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El PP ve consolidado un cambio de ciclo y descarta acercarse a Vox

Casado se prepara para un escenario similar al de la caída de Zapatero

«Señor Sánchez, se le está poniendo cara de Zapatero». La advertencia de Pablo Casado en el Congreso fue mucho más que una respuesta reflejo ante lo que acababa de soltarle el presidente del Gobierno: «Se le está poniendo cara de Albert Rivera». En Génova ven similitudes claras de este momento político con el final de la etapa de José Luis Rodríguez Zapatero en La Moncloa. «En año y medio de legislatura usted ya es un pato cojo», aseguró el líder del PP a Sánchez, como lo era Zapatero desde que en mayo de 2010 impuso el mayor tijeretazo social de la democracia, abrumado por una crisis que no vio ni reconoció hasta que ya fue demasiado tarde. Como entonces, en el PP huelen a un cambio de ciclo consolidado, con un punto de inflexión clarísimo en todas las encuestas, con los populares en primera posición. El PP terminó ese año 2010 con 8 puntos sobre el PSOE, según el CIS.
Teodoro García Egea resume así la similitud entre el declive de Zapatero y el que prevé para Sánchez: «La historia se repite. Con el voto a favor del joven diputado Sánchez, Zapatero congeló las pensiones, bajó un 5 por ciento el sueldo de los funcionarios y recortó todas las partidas sociales. Ese día fue el comienzo del fin de Zapatero, al igual que el 4 de mayo ha sido el comienzo del fin de Sánchez».

En las filas populares se ha hablado mucho en la última semana de estos escenarios paralelos, aunque no sean idénticos. En el debate interno se ha dejado claro que la crisis de 2010 es diferente a la actual, que no se considera sistémica y en la que se espera un efecto rebote cuando remita la pandemia. Pero los ajustes serán necesarios y en la gestión es donde se la juega Sánchez. Fuentes parlamentarias creen que la izquierda aprendió la lección de los recortes de 2010, por el coste electoral y político que tuvieron, y de momento ha optado por una subida masiva de impuestos. «Pero llegarán los ajustes, como en 2010», avisan desde el PP.

Agotar la legislatura
En el Grupo Popular se han cruzado apuestas sobre la posibilidad de que Sánchez adelante las elecciones generales o no. La mayoría cree que tratará de agotar la legislatura, por beneficio propio. Ahora mismo el PSOE está en un momento débil, con el PP por delante en las encuestas, y Sánchez, argumentan los populares, solo adelantará si se ve ganador. Por eso el escenario que manejan en Génova es el de una legislatura larga, con esos 32 meses por delante que dijo Sánchez en el Congreso, en los que tendrá el ‘caramelo’ de los fondos europeos para gestionarlo como considere. «Pueden ser 32 meses o 32 días, no hay que creerse a Sánchez», avisan los que no descartan en absoluto unas generales en otoño, con la vacunación ya muy avanzada y justo antes de empezar a tomar las medidas de ajuste más duras.

En el núcleo duro de Génova se preparan así para un escenario de crisis galopante parecido al del último año y medio de Zapatero en el poder. Casado ha ordenado a los suyos que den la batalla en contra de la subida de impuestos, los peajes en las carreteras y cualquier incremento de tasas. Esa es la bandera que quiere exhibir en las comunidades donde gobierna el PP, como espejo de la alternativa que propone él mismo para toda España.

Sin meter la pata
Pero también ha pedido a los populares que no caigan en la ansiedad. «Y que seamos prudentes y no metamos la pata», añaden desde el Congreso. El punto de inflexión, sostienen las fuentes consultadas, está consolidado, sin vuelta atrás. O eso prevé un partido en plena euforia, que hace solo tres meses estaba sumido en una depresión profunda por el fiasco de las elecciones catalanas. La diferencia, dicen, es que ahora, tras el 4-M, han demostrado que «al sanchismo se le puede vencer» desde la unidad del centro-derecha. Madrid sería un indicador adelantado, «lanza un mensaje de calado nacional», atestigua uno de los barones del PP, que resalta cómo la ilusión por la victoria de Ayuso se ha disparado en otras muchas provincias de España, «como si fuera un triunfo nacional». «Lo de Madrid nos ha activado a todos», advierte.

En ese punto de no retorno que, según el PP, se ha producido en las tendencia de voto tiene un peso indiscutible la absorción de Ciudadanos. «Las elecciones en Madrid tienen un efecto emulación que llevará a otros votantes de Ciudadanos a tomar el mismo camino», auguran. Los populares no ven capacidad de recuperación en el partido de Arrimadas y creen que se ha dado un paso decisivo hacia el reagrupamiento en el espacio electoral que sumó mayoría absoluta en 2011. Faltaría una de las tres ramas, la de Vox. Casado está firmemente decidido a mantener la ruptura con Vox y con Abascal. Desde la dirección nacional aseguran que no les preocupa que Vox tenga «su caladero y pesque de ahí», ni que movilice a unos votantes a los que no llegan los populares. «Con Vox nada va a cambiar», sentencian. Al final, Casado está convencido de que llegado el momento, si el PP gana unas elecciones, Vox no tendrá más remedio que apoyarlo.

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