercusión en la economía y el empleo va mucho más allá del área del Campo de Gibraltar.

Como lo fue también con su suspensión el año pasado por la pandemia. «De Hendaya a Algeciras», como apostilló el alcalde de Algeciras, José Ignacio Landaluce, el pasado lunes a este periódico. Su mapa de afectación cubre buena parte del camino que centenares de miles de familias hacen a bordo de sus vehículos cada año procedentes, en su mayoría, desde Francia y Bélgica. Una postal veraniega en las carreteras españolas, que

ya es propia del imaginario colectivo nacional.

Y su pérdida no saldrá regalada. Patronales, empresas y autoridades políticas ya lo advierten: el golpe le costará a la economía española cerca de 500 millones de euros, que se sumarán al lastre de haber perdido los viajes de la temporada pasada.

Las consecuencias también ahogarán a miles de empleos, a la vez que supondrá que otros muchos en situación de ERTE no sean rescatados para afrontar la temporada grande del tránsito de pasajeros hacia el continente africano. Comisiones Obreras (CC.OO.) cree que están en peligro «el presente y futuro de miles de puestos de trabajo».

Solo para el puerto Bahía de Algeciras -Algeciras y Tarifa-, los tres meses (del 15 de junio al 15 de septiembre) de la Operación Paso del Estrecho suponen más de diez millones de ingresos y la creación de cientos de puestos de trabajo estacionales. Lo cuenta a ABC el presidente de la Asociación de Empresas de Servicios Bahía de Algeciras, Manuel Piedra, que cifra en más de dos millones las pérdidas, además de los más de mil empleos que dejarán de generarse.

«No es que la suspensión de la OPE suponga tener que efectuar despidos, pero se deja de contratar a 1.500 personas entre puestos directos e indirectos, por la trascendencia que tiene además para muchos negocios del Campo de Gibraltar», explica Piedra.

«El puerto de Algeciras mueve 30.000 escalas anuales, muchas de ellas ferris que paran en el puerto de Algeciras. En esas escalas intervienen amarradores, talleres, remolcadores, provisionistas… si esos buques no vienen son miles de euros que se dejan de facturar y menos trabajadores necesarios», abunda.

Unos puestos de trabajo muy necesarios en una de las zonas de España más deprimidas por el paro. Tan solo en Algeciras, el desempleo alcanza al 33% de la población.

En este sentido, el alcalde de la localidad algecireña mostró su preocupación al tildar de «auténtico problema» la pérdida de negocio «para navieras, empresas auxiliares, agencias de viajes o taxistas que esperaban durante el desarrollo de la OPE paliar las consecuencias negativas que vienen padeciendo desde el comienzo de la pandemia».

3,2 millones de pasajeros

Pero las más afectadas serán las navieras. A saber, durante el ejercicio 2019 desde Francia y Bélgica vía marítima de España a Marruecos navegaron más de 3,2 millones de pasajeros en más de 734.000 vehículos, según datos de la Dirección General de Protección Civil y Emergencias. Pero la pandemia puso punto y aparte a años de crecimiento exponencial en viajeros.

Una de las principales empresas que cruza el estrecho en ferri, Baleària, que cubre las rutas Algeciras-Tánger y Almeria-Nador, aún no hace previsiones sobre este año, pero estima que en 2020 la caída del pasaje fue del 81% en las rutas implicadas por los cierres de las fronteras con Marruecos y las restricciones a la movilidad entre la Península y Ceuta y Melilla. «Desde el inicio de la pandemia solo hemos realizado nuestras conexiones con mercancías y con algunos viajes de repatriación de pasajeros puntuales en la primera ruta», dicen en Baleària.

Al igual que este año (al menos, por el momento) los dos puertos europeos elegidos por Rabat para llevar a cabo el tránsito que comienza el próximo martes son los de Sète en Francia y Génova en la región italiana de Liguria.

El primero, un punto de origen al que se adaptó la naviera en julio del año pasado para satisfacer la demanda, aunque más contenida también por el alto precio de sus pasajes que llega a superar los mil euros por vehículo y cerca de cuarenta horas de trayecto, cuando cruzar el estrecho de Gibraltar apenas alcanza los 250 y lleva una hora de reloj.

Ahora, el sector espera una rectificación del Gobierno de Rabat. «Estamos permanentemente en contacto con las autoridades marroquíes, para adecuar sus servicios a las limitaciones vigentes en el tráfico marítimo», explican desde Baleària.

La decisión de Rabat se produce en el marco de la crisis bilateral provocada por la acogida en España del líder del Frente Polisario, Brahim Gali, que tuvo como primer episodio la entrada masiva de miles de inmigrantes a través de Ceuta con la laxitud de las autoridades marroquíes.

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