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El historial okupa de La Ingobernable: del Paseo del Prado al hostal Cantábrico

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El colectivo usurpó ayer el número 3 de la calle de la Cruz, donde pretende crear una Oficina de Derechos Sociales para asesorar a vecinos

Mientras en la Puerta del Sol sonaba el himno nacional y se colocaba la corona de laurel en honor a los héroes del Dos de Mayo, a solo 350 metros una decena de jóvenes irrumpía en el edificio abandonado del número 3 de la calle de la Cruz. Eran los okupas de La Ingobernable. Subieron las escaleras del inmueble, abrieron las ventanas que dan acceso a unos pequeños balcones y, al lado de los luminosos corroídos por el paso del tiempo del hostal Cantábrico –antiguo uso que tenía el edificio–, comenzaron a desplegar pancartas para anunciar la apropiación. «Derechos sociales para cambiarlo todo», puede leerse en la más grande de ellas, convertido ya en el nuevo lema del colectivo.

La Ingobernable, antes un centro social autogestionado, quiere ser en su tercer asalto ilegal una Oficina de Derechos Sociales que dé respuesta a los problemas y necesidades básicas de la ciudadanía y que asesore a los vecinos. Lo que hace años fueron 112 habitaciones de un modesto hotel de dos estrellas será la nueva base de operaciones de los okupas, desalojados por última vez hace un año del antiguo edificio del Archivo de Protocolos de Madrid, propiedad del Ministerio de Justicia, donde solo estuvieron un mes. Antes de hacerse con este Bien de Interés Cultural habían estado dos años y medio –desde mayo de 2017 hasta noviembre de 2019– en el número 30 del paseo del Prado, propiedad municipal. La joya que ayer usurparon a la fuerza, en cambio, no es pública: pertenece a los hermanos Fernández Luengo, dueños de las peluquerías Marco Aldany.

«La pandemia nos ha vuelto a recordar que no hay salidas individualistas a los problemas comunes. Y ahora más que nunca necesitamos una Oficina de Derechos Sociales (ODS) porque organizarse es esencial», aseguraron los portavoces del colectivo, al tiempo que anunciaban la toma del inmueble: «Es un símbolo más de la especulación inmobiliaria que asola al centro de nuestra ciudad, llevaba ya cinco años vacío y abandonado». A las puertas, un centenar de activistas se concentró para aplaudirles y vitorearles. La Policía Nacional y Municipal tuvo que acordonar durante horas la zona, sin que se registrasen incidentes.

El colectivo asegura que a partir de ahora seguirá siete ejes de acción: defensa del derecho a la alimentación, a la protesta, a la renta básica, la salud comunitaria, el transfeminismo y contra la precariedad laboral y la vulneración de derechos. «Las ODS son espacios que vienen funcionando desde el año 2000. A través de asesorías colectivas las personas llevan un problema, lo comparten y se dan cuenta de que no es individual y se puede lograr una solución», explican sobre la labor que desempeñarán, poniendo como ejemplo a la Plataforma de Afectados por la Hipoteca.

Como si del Gobierno se tratara, garantizan que acabarán con la Ley Mordaza, la Ley de Extranjería y «todas las leyes injustas» para combatir «el odio, el racismo y la guerra entre pobres». La siguiente misión será realizar una defensa de la renta básica universal frente a la «total insuficiencia del Ingreso Mínimo Vital (IVM)» y en las instalaciones abrirán un «eje de salud comunitaria para multiplicar las redes contra un capitalismo que enferma».

Su última tesis para adueñarse del edificio es que desarrollarán una sección apoye una «Ley de Vivienda para Todos» y que se regule el alquiler. «Queremos hacer política de base, la de todos los días. Porque todo lo que tenemos es porque otras lucharon, no nos queda otra que organizarnos más y mejor», concluyen en un comunicado, en el que hacen gala del día elegido: «Hemos decidido ponernos ingobernables y chulapas. Celebramos este día rebelándonos contra la incertidumbre que nos acecha».

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