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Casado rompe con FAES y refuerza su equipo económico

La fundación que lidera el exministro Juan Costa será su nuevo laboratorio ideológico

La revisión que Pedro Sánchez ha hecho en su Gobierno obliga también a la oposición a revisar sus estrategias y ajustarlas a la línea que hoy parece que puede marcar la Legislatura.

El discurso del PP y su posición en el tema catalán están cerrados, pero la dirección popular sí tiene más espacio para intentar rearmarse en el ámbito económico.

Pablo Casado carga con las comparaciones con las etapas anteriores y con una imagen de orfandad en cuanto a experiencia, después de la amplia renovación que ha ejecutado desde que llegó a la Presidencia del partido.

Pero igual que el jefe del Ejecutivo ha reaccionado a su ataque de pánico por las malas encuestas, en la oposición también están recomponiéndose, aunque, en su caso, con el ánimo subido por los sondeos que les sitúan en los 130 escaños y con posibilidad de sumar mayoría absoluta con Vox. Queda la mitad de la Legislatura, salvo sorpresa, y a Casado le urge reforzar su equipo, corregir vaivenes y dar una imagen de consistencia, sobre todo en el tema económico, donde es muy posible que se juegue más la victoria en las próximas elecciones generales que en el debate de la cuestión territorial.

En Génova preparan para este septiembre la primera sorpresa. Discretamente han ido acercando posiciones y tejiendo lazos con el ex ministro Juan Costa. Por medio está la fundación Propósito, con la idea de que sea el recambio de la FAES de Aznar como laboratorio ideológico y cantera de asesores del nuevo PP.

El ex presidente del Gobierno sigue reivindicándose como el patrón ideológico de la derecha, pero en esta nueva derecha entienden que necesitan su propia marca, limpia de connotaciones, y que libere también a Casado de la tutela que representa la fundación que dejó hace mucho tiempo de ser del PP por la «ocupación» que hizo de ella el «aznarismo».

La búsqueda de sinergias con Costa está funcionando y la meta en la que trabajan apunta a un acto «importante» en septiembre, como arranque de un nuevo curso en el que el PP jugará la baza ideológica frente al Gobierno de Sánchez con su Convención Nacional, y también la electoral contra el PSOE en Andalucía.

El «think tank» en el que busca refugio el nuevo PP tiene como vicepresidente a José Manuel Villegas, otro ex de Ciudadanos afín a Albert Rivera, y ya están funcionando cuatro grupos de trabajo a puerta cerrada y que se reúnen prácticamente cada semana. El espíritu es la economía social, el medio ambiente, pero la ambición discursiva está en proceso de ampliación con fichajes internacionales, como ex ministros de Colombia y de Chile, además de un núcleo duro de abogados del Estado.

En paralelo, en la cúpula popular están engrasando la maquinaria económica para hacer frente a un escenario que a corto plazo viene a favor del Gobierno por la llegada de los fondos europeos y por la recuperación que acompaña al fin de la crisis sanitaria.

En la gestión del día a día el «cerebro» es la ex ministra Elvira Rodríguez. Por cierto, la única que en la «tierra quemada» que preside las relaciones entre Gobierno y PSOE mantiene una vía de contacto abierta con la vicepresidenta, Nadia Calviño.

Alrededor de Elvira Rodríguez están empezando a ganar fuerza gestores autonómicos como el consejero de Hacienda de Andalucía, Juan Bravo; o José Vicente Marí, el ex consejero de Hacienda de Baleares. Y otros «peones» como el diputado nacional Tomás Cabezón o Santiago Sánchez, economista ligado al PP de Albacete, y que fue candidato por esa circunscripción en las últimas elecciones generales.

Pero, al mismo tiempo Casado está buscando apoyo y asesoramiento en otros nombres que tienen una trayectoria detrás como Jaime Caruana, ex gobernador del Banco de España; el economista Manuel Pizarro; o el actual gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos. En esta órbita también colabora Daniel Lacalle.

El cambio en el Gobierno de Sánchez y la recolocación de Nadia Calviño abre una expectativa, pequeña, de posible acercamiento de posiciones, al menos en la cuestión europea. En la medida en que Calviño se ajuste a la ortodoxia de Bruselas los populares tendrán más difícil justificar la oposición frontal, aunque, de momento, ya tienen abierto el frente de las discrepancias en el reparto de los fondos.

Las comunidades del PP tienen elaborado el discurso que exhibirán, a una voz, en la Conferencia de Presidentes que se celebrará a finales de mes en Salamanca. Los barones populares se quejan de «falta de cogobernanza», cuando las comunidades y los ayuntamientos, «por su capilaridad», están muy capacitados para ayudar a ejecutar y a ser más eficaces. También de «la falta de transparencia» y de que las decisiones se adopten unilateralmente.

La salida de Iván Redondo de Moncloa cambia el signo de la tutela de los fondos, que, en teoría, quedan en manos, sin filtros, de la nueva vicepresidenta primera. Ella tendrá que contestar a la queja de las CC AA del PP de que los fondos no se reparten, supuestamente, con «criterios objetivos, justos y pactados», ni tampoco según el modelo de financiación autonómica.

Asimismo, están en contra, y así se lo expondrán, de que los objetivos de esos fondos no se negocien con empresarios y comunidades, y se impongan de manera unilateral. Ésta es la versión que amplificará Casado a nivel nacional.

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