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El dique Sánchez-Calviño se refuerza frente al afán impositivo de Podemos

El ala socialista se niega a emprender una revolución fiscal en 2022, aunque Hacienda no se cierra a estudiar poner en marcha algunas medidas puntuales

El rol de la vicepresidenta económica tranquiliza, en parte, a las empresas

Si hay una ley que determina el futuro del Gobierno es la de Presupuestos Generales del Estado. Hacer cesiones y recibir votos a cambio, sabiendo además que la fragilidad no es solo parlamentaria sino que también se da en el propio Ejecutivo, con choques evidentes entre bandos. Economía y Hacienda caen del lado del PSOE y ya tienen en la cabeza la hoja de ruta a seguir con los impuestos. Por el camino de estos meses llegarán las presiones de Unidas Podemos para llevar a término el acuerdo de coalición pero, hoy por hoy, en el ala socialista se niegan a emprender una reforma fiscal de calado en 2022.

El Ministerio de Hacienda ya puso en marcha hace pocas semanas la maquinaria para diseñar y negociar las cuentas de 2022. La intención, como publicó ABC, es continuar la expansión del gasto y apoyarse en la subida impositiva de 2021 para intentar contener ligeramente el déficit y la escalada de deuda. En el Gobierno ya están manos a la obra con las negociaciones, siendo los impuestos un punto central entre los partidos del Ejecutivo de coalición.

Visiones, ahora enfrentadas

La vertiente socialista, con el plan de recuperación en la mano, dio un giro de 90 grados a su estrategia pública; en abril, por boca de la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, se transmitió que buena parte de la reforma fiscal -armonización de Patrimonio, Sucesiones y Donaciones- podría llegar ya el año que viene. Meses más tarde, el propio presidente Pedro Sánchez se ha encargado de enmendar a su ministra al decir, con rotundidad, que de hacer una revolución del sistema tributario en 2022, nada de nada. Unas palabras que suscriben también la vicepresidenta primera, Nadia Calviño, y Montero.

Sin embargo, esto no quiere decir que no se vayan a hacer cesiones. Fuentes de Hacienda señalan que para 2022 ya podrían llevarse a cabo algunas medidas fiscales, sin concretar las figuras que se revisarían o incluirían en las cuentas.

Por su parte, Podemos ha activado su plan para los Presupuestos: insistir, insistir e insistir en que hay que subir impuestos el año que viene. Hace dos días, los portavoces morados Isa Serra y Pablo Fernández hablaron de «llevar a cabo una reforma fiscal ambiciosa», lo cual consideran ineludible para el año siguiente. Según las fuentes consultadas, cumplir desde ya con el acuerdo de coalición en materia fiscal será uno de los grandes retos para Podemos.

Lo cierto es que el objetivo del Gobierno de coalición, tal como enunció en el plan de recuperación, es «acercar los niveles de tributación de España a la media de los países de nuestro entorno», esto es, cerrar una brecha de 7,2 puntos de PIB de recaudación entre el 39,2% del PIB que ingresa España y el 46,5% de la Eurozona. Esto se traduce en que vía impuestos habrá de recaudarse hasta 80.000 millones de euros más.

El movimiento de reforzar la posición de Calviño en el Gobierno va también encaminado a hacer más sólido el dique económico que usa Sánchez, según le viene, contra su socio en el Ejecutivo. La reforma fiscal es la última de las batallas libradas, tras el nuevo alza del salario mínimo y la encallada ley de vivienda, por ejemplo.

En este caso concreto, el argumento socialista para rechazar las presiones de Podemos es más sólido que nunca. Fuentes cercanas al Gobierno destacan que no pueden emprender una revolución tributaria cuando han encargado un trabajo extenso de análisis a un grupo de expertos. Es por ello que el PSOE se escuda en que para reformar el sistema impositivo primero necesitan ver qué dicen esos expertos, liderados por el catedrático de Economía Jesús Ruiz-Huerta. El informe debería estar listo en los primeros meses de 2022 y sería ahí cuando Economía y Hacienda empezarán a plantear la esperada revisión integral.

Acuerdo de coalición

Así las cosas, Podemos insiste en dar cumplimiento al acuerdo de coalición de finales de 2019, con especial hincapié en el tipo mínimo de Sociedades del 15% para grandes empresas. Esta última es una medida que el Gobierno no piensa, hoy día, llevar a las cuentas del año que viene porque el entendimiento en los foros internacionales -OCDE, G-20…- para aprobarlo a escala global avanza a buen ritmo y por buen camino, de cara a su implantación en 2023.

Entre el resto de medidas que figuran en el acuerdo de coalición están una revisión -más profunda- de la progresividad del Impuesto sobre la Renta y de la fiscalidad de las grandes fortunas, impuestos verdes (como al diésel o a los billetes de avión, por ejemplo) y mejoras para las pymes, de modo que aquellas que facturen menos de un millón de euros pasen a tributar dos puntos porcentuales menos.

En el lado opuesto a la formación morada están los empresarios. Fuentes cercanas a la CEOE valoran positivamente que Sánchez priorice la economía en su agenda política, pero difieren en cuanto a las recetas a futuro. Lo que quiere el tejido productivo son «menos impuestos y menos economía sumergida, que es un problema que dobla la media europea».

En este sentido, la reforma fiscal que plantean no pasa por subir impuestos sino por bajarlos. «Una reforma fiscal a la andaluza o a la madrileña, que funciona», afirman las mismas fuentes.

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