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El Parlamento Europeo pretende declarar el aborto como un «derecho humano»

El conocido como ‘informe Matic’ del grupo socialdemócrata propone abordar la objeción de conciencia de los médicos como una «denegación de la atención médica»

Pese a que en la mayoría de los países del continente el aborto es legal, el Parlamento Europeo ultima un informe para instar a los países miembros a eliminar cualquier obstáculo en el acceso a la interrupción voluntaria del embarazo (IVE) y considerarlo como un «derecho humano». El denominado ‘Proyecto Matic’ sobre «la situación de la salud y los derechos sexuales y reproductivos en la UE, en el marco de la salud de la mujer» pretende además que esta práctica sea garantizada por la sanidad pública de los países miembros, aunque ello suponga menoscabar el derecho a la objeción de conciencia de los profesionales sanitarios.

La propuesta –defendida por el croata Pedrag Matic del Grupo de la Alianza Progresista de

Socialistas y Demócratas– denuncia que «urge una respuesta contundente de la UE» ante «el evidente retroceso en los derechos de las mujeres a un aborto seguro» y conmina a los estados a garantizar el acceso a esta prestación «eliminando todas las barreras».

«De ser reconocido como un derecho humano por el Parlamento Europeo se abrirá la puerta a poder exigir el cumplimiento de ese derecho a cualquier nación», advierte la europarlamentaria de Vox, Marga Pisa.

Entre los «obstáculos más problemáticos», el proyecto subraya «la negación de la atención médica por parte de los profesionales de la medicina basándose en las creencias religiosas, morales, filosóficas o éticas para no realizar abortos». «Esto niega a las mujeres su derecho a la salud y a los procedimientos médicos», subraya el informe que no solo es muy crítico con la falta «de un sistema público de derivación» de los pacientes en los propios «hospitales públicos», sino que además considera que los obstáculos en el acceso al aborto es una «violación de los derechos humanos y una violencia de género» que debe ser abordado por la Unión Europea.

El proyecto considera concretamente la objeción de conciencia como «una interferencia» en el derecho del paciente a «un acceso pleno a la asistencia sanitaria» y, por ello, propone abordar esta cláusula como una «denegación de la atención médica». Para los promotores de este informe, la objeción de conciencia –reconocida en más de 20 estados miembros y contemplada por la ONU y el Convenio Europeo de Derechos Humanos– «no se trata de un derecho absoluto», ya que, según recuerdan, el propio Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) «ha declarado que no debe utilizarse para bloquear el acceso a los servicios a los que se tienen derecho legalmente».

La propuesta está prevista que sea aprobada en el pleno los próximos 23 y 24 de junio debido a que cuenta con el apoyo de socialistas, demócratas, verdes y la izquierda radical (S&D, Verts/Ale, The Left y Renew). En la Comisión de Derechos de las Mujeres e Igualdad de Género –donde se debatió el pasado 11 de mayo– el Partido Popular Europeo votó dividido, mientras que los conservadores (ID y ECR –donde se encuentra Vox–) votaron en contra.

«Un despropósito»

Para la europarlamentaria del Partido Popular, María Rosa Estarás –que votó en contra– considera que el informe «se ha inventado un derecho humano que no existe, al incluir el aborto dentro de los derechos a la salud sexual y reproductiva de la mujer». «Es un uso manipulador del lenguaje porque todos estamos a favor de la salud sexual y reproductiva de las mujeres pero de allí a definir el aborto como un derecho humano nos parece que es llegar demasiado lejos. El aborto no está dentro los 30 derechos humanos recogidos en la declaración universal», recuerda a ABC.

«El mayor logro de la humanidad ha sido la aprobación de los derechos humanos, pero cuando se manipula ese logro llegamos a este informe que es un despropósito», apunta la eurodiputada, que considera que el grupo socialdemócrata ha hecho un «uso torticero» de los derechos humanos que «son indiscutidos e indiscutibles».

«Todos estamos a favor de la salud sexual y reproductiva de las mujeres pero de allí a definir el aborto como un derecho humano nos parece que es llegar demasiado lejos», afirma la europarlamentaria del PP María Rosa Estarás

En la misma línea, la eurodiputada por VOX, Marga Pisa, tilda de «barbaridad» que el borrador consagre la autonomía absoluta del paciente «pasando por encima del derecho a la objeción de conciencia» de los médicos. «Al equiparar el aborto a la salud sexual, este pasa a considerarse como una asistencia médica por lo que negarse a practicar una interrupción voluntaria del embarazo es una dejación de funciones. Así se pretende eliminar el derecho a la objeción de conciencia de los profesionales sanitarios», explica.

Pisa recuerda además que el aborto no es derecho humano «protegido por la legislación internacional» como defiende el documento. No solo es «inexistente en la regulación internacional» sino que además «vulnera la propia Declaración Universal de Derechos Humanos y los principales Tratados vinculantes, así como la jurisprudencia del TEDH y el Tribunal Superior de Justicia de la UE (TJUE)», señala.

La parlamentaria subraya que la propuesta –al igual que el polémico informe Estrela que fue paralizado en 2013– supone además «una injerencia» en la competencia de los estados para legislar en materia de salud sexual y reproductiva. Pese a ello, advierte que de ser reconocido como un «derecho humano» por el Parlamento Europeo se abrirá la puerta «a poder exigir el cumplimiento de ese derecho a cualquier nación».

Pese a que el documento no es vinculante, Estarás también insiste en la misma idea. «Si se aprueba puede ir haciendo de lluvia fina para que ese proyecto ideológico se vaya consolidando», afirma. Actualmente, 27 estados miembro de la UE permiten el aborto libre en las primeras semanas de gestación o en determinados supuestos. San Marino, Andorra y Malta son los más restrictivos, ya que no lo aprueban en ningún supuesto. En Polonia, tras una reciente sentencia del Tribunal Constitucional solo se puede interrumpir el embarazo si es producto de una violación o incesto y cuando la vida de la madre corra peligro. La anomalías fetales dejó de ser una causa legal para abortar.

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