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El plante de seis magistrados del TC obliga a Conde-Pumpido a pedir perdón

Los miembros del tribunal, a los que llamó «juristas de salón», exigieron una rectificación pública

El ex fiscal general ya había borrado de su voto particular las «ofensas» a la mayoría que tumbó la alarma

Las expresiones «ofensivas e inapropiadas» que el magistrado Cándido Conde-Pumpido vertió contra sus compañeros del Tribunal Constitucional en su inicial voto particular de la alarma han agrandado la herida que ya habían dejado las deliberaciones en la última sesión del Pleno, en la que se aprobó la inconstitucionalidad del confinamiento.

Tanto ha sido así que a día de hoy se ha roto toda relación entre los magistrados, hasta el punto de que los seis de la mayoría que tumbó la alarma, ofendidos por las palabras del ex fiscal general, plantaron ayer el Pleno del TC previsto para esta semana a la espera de que el ex fiscal general rectificara públicamente lo dicho, como así ocurrió.

El malestar latente el lunes, una vez que trascendió tres días antes el voto particular de Pumpido, obligó ese mismo día al ex fiscal general a suprimir de su inicial texto discrepante términos «impropios e inapropiados», como «juristas de salón» o «legos». Pero no fue suficiente. Aunque el voto particular notificado el lunes por la noche ya no hacía referencia alguna a esas expresiones, la mayoría exigía que el ex fiscal general pidiera disculpas públicamente. Estos seis magistrados, entre los que se encuentra la vicepresidenta progresista Encarnación Roca, han sido blanco de las críticas de miembros del Gobierno que, como Margarita Robles, han tildado la sentencia de «elucubraciones doctrinales», o que, como Ione Belarra (Podemos), les acusó directamente de «hacer oposición» al Ejecutivo.

Asuntos pendientes

Ayer, a la espera de ese comunicado público, plantaron al Pleno extraordinario previsto para esta semana y en el que se iba a abordar, entre otros asuntos, el recurso de amparo de Dolors Bassa por la sentencia del ‘procés’.

Entre el texto inicial (y filtrado) de Conde-Pumpido y el notificado el lunes por la noche no hay rastro de esas ofensas, pero el magistrado mantiene de principio a fin (e incluso llega a desarrollar de forma más profusa) la tesis de que el estado de alarma era el instrumento idóneo para hacer frente a la pandemia, que la decisión de la mayoría «desarma al Estado» ante situaciones similares y que no hubo una suspensión de derechos sino una limitación de los mismos, por lo que la declaración de excepción era algo que no procedía.

Uno de los párrafos que ha desaparecido del voto particular de Pumpido es el siguiente: «Tras una prolija, profusa y confusa acumulación de materiales doctrinales y teóricos, que no compartimos y que no vienen al caso, la ‘ratio decidendi’ de la sentencia es verdaderamente escueta y frágil».

El magistrado también ha cambiado la palabra «desaguisado» por «problema» y «extravagante» por «contra legem» en esta frase inicial: «(…) Y es para arreglar el desaguisado creado por la propia sentencia mediante el uso equivocado de las referidas categorías constitucionales para lo que la propia sentencia de la que discrepamos decide hacer una interpretación extensiva y, como decíamos, extravagante del concepto de orden público, poniendo así en cuestión tanto lo afirmado en nuestra anterior doctrina como lo dispuesto en la Ley orgánica 4/1981, pero sin considerar siquiera la necesidad de someter la propia norma a control de constitucionalidad».

Argumentación «muy pobre»

Ha desaparecido, además, el calificativo de «muy pobre» referido a la argumentación con la que la mayoría llama suspensión a una «restricción intensa de un derecho fundamental». Y la de «juristas de salón» o «legos» para contraponerlos al papel de un verdadero intérprete de la Constitución.

Aun suprimiendo esas alusiones «despectivas», el voto particular sigue siendo especialmente duro respecto a los otros pareceres discrepantes que anoche se conocieron: el de los conservadores Andrés Ollero y Juan José González Rivas (presidente) y la progresista María Luisa Balaguer. Falta por ser notificado el de Juan Antonio Xiol, que como informó ABC el pasado domingo, ya dijo al finalizar el Pleno que su voto sería largo y que tardaría días en redactarlo.

Pese a que la notificación de la sentencia se hace con los votos particulares, en un intento de adelantarse a otra posible filtración del nuevo voto de Pumpido, el Tribunal Constitucional optó por comunicar a las partes sentencia y textos discrepantes con el de Xiol aún pendiente.

Fruto de «un arduo debate»

Ya ayer, consciente de la indignación que sus críticas habían generado en los magistrados y que estos transmitieron el lunes al presidente del Tribunal, Juan José González Rivas, Pumpido difundía una nota en la que recuerda que lo que se filtró era en realidad un borrador en el que ha introducido las modificaciones. «Lamento que algunas de las expresiones desafortunadamente contenidas en el borrador, y que son fruto de la discrepancia propia del arduo debate jurisdiccional sobre asuntos especialmente complejos y relevantes, han molestado a mis compañeros de la mayoría, a quienes pido disculpas».

«De ellos, solo puedo resaltar su integridad, solvencia y compromiso intelectual, así como mi admiración por su profunda formación jurídica y su noble dedicación a la tutela de los derechos fundamentales de todos los ciudadanos. Con independencia de la pluralidad de pareceres, que solo puede enriquecer las resoluciones de este Tribunal, he de manifestar que para mí resulta un orgullo y una satisfacción deliberar con ellos». Eran las doce de la mañana, dos horas después de la convocatoria de un Pleno abortado por falta de quorum.

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