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El PNV aprieta a Moncloa por la caja única de la Seguridad Social

Amenaza con ser hostil a Escrivá en el Congreso si no obtiene ya la gestión del ingreso mínimo vital

El PNV eleva la presión sobre el Gobierno para que le traspase ya la gestión íntegra del Ingreso Mínimo Vital (IMV), lo que supondría la primera grieta en la caja única de la Seguridad Social.

Para el grupo vasco la «relación amistosa» con el ministro de Seguridad SocialJosé Luis Escrivá, está en juego, lo que supone una clara amenaza con no prestar apoyo a los textos que remita al Congreso o plantearle una dura oposición en los debates.

Como aperitivo de lo que puede venir, el PNV preguntará este miércoles al Gobierno «por qué se empeña en obstaculizar la transferencia de la gestión del Ingreso Mínimo Vital a la Comunidad Autónoma del País Vasco y a la Comunidad Foral de Navarra». «Ya puede ir poniéndose las pilas porque, si no, le van a caer dardos desde todas las esquinas», avisó ayer el portavoz del PNV, Aitor Esteban, a Escrivá en una entrevista en Radio Euskadi.

La transferencia de esta competencia estaba prevista para octubre pero el ministro de Seguridad Social remitió una propuesta al Ejecutivo vasco que ha despertado la indignación y la impaciencia de éste, al entender que no es el traspaso íntegro acordado. Fuentes de la Seguridad Social, sin embargo, confían en comenzar el diálogo «muy pronto» y destacan que «se ha hecho un trabajo muy intenso». Fuentes del PNV, por su parte, replican que no hay diálogo que hacer sino «acuerdos que cumplir». La creciente debilidad del Gobierno alimenta también la impaciencia del grupo vasco por lograr esta competencia.

Una eterna demanda

El debate sobre el riesgo de ruptura de la caja única de las pensiones lleva tiempo sobre la mesa del tablero político, especialmente por los reclamos de los gobiernos vascos y catalanes. La Constitución remarca la unidad de la caja de la Seguridad Social y establece que la Tesorería del instituto público es «la caja única del sistema». Es, por tanto, la Seguridad Social nacional la que recauda todas las cotizaciones del país y luego las reparte por igual según el tipo de prestación, sin que importe la región de residencia del ciudadano.

El Gobierno vasco, sin embargo, pactó con el Ejecutivo de Pedro Sánchez que recibiría la transferencia del régimen económico de la Seguridad Social, lo que podría suponer el principio de la quiebra del mecanismo de solidaridad generacional y entre regiones que sustenta nuestro sistema.

El Ejecutivo de Sánchez se defendió alegando que se trata solo de la gestión de estos fondos, aunque lo cierto es que el propio PNV consideró que este traspaso completaría los 29 traspasos pendientes del Estatuto de Guernica. De momento, la pandemia ha aplazado este compromiso hasta, como mínimo, junio de 2022. Conseguir la gestión del IMV se entiende, por tanto, como «un primer paso» en esta misión. Así lo calificó, de hecho, Esteban en el momento del acuerdo cuando incidió, además, en que se trataba de «un avance para seguir profundizando en la negociación de esta transferencia».

Este choque entre el PNV y Escrivá engrosa la lista de desencuentros que acumulan el Gobierno socialista y el vasco en los últimos meses, especialmente a cuenta de la gestión de la pandemia. El último, la semana pasada a cuenta de las nuevas restricciones planteadas por el Ministerio de Sanidad para el ocio nocturno y la hostelería.

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