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El gesto que Ayuso tendrá con Vox: una secretaría en la Mesa de la Asamblea de Madrid

Los de Monasterio entrarán en la Mesa con un puesto, que no será ni la Presidencia ni una de las tres vicepresidencias. En la izquierda, se da por hecho que Más Madrid y PSOE tendrán un asiento cada uno

Al intenso maratón político que se inició en Madrid el 11 de marzo con motivo de la ruptura de PP y Ciudadanos en el Gobierno regional y que desembocó en las elecciones del 4 de mayo le ha seguido un mes de parón. Semanas de descompresión provocadas porque el resultado de las urnas dejó despejado el camino de Isabel Díaz Ayuso hacia su reelección.

Sin mayoría absoluta, la presidenta madrileña tiene, sin embargo, una mayoría tan abrumadora en la Asamblea con respecto a las fuerzas de la izquierda que le ha librado del proceso de negociación de cara a su investidura. Los planes y los plazos en el equipo de Ayuso siguen inalterables: el 17 y el 18 se celebrará en el parlamento de Vallecas el debate en el que la dirigente popular defenderá su programa de gobierno; un día más tarde tomará posesión de su cargo en la Puerta del Sol y anunciará el nombre de sus consejeros; y, finalmente, el lunes 21 celebrará en el kilómetro cero la primera reunión, con carácter extraordinario, de su Consejo de Gobierno.

Fuentes próximas a la presidenta dejan claro que, en ningún caso, habrá una negociación del PP con Vox de cara a la investidura. Consideran que el resultado de los comicios regionales fue tan nítido que Ayuso está legitimada para acudir a ese debate con una propuesta para el Madrid de estos dos próximos años sin necesidad de matizarla en una negociación previa con los de Rocío Monasterio.

En todo caso, advierten deberán ser los 13 diputados de Vox los que elijan entre votar a favor de la investidura, abstenerse para facilitarla en segunda ronda o, en su caso, alinearse en el «no» con Más Madrid, PSOE y Podemos.

Sin negociación previa a la investidura, lo que sí se está concretando en estos días es el inicio de contactos entre el PP y Vox de cara a las votaciones del próximo martes, en el pleno de constitución de la Asamblea, para elegir a los siete miembros de la Mesa del parlamento autonómico. Esas primeras conversaciones arrancaron el lunes y no se están llevando a cabo al más alto nivel sino que están teniendo como interlocutores a miembros de ambos grupos parlamentarios.

El PP, con sus 65 diputados, tiene garantizados cuatro asientos en la Mesa. Lo que implica que los populares tendrán la mayoría absoluta en el órgano de gobierno de la Asamblea. A Vox, por su parte, no le correspondería en principio ninguno de los puestos restantes en la Mesa del parlamento. Sin embargo, en el PP –lo hizo la propia Ayuso en público hace apenas diez días– están dispuestos a coordinarse con la bancada de Monasterio para lograr un asiento para Vox. De esta forma, el PP seguiría teniendo 4 puestos y Vox contaría con uno, lo que dejaría a la izquierda únicamente con dos asientos en la Mesa.

En un primer momento, el líder nacional de Vox, Santiago Abascal, dejó caer que Ayuso debería tener un gesto hacia ellos, como potencial socio de la legislatura. Y fue más allá al asegurar que ese guiño a Vox podría concretarse en la cesión de la Presidencia de la Asamblea. LA RAZÓN avanzó que ese escenario en ningún caso estaba contemplado en el equipo de Ayuso.

La razón fundamental que ha llevado al Partido Popular a descartar que Vox pudiera presidir la Asamblea debemos encontrarla, otra vez, en el resultado del 4-M. No hay razón alguna, argumentan en Sol, para que un partido con 65 diputados, a tan solo cuatro de la mayoría absoluta y con 31 escaños de ventaja sobre la siguiente fuerza, no presida la Asamblea. Tampoco sería muy razonable, advierten esas mismas fuentes, que la cuarta fuerza de la región estuviera el frente de la cámara legislativa, al contar con sólo 13 diputados. El otro argumento en el que sustentó esta negativa a la tesis de Abascal tiene que ver con la experiencia de lo sucedido entre 2019 y 2021. Se cedió la Presidencia de la Asamblea a Ciudadanos como fruto de la negociación del Gobierno de coalición y esta decisión, con el tiempo, terminó convertida en un verdadero dolor de cabeza para el PP.

Sobre este contexto, en el equipo de Ayuso consideran que la entrada de Vox en la Mesa es ya un gesto más que suficiente por parte del PP, que prueba la disposición de esta formación a una colaboración permanente. Por ello consideran que la cesión de una de las tres secretarías de la Mesa a Vox es la opción más razonable, lo que implica que los de Monasterio tampoco ocuparán una de las tres vicepresidencias.

Los dos puestos restantes se deberán repartir entre Más Madrid, PSOE y Podemos. Los de Mónica García no contemplan quedar fuera del órgano de gobierno de la Cámara ante una hipotética pinza entre Podemos y PSOE. Más allá de la negociación PP-Vox, Más Madrid cree que tendrán un lugar en la Mesa por una simple razón: «Porque somos la segunda fuerza política de la Comunidad de Madrid», aseguran desde la formación que lidera García. Y no solo eso, confían en que «igual que nosotros nos comportamos con lealtad, creemos que el resto de grupos hará lo mismo». Desde la formación errejonista aseguran incluso que ya han mantenido conversaciones con el resto de grupos políticos de la izquierda. De ahí que den por hecho que esta vez no quedarán fuera.

Esta misma idea la confirman fuentes del Grupo Socialista en la Cámara de Vallecas, que aseguran a LA RAZÓN que «nuestra idea no es excluir a nadie con jugadas extrañas». Así, si finalmente PP y Vox acaparan cinco de los siete puestos del órgano de gobierno, los dos restantes irían a parar a Más Madrid y PSOE «por una simple aproximación matemática, aunque todo depende de lo que el PP haya acordado o quiera acordar con Vox».

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