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El sector pesquero lanza un SOS: «Estamos en el límite del límite»

El gremio lamenta que la Comisión Europea no valore su esfuerzo ‘verde’ y teme que la OMC grave el gasóleo

La crisis en el Mediterráneo, Mauritania y las diferencias con varios ministerios, otros frentes abiertos

Las aguas bajan revueltas para la flota pesquera española, con frentes abiertos en Bruselas, el Mediterráneo, Mauritania y el Gobierno español. Un gremio que solo el año pasado exportó por un valor de unos 3.815 millones de euros y emplea directamente a casi 30.000 personas. Además de aportar a la economía en 2019, el dato más reciente del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, casi 922 millones de euros que alcanzan los 33.000 millones si se considera a toda la denominada ‘economía azul’ de la que la pesca y la acuicultura es solo el 12% (turismo costero, hostelería, etc).

La advertencia sobre el mar de fondo que recorre a la actividad pesquera la verbalizó hace unos días el secretario

general de la patronal Cepesca y presidente de su homóloga europea Europêche, Javier Garat, en una reunión con el ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, el pasado 9 de julio: «Todo ello solo fomenta el euroescepticismo de los hombres y mujeres de la pesca», afirmó. Garat lamentó «la falta de reconocimiento a todos los esfuerzos de los últimos años para hacer la pesca más sostenible desde el punto de vista medioambiental, económico y social». Entre estas actuaciones, apuntó el representante de Cepesca, la reducción de la huella de carbono en más del 40% desde los años 90.

Una referencia directa a los frentes que mantiene abiertos el sector en Madrid y Bruselas: la crisis de la flota de arrastre del Mediterráneo, el tira y afloja sobre la condicionalidad ‘verde’ o el último paquete de medidas comunitario conocido como ‘Fit for 55’, que en el contexto del ‘Pacto Verde’ persigue reducir las emisiones de gases invernadero en el transporte marítimo. A lo que se suma, en España, las diferencias alrededor del plan de vacunación con el Ministerio de Sanidad –«no se nos respeta», lamenta Garat– o con Transición Ecológica, por la prohibición de comercializar el marrajo dientuso capturado en 2020. Garat habla de «frustración» entre la gente del mar por unas políticas medioambientales «de escaparate», que considera que se hacen «a costa de la competitividad de la industria europea», y pide más peso de España en la Dirección General de Pesca de la Comisión Europea.

La flota española genera 29.950 empleos directos. Si se incluye a todos los sectores dependientes del mar, el número de trabajos asciende a 930.000 personas.

Otra preocupación del sector pesquero está en Ginebra, donde la Organización Mundial del Comercio (OMC) negocia la regulación de las ayudas a la pesca, incluidas las exenciones fiscales a los combustibles y que, en septiembre, entrará en una fase decisiva. La meta de la OMC es también eliminar aquellos incentivos que fomenten la sobrepesca, entre otras prácticas. El gasto en gasóleo supone hasta un 40% de los gastos operativos para los armadores, estiman desde Cepesca. Al respecto, el director general de Pesquera Ancora Iván López, señala que en la actualidad «no hay alternativa», aunque asegura que «en la pesca estamos dispuestos a investigar cualquier tipo de cambio» y añade que nadie cuestiona la «descarbonización» en esta actividad. En este sentido, precisa que no se trata de subsidios sino de una exención de impuestos como el IVA o los especiales de la gasolina. En este sentido, considera que no se pueden comparar los 600.000 litros de un barco grande con lo que echamos en el depósito del coche. «Son mercados distintos», sostiene.

Desde Europêche, su director general Daniel Voces advierte que con el actual borrador de acuerdo la flota gallega -que faena en aguas internacionales- saldría perjudicada y apuesta por que «todas las flotas puedan seguir manteniendo las ayudas públicas, incluida la exención a los combustibles».

Crisis en el Mediterráneo

La aplicación del reglamento comunitario para la pesca de arrastre del Mediterráneo está impactando negativamente en una flota formada por 586 embarcaciones, que genera 3.000 empleos directos y 14.7000 indirectos.

La meta pasa por la gestión sostenible de los fondos marinos, para lograr en 2025 el ‘rendimiento máximo sostenible’. Este año se ha fijado un recorte adicional en los días de pesca de un 15%. Lo que junto al ya ejecutado en 2020, estiman desde Cepesca, supone una caída acumulada del 29% en el ‘esfuerzo pesquero’. A lo anterior se suman las paralizaciones temporales de dos meses o las vedas espacio temporales para la protección de los ejemplares más jóvenes.

«Estamos en el límite del límite», contesta el gerente de la organización de productores OPP71-Almería y de la Federación Andaluza de Asociaciones Pesqueras (FAAPE), José María Gallart, quien pide tiempo para evaluar los efectos de la reducción de los días de pesca del año pasado y el resto de decisiones. Algo en lo que coincide el ministro del ramo, Luis Planas. «Bruselas está aplicando la política equivocada: el Mediterráneo no es el mar del Norte», critica el representante de esta flota, quien recuerda que los barcos europeos no son los únicos que surcan el ‘Mare Nostrum’. En cualquier caso, Gallart reconoce que «hay cansancio» con las políticas comunitarias y defiende lo avanzado en lo referente a la sostenibilidad en las capturas realizadas por las embarcaciones.

3.815 millones de euros exportó el sector pesquero en 2020, frente a unas importaciones de 6.269 millones, según Agricultura. En España, el consumo de pescado subió hasta los 23 kg/año en 2020.

También tendría un impacto negativo en el empleo que el próximo 15 de noviembre la veintena larga de naves que faenan en los caladeros de Mauritania tuvieran que dejar de hacerlo. La próxima semana hay una nueva ronda de negociaciones en la capital comunitaria. Garat (Cepesca) espera que «se cierre cuanto antes el acuerdo, en unas condiciones técnicas buenas».

Esto es precisamente lo que el sector echa de menos en el capítulo pesquero del Brexit, que más de medio año después de la salida del Reino Unido sigue generando algún que otro dolor de cabeza. «Cambia toda la burocracia: la pesca es uno de los productos más controlados y todavía hay disrupciones en las líneas logísticas», comenta el director general de Pesquera Ancora, Iván López.

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