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El error de Garzón complica el objetivo de UP de mantener su cuota de ministros

Temor a que Sánchez recorte su cartera tras la ‘crisis del chuletón’ y que su salida agite Unidas Podemos

Unidas Podemos se prepara. Todavía no hay comunicación formal por parte de Pedro Sánchez, pero las sensaciones en el socio minoritario de la coalición es que en esta ocasión los tambores de una remodelación del Gobierno suenan con sentido. ABC ya publicó la pasada semana que la intención principal es resistir. Presentar su cuota dentro de la coalición como intocable. Con el pretexto de que sus cinco ministerios actuales ya son una representación menor de la que le corresponde por número de votos.

La necesidad de estabilidad es un factor a favor de Unidas Podemos, que interpreta que el presidente del Gobierno evitará una disputa con sus socios para evitar desestabilizar los pilares de la única mayoría con

la que el PSOE cuenta no ya para agotar esta legislatura, sino para poder gobernar a medio plazo. Pero a la vez saben que esta crisis se resolverá muy probablemente reordenando competencias y reduciendo el tamaño del Consejo de Ministros. Cualquier error se puede pagar. Y la ya llamada «crisis de los chuletones» ha dejado muy tocado al ministro de Consumo, Alberto Garzón.

Ante este episodio en Unidas Podemos reaccionan en diferentes planos. Quienes tienen que hacer alguna declaración pública apoyan los principios expresados por Garzón respecto al menor consumo de carne, recuerdan que esas ideas se recogen en el plan España 2050 que presentó el presidente y centran sus críticas en Luis Planas, ministro de Agricultura, por atacar la campaña de Garzón.

Por otro lado, evitando comunicados oficiales o cosas por el estilo, sí se reconoce el malestar con el presidente del Gobierno por la forma en que tomó partido y desautorizó a Garzón. Pero hay un tercer enfoque: en UP también hay malestar con Garzón. Consideran que su actuación por libre, que no estaba programada como una estrategia coordinada del socio minoritario de la coalición, ha dado muestras de su precariedad y poco peso en el Gobierno. En resumidas cuentas, no se niega que Alberto Garzón es hoy más débil que ayer de cara a los planes que Pedro Sánchez tiene en mente. Y esta conclusión irrita en la confluencia, que pensaba que el presidente podría respetar la voluntad de Unidas Podemos de no tocar a sus ministros. Algo que daría no solo estabilidad a la coalición, sino tranquilidad interna a Díaz en el gobierno y liderazgo de la confluencia.

Equilibrios en la confluencia

Lo cierto es que al margen de la propia Yolanda Díaz, como foco del conglomerado morado y como ministra con más competencias, y de Ione Belarra, nueva líder de Podemos y negociadora de asuntos troncales con el PSOE, el resto de ministros morados aparecen en posición de debilidad.

Los rumores han alcanzado incluso a Irene Montero, ministra de Igualdad. Una vez que se ha aprobado el Proyecto de ley del «solo sí es sí» y con el Anteproyecto LGTBI también bajo el brazo, la eventualidad de un paso atrás por parte de la número dos de Podemos se ha extendido. Esta posibilidad es descartada por varias fuentes del espacio de UP: «No podemos perder Igualdad». Al margen de la profundidad de sus competencias, que siempre tienen que complementarse con las del Ministerio de Justicia, en Podemos sí consideran este ministerio una bandera importante, con la que están logrando ganar batallas pese a tener, como suelen decir, el departamento «intervenido» por la vicepresidenta primera, Carmen Calvo.

Así, siguen siendo el ministro de Universidades, Manuel Castells, y el de Consumo, Alberto Garzón, los flancos más débiles de Unidas Podemos. Pero Castells tiene a su favor que antes del inicio de la pandemia se le integró en la mesa de diálogo con Cataluña y nada hace pensar que no vaya a repetir. Además representa la cuota de los comunes de Ada Colau, y esa es una relación que Díaz está muy decidida a mimar. Las que tiene con el presidente del Gobierno son además muy estrechas.

La presencia de Garzón, en cambio, tiene más que ver con el reparto de espacios dentro de Unidas Podemos, con un ministerio para Izquierda Unida, que con el valor que Garzón aporta en su acción gubernamental. O incluso en la consideración que tiene su figura dentro de la propia confluencia. Aunque, por otro lado, el líder de IU guarda buena relación con algunos cargos destacados del PSOE que ven en él una cultura política más tradicional.

La unión de Izquierda Unida a Podemos en 2016 fue el germen de Unidas Podemos como marca electoral. Un espacio político que, ahora, tras la marcha de Pablo Iglesias como incuestionable referente, se encuentra en un nuevo momento. Un espacio compuesto por Podemos, lzquierda Unida, los comunes, el PCE y Alianza Verde. Pero Yolanda Díaz, actual líder de ese espacio político, abandonó su militancia en IU hace meses. Nunca ha militado en Podemos. Aunque sí mantiene su carnet del PCE, que a la vez forma parte de IU. Una familia de matrioskas en las que cada muñeca tiene su tamaño y su función. Díaz tiene el reto de mantener alineadas todas las piezas. El fiasco de Garzón da un pretexto a Sánchez para intervenir. Y en Unidas Podemos temen que si pulsa ese botón una pieza se quede sin sitio y su vida interna se pueda complicar.

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