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El PSOE espera un cambio profundo en sus órganos tras la salida de José Luis Ábalos

Lastra y Cerdán son el poder en el aparato a la espera de que Sánchez decida

Nadie sabe nada. En el PSOE la sensación es de sorpresa. Y de máxima expectación. No se esperaba una remodelación tan profunda y que lanzase desde tan pronto mensajes tan claros respecto a la futura renovación de los órganos de dirección del partido que Pedro Sánchez quiere ejecutar en el Congreso Federal que los socialistas celebrarán en Valencia entre el 15 y el 17 de octubre.

Pero la salida de José Luis Ábalos de la secretaría de Organización del PSOE empieza a alimentar a tres meses del cónclave la idea de una renovación muy profunda de la dirección del partido. «Lo de octubre está más que claro», apuntan cargos importantes del PSOE. «Se abre un momento más político»,

dice un diputado. «Es exactamente lo que ha querido transmitir desde el minuto uno», expresan desde una presidencia autonómica desde donde también anticipan un vuelco total.

Lo primero que hará Pedro Sánchez será reducir el número de miembros que integran la dirección actual. En 2017, tras ganar las primarias a Susana Díaz y Patxi López, el líder rehabilitado tenía muchas deudas contraídas. Y por aquel entonces solo contaba con la dirección socialista como premio para quienes le habían brindado su apoyo. Por eso diseñó una estructura artificialmente grande con 49 personas.

Estructura más práctica

Esa configuración nunca se ajustó a espacios de poder y decisión reales. Ahora Sánchez ya tiene el Gobierno y todas sus estructuras para premiar, apartar o simplemente colocar a afines o a los cuadros del partido. Además con los cambios en el Gobierno ha transmitido el mensaje interno de que quiere superar definitivamente las rencillas que perviven del proceso interno de 2017.

Por eso la dirección federal verá reducida su dimensión. Y se espera que aumente su visibilidad. En los últimos tiempos la marca del partido estaba invisibilizada por la acción del Gobierno. Hasta el punto de que era el propio José Luis Ábalos el que actuaba como portavoz de facto del partido. El alcalde de Valladolid, Óscar Puente, era el portavoz formal del órgano, pero apenas se dedicó a esa función. Puente sigue siendo una persona importante para el presidente, aunque él siempre ha dejado claro su interés por mantenerse en su cargo municipal.

Ese puesto, el de un portavoz funcional, será uno de los caramelos de la reestructuración del partido. Pero sin duda lo más importante es ver qué sucede con el control del aparato con la marcha de Ábalos. La secretaría de Organización es la pieza clave en la arquitectura interna del partido.

Las dos personas de confianza con las que cuenta Sánchez en Ferraz son la vicesecretaria general, Adriana Lastra, y Santos Cerdán, secretario de Coordinación Territorial. El primero es un cargo cuyas atribuciones son las que determine el secretario general pero que situan a Lastra como número dos del PSOE. Pero sus funciones principales residen en el Congreso de los Diputados, como portavoz del grupo parlamentario. Cerdán es el número dos en Organización y quien llevaba el día a día de Ferraz, mientras Lastra estaba en el Congreso y Ábalos en el Gobierno. Con el área de Organización libre, uno de ellos podría asumir esa cartera. Pero con el precedente de los cambios en el Gobierno nadie pone la mano en el fuego ni por aquellos que parecen fijos.

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