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Doña Sofía conquista Grecia

Disfrutó de la compañía de sus hermanos, la Princesa Irene y el Rey Constantino

Para la Reina Sofía siempre es una alegría volver a Grecia, el país en el que nació y donde vivió hasta su matrimonio. Y más en este viaje, un viaje privado y lleno de sorpresas, el primero desde los confinamientos por la pandemia tanto en España como en Grecia. Ahora ha podido pasar unos días acompañada por su hermana la Princesa Irene, ambas ya vacunadas del Covid, para efectuar una actividad en un proyecto en el que colabora la Fundación Reina Sofía, de la que es presidenta de honor, relacionada con la fauna marina mediterránea. Para ello se desplazó primero a la isla de Leros, en el Dodecaneso, donde fue recibida por su alcalde y otras autoridades. Al día

siguiente viajó a la isla de Lipsí, acompañada por el ministro de Medio Ambiente Yorgos Amiras y representantes de varias ONG como Fadaa (la Fundación para el Asesoramiento y Acción en Defensa de los Animales), y la de la familia de armadores Lemos, que participan en un proyecto muy especial: el Santuario de Vida Marítima del Mar Egeo donde se llevarán a los mamíferos marinos con necesidad de rehabilitación y rescate, como las tortugas y los delfines. Con ella estaba también Alicia Alcocer, implicada en este proyecto.

Tras esta visita, la Reina se desplazó a Atenas donde visitó, siempre a nivel privado, la renovada Pinacoteca de la capital. Ahí fue recibida por la ministra de Cultura Lina Mendoni y por la directora de la Pinacoteca, Marina Lambraki Plaka. Y tras almorzar con la ministra, viajó con su hermana al Peloponeso, donde reside ya desde hace años su hermano el Rey Constantino con su mujer, la Reina Ana María. El Rey Constantino cumplió 81 años y se alegró mucho de poder celebrarlo por fin con sus dos hermanas con las que no se reunía desde el mes de febrero pasado. Aunque está muy cuidado y atendido, ha sufrido él también las consecuencias de esta pandemia que ha impedido que se junte toda su familia a su alrededor durante las vacaciones y se celebren las bodas religiosas de sus dos hijos pequeños, Teodora y Filipos.

La presidenta y el primer ministro

La Reina Sofía regresó a Atenas de nuevo y pudo cenar con el Príncipe Miguel de Grecia, un pariente muy cercano y querido, así como escritor de libros históricos de gran éxito. Y ayer efectuó otras dos visitas: la primera fue a Katerina Sakelaropulu, la presidenta de la República, la primera en la historia griega, que hasta ser elegida por mayoría absoluta por los diputados del parlamento era la presidenta del Consejo de Estado. Katerina recibió a la Reina con ilusión, mostrándole partes del palacio y el cuidado jardín. Al entrar en su despacho personal, que había sido el del Rey Pablo, padre de la Reina Sofía (el ahora Palacio Presidencial era el Palacio Real, residencia oficial de su familia) se encontraron con que el gato Kalipsó, recogido de una asociación protectora de animales en la isla de Cárpatos. Estaba tumbado en el sillón de la presidenta. Además conoció también a Pavlos Kotsónis, el compañero de Katerina (que está divorciada y tiene una hija), un juez jubilado que quiso saludarla.

Con la mascota

Y de ahí unos pasos al despacho oficial del primer ministro, el conservador Kiriakos Mitsotakis. Una visita privada e improvisada que permitió a Mitsotakis saludarla y explicarle en detalle, como ya lo había hecho la ministra de Cultura Mendoni, las obras de restauración de la antigua finca real de Tatoi, a casi una hora del centro de Atenas. «Tiene que visitar Tatoi en su próxima visita y yo le acompañaré personalmente», le dijo. La Reina aceptó. Porque desde que Tatoi pasó a ser propiedad estatal, únicamente ha visitado el Cementerio Real, que se encuentra dentro de la propiedad, para visitar las tumbas de sus padres y del resto de su familia helena. Y por supuesto antes de despedirse, la Reina Sofía acarició a la nueva mascota del edificio, el perro también rescatado Peanuts.

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