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El Quilombo / El ‘reality’ de la vacuna: casting de médicos y ancianos que lloren a lágrima viva como norcoreanos

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PDLUIS BALCARCE 

Sólo había que pasarse por el ‘Ya es Mediodía’ de Sonsoles Ónega en Telecinco para disfrutar de la emoción de la vacuna.

Ancianos y hasta médicos llorando como norcoreanos por la llegada de la vacuna pagada por Pedro Sánchez. Salimos más fuertes. ¡Más pegatinas del Gobierno!

Ónega hija recita los argumentarios de Moncloa con la misma pasión que su padre Fernando escribía los editoriales del ‘Arriba’: «A ver si toman nota los que no creen en la eficacia de la vacuna!»

Cavadas, a ver si te enteras. Qué sabes tú de vacunas, machote.

El principio del fin ya está aquí. La alegría es infinita. Sus caras nos llenan a todos de esperanza. ¿Quién quiere apuntarse a la vacuna? ¡Yo, yo!, dice un anciano de una residencia.

Francisco Santamaría, médico de Urgencias, no puede contener las lágrimas. Nos ha conmovido a todos.

—¿En qué pensó cuando lloraba? —pregunta Sonsoles.

—Si te digo la verdad es que me vuelvo a emocionar cuando veo las imágenes.

Santamaría no puede hablar de la emoción. Imaginemos lo que pasaría si tiene que atender a un niño con cáncer.

Quien esto escribe es hijo de un médico de Urgencias y puede dar fe de que para ese trabajo hacen falta más agallas que lagrimitas.

Ninguno de los ancianos agradecen a Pedro Sánchez. No hace falta porque eso ya se da por descontado.

La caja con las vacunas con la pegatina del Gobierno ha tenido más horas de televisión que el Gordo de la Lotería de Navidad.

En La Sexta, una presentadora de Informativos de la televisión oficial del régimen (se edifica un régimen cuando decir la verdad viene a ser lo mismo que alterar el orden público, como ha escrito Álvaro Delgado-Gal) le da la enhorabuena a una secretaria de Estado de Sanidad por la llegada de la vacuna y no cortan la transmisión solo por pura vergüenza.

 

Y si por casualidad a una anciana se le ocurre quejarse de la falta de recursos de la residencia, lo mejor en esos casos es que el reportero salga huyendo para evitar cualquier contagio.

 

Lo peor ha sido Araceli que le ha agradecido a Dios y no a Sánchez la vacuna.
Escuchen a la Belmonte en ABC que lo cuenta mejor que nadie:

«Y entonces salen los borricos en tromba a decir a la señora «Gracias a Dios no, gracias a los investigadores». «No, no ha sido gracias a Dios. Ha sido gracias a millones de personas que han estudiado mucho y que han trabajado contra reloj. Gracias a la ciencia, Araceli». ¿En qué mundo paralelo, desquiciado y asilvestrado vive esta gente? Pero, espera, que también salieron los jumentos del otro lado dando coces. «Mira que no decir gracias al Gobierno socialcomunista» o «Que se joda Pedro Sánchez porque Araceli se santiguó y dio gracias a Dios». Menudo país de imbéciles tenemos»

No se admiten quejas en el ‘reality’ de la vacuna.

Qué pena que no haya vacuna contra la mentira y la manipulación.

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