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El Congreso mantiene los límites a la prensa pese al fin del estado de alarma

Madrid 25/05/2021/....rueda de prensa posterior a la reunión del consejo de ministros con la ministra portavoz María Jesús Montero Foto:Jaime García. ARCHDC ....en la imagen

La Cámara Baja justifica la restricción de acceso por las medidas sanitarias vigentes en la Comunidad de Madrid

Ser periodista parlamentario es hoy tan complicado como el pasado septiembre. Entonces la segunda ola amenazaba con volver a desbordar el sistema sanitario español y ahora se produce una desescalada consecuencia del final del estado de alarma, la mejora en los datos epidemiológicos y el avance de la vacunación.Pero la Cámara Baja es por el momento ajena a la mejora de la situación en el resto del país y mantiene en vigor las medidas de control de aforo que se imponen en la Comunidad de Madrid en ámbitos como el ocio o la hostelería.

El problema es que esa limitación supone para los periodistas un límite evidente al acceso a las fuentes y, por tanto, al derecho a la

 información. Algo que entra en litigio con las restricciones aplicadas por el coronavirus, que permanecen invariables desde el otoño del 2020. Superadas la segunda, la tercera y la cuarta ola, y dejado atrás el estado de alarma, en el Congreso justifican su celo en una voluntad de acompasar su ritmo al de la Comunidad de Madrid, donde se halla la sede de la soberanía nacional.

Pero lo cierto es que no hay luz en el horizonte ni plan de contingencia para empezar a relajar las medidas que van más allá de las evidentes, como portar mascarilla en todo momento y mantener la distancia de seguridad. Esto último, insisten en el Congreso, es imposible en el caso de que se permita acceder al edificio a todos los periodistas que acudían a cubrir la información parlamentaria ‘in situ’.

Ahora, las restricciones son menores que cuando estalló la pandemia en España, pero no hay evolución desde hace meses. En marzo del 2020, la presidenta del Congreso, Meritxell Batet, decretó el cierre de la Cámara Baja tras detectarse el primer positivo de un diputado y en las vísperas de declararse el primer estado de alarma. Para la historia quedaron las imágenes de plenos desangelados con un puñado de diputados y sin presencia de medios.

No fue hasta el mes de junio cuando los primeros periodistas se empezaron a incorporar a la institución de forma presencial –entre marzo y junio solo podían seguirse las sesiones por ‘streaming’– y pasaron otros tres meses hasta que se abrió la mano algo más para la prensa. Desde septiembre del 2020 todo sigue igual.

Si en junio del año pasado se permitía el acceso al Congreso de un periodista por cada medio acreditado, desde septiembre pueden acudir dos redactores por medio, más un técnico extra en el caso de las televisiones. La situación dista mucho de ser igual a la que existía prepandemia. Antes había libertad deambulatoria, pero ahora los periodistas solo pueden estar en la sala de prensa, en sus cabinas, en la tribuna y en el patio del Congreso.

Sigue prohibida la entrada a los pasillos que dan acceso al hemiciclo, donde habitualmente había contactos permanentes entre periodistas y diputados, formales e informales, con micrófonos y cámaras o sin ellos. El ‘pasilleo’, fundamental para la obtención de información, permanece restringido, explican desde la Cámara Baja, por la «imposibilidad» de mantener la distancia interpersonal de 1,5 metros.

Vacuna o inmunidad

«La vigencia del plan, que se irá revisando y actualizando en función de las necesidades y de acuerdo con la normativa aplicable en cada momento, se mantendrá hasta que se desarrolle una vacuna eficaz que esté disponible para realizar la inmunización de la población; se disponga de un antiviral específico o, al menos, un tratamiento farmacológico de probada eficacia; o exista un número suficiente de personas en la población inmunizadas frente al SARS-CoV-2, de forma que se consiga lo que se denomina inmunidad de grupo o colectiva», se estableció en su momento.

Aunque es cierto que aún es lejano el escenario de la inmunidad de rebaño, también lo es que se dispone de varias vacunas efectivas y que el ritmo en España ha mejorado sustancialmente en los dos últimos meses. Uno de cada cinco españoles han recibido ya la pauta completa de la vacunación y más de un diecisiete por ciento cuenta con la primera dosis inyectada. A esa población hay que sumar la que se contagió y generó anticuerpos de forma natural.

Pero en el Congreso persisten: es importante la «prudencia» y van a seguir el ritmo de la Comunidad de Madrid, sin adelantarse, y sin asumir más riesgos de los necesarios. No solo trabajan en la Cámara Baja periodistas, sino responsables de prensa del propio Congreso, ujieres, informáticos, personal de seguridad, camareros, responsables de la limpieza… Y a más periodistas, más trabajadores y mayor riesgo de contagio.

«Para mantener las distancias es imprescindible controlar el aforo», repiten las fuentes consultadas, que destacan que el Congreso es el lugar con mayor presencia de periodistas de España a pesar de las restricciones. Además, inciden, el hecho de que se limite la presencia a dos informadores por medio sirve para garantizar la presencia de todos los medios acreditados.

El sistema para acreditarse también ha generado protestas entre los periodistas, ya que cada día, antes de las dos de la tarde, deben enviarse las acreditaciones de las dos personas que irán a la Cámara Baja el día siguiente. No hay acreditaciones permanentes como antes, y como sigue habiendo, por ejemplo, en el Senado, porque es la única forma de «controlar», apuntan, quién está y cuántas personas hay. Otro problema es que los días que no hay convocatorias no se permiten acreditaciones y que si se convocan ruedas de prensa por motivos de actualidad, los periodistas deben seguirlas de forma telemática y no tienen la oportunidad de repreguntar ni de hablar después con los convocantes.

Solo Ferraz sigue cerrada

Mientras el Congreso mantiene las restricciones, los partidos empiezan a reabrir sus sedes para que los periodistas acudan presencialmente a sus convocatorias. La excepción es el PSOE, que mantiene la sala de prensa de Ferraz cerrada porque «no tiene ventilación». Desde la Cámara Baja, sin embargo, subrayan que la diferencia es que el Congreso no estaba «cerrado», como la sede de los partidos o la sala de prensa del Palacio de la Moncloa, reabierta este mayo, aunque desde marzo se hacían convocatorias al aire libre.

El Gobierno de España, precisamente, fue de los más restrictivos con la prensa, con ruedas de prensa telemáticas en las que las preguntas eran filtradas y leídas por el secretario de Estado de Comunicación. El manifiesto ‘La libertad de preguntar’ fue suscrito por más de seiscientos periodistas locales, regionales, nacionales, internacionales y especializados. La presión, entonces, surtió efecto.

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